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Quien controla tu vida

Quien controla tu vida

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Published by Sandy Diaz
apologetica
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Categories:Types, Research
Published by: Sandy Diaz on Apr 08, 2013
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08/15/2013

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Producción Especial Nº 3
Ministerios Competentes 
El día en que me tocó leer en la Biblia el pasaje donde se nos dice que somos unpueblo de reyes y sacerdotes y, además, TODOS ministros competentes, lo primeroque me pregunté a mí mismo, fue: ¿Y por qué si todo el pueblo somos ministroscompetentes, la mayoría de los ministerios que conozco, no lo son? Quizás ustedmismo se haya hecho esta misma pregunta. Esta producción de trece capítulos, creo,tiene la respuesta clara, concisa, concreta y específica, sin ninguna de esas “vacassagradas” evangélicas que, sólo por costumbre y tradición, no nos atrevemos acambiar, pero que de bíblicas no tienen absolutamente nada.Sé que a muchos, intentar decir algo que no es lo que dice la iglesia mayoritariamente,se les presenta casi en el plano o nivel de blasfemia o herejía. Y muy bien que lo sería,si no fuera porque la Biblia no dice lo que decimos, sino lo que dijo Dios, aunquemuchos hombres de prestigio, que en ningún momento fueron tomados comoblasfemos o herejes, se arrogaron el derecho de modificar algo que Dios dijo paraadecuarlo a sus intereses sectoriales, denominacionales o, sencillamente, particularesy personales.Yo comencé a ser libre el día que Dios me mostró que Él no era Católico ApostólicoRomano como me lo habían hecho creer durante treinta y un años de mi vida.Después de varios años de militancia eclesiástica activa, mi libertad se ha completadoen Cristo, en el mismo instante en que Dios volvió a mostrarme que tampoco esEvangélico, ni protestante, ni nada. Simplemente sigue siendo DIOS. Y no es poco,créalo.Es mi oración que disfrute de esta producción y que la utilice para madurar y crecer, yde ninguna manera para debatir, polemizar, discutir y mucho menos establecercontienda con nadie.
Néstor Martínez  
CAPITULOS01 - ¿Quién Controla Tu vida?02 – Cuando Autoridad no es Rango03 – La Autonomía de la Iglesia04 – De la Función al Cargo05 – Vigilar, Guardar y Cuidar06 – Con la Santidad del Mundo07 – Autoridad Divina08 – La Fuente de Todo Poder09 – La Sujeción Mutua10 – El Asunto de la Cobertura11 – El Sello del Apóstol12 – La Autoridad Apostólica13 – Yo Tampoco se los Diré…
 
(ESTUDIO Nº 1) ¿Quién Controla tu Vida? 
N
o hace mucho tiempo, me visitó para saludarme y bendecirme, un matrimonio que,según me contaron, me escuchan cada sábado en desobediencia a lo que se les haordenado en su congregación. Ante mi sorpresa, me dijeron que, efectivamente, en más deuna ocasión se les dijo que no debían escuchar nada que se difundiera por esta emisora, yaque la misma, les dijeron, no cuenta con la cobertura de un importante grupo de lídereslocales.No me quedé pensando en la prohibición en sí, que como toda prohibición, contieneun altísimo porcentaje de infantilismo espiritual, sino en el eje de esa prohibición, un eje quetiene que ver, en una gran medida y precisamente, con la esencia de lo que habrá de sereste estudio: un esclarecimiento de lo que es el liderazgo bíblico y una evaluación, comocorresponde, a lo que es el actual, el que conocemos, vivimos y hasta padecemos.Porque lo que ellos me comentaron, tiene que ver con uno de los factores máspronunciados, predicados, enseñados y batallados por parte de nuestro liderazgocontemporáneo en casi todas sus facetas: la cobertura. Fue allí que me hice tres preguntas,que no me extrañaría en absoluto te hayas hecho o te estés haciendo tú también por estashoras: Número Uno: ¿Qué es una cobertura? Número Dos: ¿Qué base legal hay para queexista una cobertura? Número Tres: ¿Quién será entonces, una cobertura?La única idea previa que tenía y a la que quizás podía adherir, era la de un predicadorpuertorriqueño, al que alguna vez le oí enseñar que si existe un hombre o una mujer, quealguna vez haya dado a conocer tres o cuatro principios espirituales que tú aceptaste,creíste y pusiste por obra en tu vida, ese hombre o esa mujer es tu cobertura. Nonecesariamente el pastor de tu iglesia, si es que no es él quien aportó a tu vida esosprincipios. Sin embargo, como eso no fue avalado bíblicamente por este hombre, quedó allí,como algo que te encaja, pero que no puedes encarnar porque le falta una pata espiritual: laprobanza de la Palabra.Hace poco tiempo, un par de hermanos que han madurado a la luz de la palabra y node las espectacularidades del entretenimiento cristiano, me hizo llegar un trabajo que habíanbajado de Internet. Pertenece a Frank Viola, un hombre que está trabajando en el proyecto“La Iglesia en las casas”, el que particularmente a mí todavía no me cierra del todo, pero queen este tema de la cobertura, ha brindado algunos pormenores que yo me he permitidotomar como base que sustente una parte de este estudio, que no tiene otra intención que laque emana del mandato a los cinco ministerios: Perfeccionar a los santos y edificar elcuerpo, lo que equivale decir: madurar al creyente y fabricar un cuerpo de muchosmiembros, no de unos pocos considerados importantes.Es muy sencillo comprobar que, pese a todo lo que se diga, (O no se diga, porque¿cuántos saben que los cristianos limpios y transparentes terminamos por amar al secreto ylos pactos de silencio?) La enseñanza moderna conocida como “cobertura protectora”, hagenerado muchísima confusión primero y una conducta bastante inestable después, en elpueblo de Dios. Esta doctrina, tan singular que camina y se difunde bajo la bandera de otrosnombres, sostiene que los cristianos están protegidos, por ejemplo, tanto de los erroresdoctrinales como de los fracasos morales, cuando se someten a la autoridad de otrocreyente o de alguna organización cristiana. ¿Alguna vez lo razonaste así?
 
Mi propia experiencia, y el sentir de algunos pastores independientes que conozco ycon los que charlado el tema, nos ha llevado a entender que la doctrina de la cobertura esun asunto que perturba de una manera muy elocuente a la iglesia de nuestros días ydemanda, con la prudencia, el respeto y la sobriedad del caso, una profunda reflexión librede tradicionalismos por parte de nuestro pueblo. Quiero hacer notar que cuando hablo depastores independientes, me estoy refiriendo a aquellos que no están agrupados, salvo en lonominal, con ninguna de las clásicas organizaciones evangélicas.Comencemos, entonces, por el principio: viendo la palabra esencial en este tema:COBERTURA. Primero: ¿Está en la Biblia? ¿Sabes que escrita así, no? Sí en la versiónantigua de la Reina Valera, pero no en la que todos tenemos ahora. Sí aparece unaterminología muy parecida que tiene que ver con la cabeza cubierta de la mujer en laprimera carta de Pablo a los Corintios, que dicho sea de paso, sería un tema al que algunavez deberíamos encarar por dos razones: para traerles claridad a quienes puedan estar enconfusión y libertad a quienes puedan estar en esclavitud legalista. Eso en el NuevoTestamento. En el Antiguo, por su parte, sí la encontramos algunas veces, pero siempre enreferencia a ropas de vestir o a algún otro tipo de cubierta, pero jamás en lo espiritual nimucho menos para referirse a la autoridad o a la sumisión relacionada con el liderazgo.De esto, hay algo que nos resalta inmediata y llamativamente: hay una muy escasaevidencia bíblica con relación a las coberturas, como para construir con ella toda unadoctrina como se ha hecho. Pese a eso, la gran mayoría de hermanos, casi como loros,siguen repitiendo la consabida pregunta: “Hermano; ¿Quién es tu cobertura?”, Como si de larespuesta, la no-respuesta o el tenor de la respuesta, fuera algo así como una prueba decarbono 14 que determinara la autenticidad o legitimidad de una iglesia, un ministerio o untipo cualquiera.Ahora bien; si tenemos en cuenta de la manera en que tenemos que tenerlo, que laBiblia guarda silencio con respecto a la idea de la cobertura. ¿Qué es lo que se quiere decir,entonces, con esa tan remanida pregunta de: ¿Quién es tu cobertura? Una gran mayoría, silas presionas un poco, te van a cambiar esa pregunta por otra muy parecida que también senos ha hecho y hasta predicado: ¿A quién rindes cuenta de tu iglesia, de tu ministerio o de tuvida? Pero esto se enfrenta con otro inconveniente: la Biblia jamás dijo que deberíamosrendirle cuentas a otro que no fuera Dios. Escrituras al respecto, aún a riesgo de cansarte,abundan.
(Mateo 12: 36)= Mas yo os digo: 
(Dice Jesús)
que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio 
(El día del juicio, obviamente, deja verque será ante Dios mismo que habrá que dar cuenta)
(Mateo 18: 23)= Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos?).
(Si la semejanza es con el reino de los cielos, ¿Con quientiene semejanza al rey que va a rendirles cuentas a sus siervos?)
(Romanos 3: 19)= Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios 
. (Estáclaro: el juicio es de Dios y toda debe cerrarse)
(Romanos 14: 12)= De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
(Más claro aún; dice que “cada uno”, o sea: tú, yo, y también Benny Hinn, Carlos Anacondia,Billy Graham, Juan Pablo II, tu pastor y quien más te guste incluido, todos van a rendircuentas ante Dios)

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