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Música 2.0
La industria de la música se haconvertido en el ejemplo más utilizadode falta de adaptación a los cambiosdel entorno. Desde que, en Junio de1999, Napster comenzó su actividad, laindustria de la música ha intentadoponer en marcha todo tipo deestrategias, a cada cual másequivocada, para intentar mantener sufuncionamiento tradicional y suestructura de márgenes en unostiempos en los que varios de loselementos fundamentales de su cadenade valor habían perdido todo susentido, y se sostenían únicamente enbase a los colectivos que aún nohabían accedido a las nuevastecnologías. A lo largo del tiempo, laindustria de la música ha mostrado sutorpeza e ignorancia para reaccionarante la llegada de las nuevastecnologías, insistiendo en errorescomo intentar poner puertas al campo,tratar de imponer restriccionestecnológicas, o enfrentarse de manerafrontal a sus propios clientes, a losprestadores de servicios y a la opiniónpública. La reiteración de errores hallevado a una importante destrucciónde valor, debido a la insistencia de laindustria en agarrarse a lacomercialización de un soporte físicodotado cada vez de menos sentido, y ala ausencia de propuestas capaces decompetir con las ofertas que losconsumidores tenían fácilmente alalcance de la mano. Mientras, otrosactores recién llegados al mercado,como Apple, han conseguido aportarmodelos moderadamente rentables ensí mismos, pero basados además en lacomercialización de sus dispositivosfísicos (iPod), que ofrecían un margennetamente superior.
La historia de la industria de la música se divide enuna serie de capítulos señalados por ladisponibilidad de determinados avancestecnológicos: La música se originó en laPrehistoria, probablemente en forma de cancionesacompañadas por palmas e instrumentos depercusión. En sus orígenes, la música era unevento, algo que sucedía vinculado a un momentoy lugar determinado, pero que no resultabarecogida en ningún sitio, ni codificada en modoalguno para su repetición. Sí existía la posibilidadde repetir, de memoria, sucesiones de sonidos,siempre que las condiciones y la disponibilidad deinstrumentos lo permitiesen.Los registros más primitivos de música codificadacorresponden al 800 A.C., y es un himno sumerioen escritura cuneiforme, que quedó conservado alcocerse “accidentalmente”: los invasoresincendiaron el templo en el que la tablilla de arcillaestaba almacenada. Aproximadamente hacia el700 A.C., aparecen en Grecia los primerosrapsodas, músicos itinerantes que vivían de tocarmúsica en diferentes lugares, posiblemente elprimer registro histórico de la música comonegocio. Empezamos a encontrar aquí losorígenes de algunos modelos interesantes: unrapsoda podía, si así lo deseaba, acudir a losJuegos Pitios, precursores de las Olimpiadas. Siganaba, recibía una corona de laurel y su prestigiose incrementaba, con lo cual era llamado a tocarmúsica en más lugares y podía incrementar sucaché.El primer registro de un artista famoso correspondea Píndaro, que vivió entre el 522 y el 443 A.C. Susodas componen un enorme repertorio de diecisietelibros, entre los que se encuentran himnos,lamentos, música de victoria, teatro, y hasta
huporchemata 
, o música para bailar. Las odas de
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Píndaro eran pagadas por clientes que deseabanutilizarlas para motivos diversos, y su casa fuevisitada por sacerdotes, personajes de todo tipo yhasta reyes como Alejandro Magno. A partir dePíndaro, la música se convirtió en un fenómeno dedifusión cada vez mayor, y vivir de la músicasuponía diferentes modelos de negocio que noscomienzan a resultar familiares: podías componer,y recibir, como Píndaro, un pago por tus obras.Podías interpretar, viajando de un lugar a otro, yrecibir un pago por tu interpretación, contribuyendoademás a la difusión de las obras. Y podíasenseñar el arte de tocar instrumentos a otros quedeseaban aprenderlo y te pagaban por tuslecciones, como quien enseña cualquier otramateria.En 1506, medio siglo después de que JohannesGutenberg inventase su imprenta, aparecenregistros históricos de ejemplares impresos de
“ALytel Geste of Robyne Hood” 
, el primero de losllamados
broadsides 
o
broadsheets 
, hojas simplesimpresas con la letra e indicaciones de la músicade una canción. En 1520, un comerciante inglésvendió la fastuosa cantidad de 190 hojas de unaobra, dando lugar a otro modelo de negocio: laventa de copias de partituras de música.Finalmente, en 1566, se promulgó la obligación,para cada impresor que desease hacer una tirada,de registrarse con la
Stationers 
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Company 
deLondres y, comenzando en 1567, pagar cuatropeniques por canción. Es el origen del modelo decopyright. Este modelo, basado en la necesidad decontrolar las obras impresas, estuvo vigente hasta1709, cuando la fuerte presión social que pedíalibertad de prensa se hizo efectiva. Curiosamente,el modelo de negocio en la época dorada de la
Stationer 
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s Company 
era diferente al actual, sobretodo en cuanto a la localización del poder y elreparto del margen: desarrollado inicialmente paralos libros, pero aplicado también a la música, elmodelo consistía en que el autor vendía su obra acambio de un precio fijo a un impresor, el cualretenía el derecho perpetuo de explotación de laobra, incluso si ésta resultaba ser enormementepopular. Las obras, de hecho, se registraban en la
Stationer 
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s Company 
con el nombre del editor, nocon el del autor.En 1877, Thomas Alva Edison fabrica el fonógrafo,la primera máquina capaz de grabar sonido.Edison, conocido como el genio de Menlo Park,está considerado el rey de la patente. Su habilidada la hora de industrializar la innovación fue paralelaal desarrollo de su pericia para el registro depatentes, incluso de inventos que no fueron suyos,como la bombilla. Su creación, el fonógrafo,provocó la traslación el modelo de copyright de lashojas de música a los soportes de audición(cilindros primero, y discos Berliner, de diamante yde vinilo después). El mantenimiento del modelode copyright devino en lo que conocemosactualmente, con alguna leve corrección: lascompañías discográficas se encargaban deconseguir artistas de talento para producir susdiscos, así como de la fabricación,comercialización y distribución de las grabaciones,y el artista, en concepto de derechos de autor,obtenía un 15% del precio en mayorista de cadacopia. Este modelo, ya familiar para nosotros, seha llegado a complicar bastante con variacionescomo los sistemas de costes recuperables, en losque un artista puede, por ejemplo, pactar el noganar nada hasta que los ingresos de ladiscográfica le han permitido recuperar una granparte de las inversiones iniciales en producción ymarketing, y múltiples modelos afines sujetos anegociación.La capacidad del artista de vivir de su creacióndepende de sus posibilidades para inducir a unconjunto de personas para que disfruten de suobra y colaboren en su sostenimiento. Losmecanismos económicos implicados pueden ser
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complejos: por ejemplo, un gobierno, empresa omecenas puede sostener económicamente alartista para que desarrolle su creación, que podráasí ser disfrutada por un público que manifieste suaprecio a quien la financia. Pero la actividad decreación artística es distinta del mecanismoeconómico implicado en su sostenimiento oviabilidad. Johan Sebastian Bach eraindudablemente un artista de desmesuradacapacidad creativa. El Duque Juan Ernesto deSaxony-Weimar (1664-1707) no lo era, aunque jugó un papel fundamental en que Bach pudierallegar a serlo. Lo primero depende de factorescomo la capacidad de crear y la sensibilidadartística, lo segundo depende del nivel de recursosociosos disponibles, del modelo de negocio o de laapreciación del público. Es el artista quien crea elarte, no los que desarrollan el modelo de negociopara incentivar su creación. Lícito es que el artistaquiera obtener lo más posible a cambio de sucreación, pero el proceso por el cual lo haga no esarte, sino simple explotación de un modelo denegocio, sujeto como todos a las condiciones deviabilidad del libre mercado.La clara separación entre la creación artística y lacomercialización de la obra creada resultafundamental a la hora de entender la evoluciónsubsiguiente. Hace cierto tiempo, la tecnologíainventó métodos para que la creación de un artistadejase de ser un acontecimiento único ligado almomento de su interpretación. Se inventó lacapacidad de capturar el tiempo, de encerrar lacreación en una botella, para liberarla cada vezque se quisiera disfrutar de ella. Por supuesto, estoimpactó el modelo de negocio de los artistas, quehasta el momento permanecía ligado al momentode su interpretación. Pero los artistas siguieronsiendo los artistas, no los que grababan ocomercializaban. Esos son meramenteempresarios que explotan un modelo de negocio.Con el tiempo, los empresarios descubrieronademás que el modelo era además perfectamentemanipulable: que podían seleccionar a los artistasno por la calidad de su obra, sino por lasposibilidades que les otorgaban de enriquecersecon la venta de copias. Desarrollaron todo unsistema para proporcionar oportunidades a aquelartista que maximizase el número de copiasvendidas, convenciendo a los clientes de que lacalidad de la creación dependía del número depersonas dispuestas a pagar por ella. Dejaronfuera del sistema a miles de artistas, interesadossólo en los que, a cambio de unos costes deproducción bajos (series largas de productosuniformes), les permitiesen llegar a un mercado lomás amplio posible. Inventaron modas y fans,mediatizaron la voluntad popular gracias amecanismos como la publicidad y la
payola 
,completamente ajenos a la creación artística. Unproceso industrial destinado no a optimización dela creación artística, sino a la maximización delmodelo de negocio ligado a la misma. En virtud deese interés, la industria fue apoyándose en latecnología para desarrollar soportes cada vez másbaratos en su producción, pero por los que pedíanal público que pagase cantidades cada vezmayores. En su apogeo, se calcula que esaindustria daba acceso únicamente al 5% del totalde la creación artística de la Historia: el 95%restante, simplemente, no les interesaba. No esque no fuera arte, sino que no les proporcionaba elmargen que ellos querían. Según las métricas de laindustria, no era un
hit 
, sino un
flop 
, y no debía portanto ser producido, de acuerdo con la estructurade costes y comercialización disponibles.Pero fue este mismo progreso tecnológico el quedeterminó el fin de esa época. Hoy, prácticamentetoda la música está disponible en redes P2P, y losusuarios son libres para descargarla de acuerdocon las leyes que rigen en nuestro país. El valor deselección imperfecta aportado por la industriadesaparece, al establecerse espacios en los quecualquier artista puede autoproducirse con un nivelde calidad razonable, y llegar directamente a supúblico mediante la distribución digital de susobras. El valor aportado por el proceso defabricación de soportes plásticos para ladistribución de las obras desaparece también, demanera que las cifras de venta de discos caen demanera alarmante: la música se ha liberado de su
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