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Contextos y desafíos pedagógico socialesen relación a las experiencias de vida infantil en Chile.
Eusebio Nájera MartinezViña del Mar, Diciembre 2004Quizás mi punto de partida para esta reflexión es muy básico y muy particular.Quizás mezquino desde el punto de vista ideológico. Aún más, puedeconsiderarse como un caso alienante desde las perspectivas estructuralistascríticas.Tiene que ver con mi condición de padre y la presencia de mis hijos endiversos estados generacionales en una sociedad que muestra en el día a día,una virulencia exacerbada hacia las personas, especialmente niños, jóvenes ymujeres.Variados y fuertes sucesos que han acaecido en nuestra sociedad hace poco,han remecido mi vida familiar y compelido a abrirme en el cotidiano apreguntas para las cuales no tenemos aún respuestas apropiadas, si bien,logramos comenzar a entender algo del contexto en que vivimos y el lugar queocupamos en las grandes cruzadas fraticidas que conforman el juego del poderhoy.Varias de ellas ha sido indudablemente demoledora de confianzas hacia lasinstituciones y ciertas élites políticas e intelectuales. Más aún, conduce hacia laprofundización de sentidos comunes, a evaluar la validez y coherencia de losdiscursos valóricos y éticos en juego en nuestro medio.Las prácticas pedófilicas, profusamente mencionadas por los discursosmediales y políticos. El abuso cotidiano que han sufrido niños y niñas en lasescuelas. El maltrato que se les ha dado a los niños y niñas en las familias. Eluso y abuso que se impone a estos, en los medios de comunicación, elmercado y el mundo laboral.Son algunas situaciones, vuelvo a repetir que se vuelven presentes ydesafiantes a la hora de reflexionar sobre la relación de la pedagogía social y lainfancia.Doy inicio a mi exposición entonces, con algunas preguntas orientadoras
(undesliz propio de la profesión docente)
que sirvan de marco para las ideasresultantes.
¿Posee la sociedad chilena, prácticas culturales tolerantes, respetuosas yeducadoras de las experiencias de vida infantil?
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¿Reconocen las instituciones de la sociedad chilena la presencia de los niños yniñas como sujetos legítimos y participantes significativos en la construcciónde lo humano?¿Es, la educación escolarizada chilena, con su actual reforma, un espacio quelegimita, visibiliza y enriquece las experiencias de la vida infantil?¿Consideramos a la infancia y sus derechos, como parte legitima de nuestrosespacios de vida cotidiana y laboral?¿Tenemos en Chile hoy, condiciones reales para construir espaciossustentables de vida infantil?
Porfiados hechos acontecidos en este último tiempo, tanto a nivel mundialcomo del país, nos muestran un escenario cultural vaciado de sentidos, dondelos niños y niñas sufren una exclusión e invisibilización tremenda.Más aún, en Chile existe una cierta cultura dominante desvalorizadora de laparticipación y protagonismo de la infancia en la convivencia social. Ni lasescuelas -instancias entendidas como centros privilegiados de la educación delos niños-, ni las familias escapan a esta realidad.Hoy además, son objeto privilegiado en la producción de los imaginarios demercado y las ofertas de consumo.En fin, podemos afirmar que son una construcción social interdicta por elejercicio de las dominaciones contemporáneas, controlada por las nuevaslógicas del tecnopoder social según V. Núñez. Inocencia robada por las culturasempresariales al decir de H. Giroux.El ideal de la infancia, nacida en la construcción social de los paradigmashumanistas modernos, instituida por la convención de derechos de la infancia,contrasta con la realidad de invisibilización y violencia que se desatacotidianamente contra las culturas infantiles.Así, vivimos hoy una situación especial, donde tanto “educación” y “cultura” sevacían de “contenidos culturales fuertes” y se rellenan de un cierto simbólismobanal otorgado por las culturas empresariales ultraliberales y las culturasautoritarias ancladas en la historia de nuestro país.(Estamos hablando de educación y cultura como prácticas sociohistóricas,procesos y dinámicas de construcción conflictiva de la realidad social).Por ejemplo, la reforma escolar vigente con su innovadora estructura curriculary sus metodologías constructivo-participativas han generado exitosamente undesarraigo de las prácticas docentes de su tarea de transmisión cultural y unempobrecimiento del ejercicio profesional pedagógico. Esto se observa en
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mayor cuantía, dentro de la hoy denominada, eufemísticamente, educaciónmunicipal.La educación en Chile se ha conformado privada, restringida en sus contenidosy en sus sentidos, excluyente de la educación permanente, de la educaciónsocial y la educación popular.Se esta sepultando la riqueza de la educación como parte sustancial del acervocultural de la humanidad y se la ubica en el contexto de los dispositivosinstrumentales que permiten adaptar la población a los requerimientos de losprocesos económicos dominantes.Creo que vistas así las cosas, dejando de lado, un conjunto de otros factoresmulticausales que viene a concurrir en la comprensión del escenario chilenoactual, tenemos ante nosotros un desafío de enormes proporciones.Para avanzar en este sentido, quiero traer a esta reflexión, brevemente, dosanálisis que en el último tiempo, he descubierto y a mi juicio pueden orientarla comprensión de nuestras prácticas socioeducativas.Una lectura atenta de ellas, no puede caer en un cierto voluntarismo o en unoptimismo idealista. Recalco el carácter de orientadoras del entendimiento denuestros problemas y objetos de intervención.El primer análisis, esta a cargo de Henry Giroux, representante privilegiado delpensamiento pedagógico crítico. El segundo, surge del trabajo de VioletaNúñez, pedagoga social que nos propone una recuperación de la educación yrecreadas tareas para la educación social.1. Desde Henry Giroux en primer lugar, preguntarse por la infancia y laeducación hoy, es abrir un espacio de reflexión crítica sobre los contextosculturales que nos permitirían referirnos al ideal de la infancia como unapráctica ciudadana de “construcción socio-histórica” y, al mismo tiempo,revalorizar el rol de los educadores como enseñantes de los aprendizajes quepermitirían a los niños como sujetos ciudadanos, afrontar con sentido crítico lapolítica y el saber recibido.A la base de su análisis, esta la comprensión de la educación como unapráctica profundamente política.Su análisis sobre la realidad actual, establece que se han instituido 3 mitosideológicos que excusan a los adultos de sus responsabilidades, reproducenprácticas discriminatorias de clase, género y raza hacia los niños y jóvenes y,limitan la ciudadanía a una tarea exclusivamente privatizada.El primer mito, afirma el conocido “final de la historia”, donde las ideologías demercado y de democracia representativa se constituyen en los valoresuniversales de una aldea global. En este marco, la cultura dominante que es la
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