Píndaro eran pagadas por clientes que deseabanutilizarlas para motivos diversos, y su casa fuevisitada por sacerdotes, personajes de todo tipo yhasta reyes como Alejandro Magno. A partir dePíndaro, la música se convirtió en un fenómeno dedifusión cada vez mayor, y vivir de la músicasuponía diferentes modelos de negocio que noscomienzan a resultar familiares: podías componer,y recibir, como Píndaro, un pago por tus obras.Podías interpretar, viajando de un lugar a otro, yrecibir un pago por tu interpretación, contribuyendoademás a la difusión de las obras. Y podíasenseñar el arte de tocar instrumentos a otros quedeseaban aprenderlo y te pagaban por tuslecciones, como quien enseña cualquier otramateria.En 1506, medio siglo después de que JohannesGutenberg inventase su imprenta, aparecenregistros históricos de ejemplares impresos de
“ALytel Geste of Robyne Hood”
, el primero de losllamados
broadsides
o
broadsheets
, hojas simplesimpresas con la letra e indicaciones de la músicade una canción. En 1520, un comerciante inglésvendió la fastuosa cantidad de 190 hojas de unaobra, dando lugar a otro modelo de negocio: laventa de copias de partituras de música.Finalmente, en 1566, se promulgó la obligación,para cada impresor que desease hacer una tirada,de registrarse con la
Stationers
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Company
deLondres y, comenzando en 1567, pagar cuatropeniques por canción. Es el origen del modelo decopyright. Este modelo, basado en la necesidad decontrolar las obras impresas, estuvo vigente hasta1709, cuando la fuerte presión social que pedíalibertad de prensa se hizo efectiva. Curiosamente,el modelo de negocio en la época dorada de la
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era diferente al actual, sobretodo en cuanto a la localización del poder y elreparto del margen: desarrollado inicialmente paralos libros, pero aplicado también a la música, elmodelo consistía en que el autor vendía su obra acambio de un precio fijo a un impresor, el cualretenía el derecho perpetuo de explotación de laobra, incluso si ésta resultaba ser enormementepopular. Las obras, de hecho, se registraban en la
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con el nombre del editor, nocon el del autor.En 1877, Thomas Alva Edison fabrica el fonógrafo,la primera máquina capaz de grabar sonido.Edison, conocido como el genio de Menlo Park,está considerado el rey de la patente. Su habilidada la hora de industrializar la innovación fue paralelaal desarrollo de su pericia para el registro depatentes, incluso de inventos que no fueron suyos,como la bombilla. Su creación, el fonógrafo,provocó la traslación el modelo de copyright de lashojas de música a los soportes de audición(cilindros primero, y discos Berliner, de diamante yde vinilo después). El mantenimiento del modelode copyright devino en lo que conocemosactualmente, con alguna leve corrección: lascompañías discográficas se encargaban deconseguir artistas de talento para producir susdiscos, así como de la fabricación,comercialización y distribución de las grabaciones,y el artista, en concepto de derechos de autor,obtenía un 15% del precio en mayorista de cadacopia. Este modelo, ya familiar para nosotros, seha llegado a complicar bastante con variacionescomo los sistemas de costes recuperables, en losque un artista puede, por ejemplo, pactar el noganar nada hasta que los ingresos de ladiscográfica le han permitido recuperar una granparte de las inversiones iniciales en producción ymarketing, y múltiples modelos afines sujetos anegociación.La capacidad del artista de vivir de su creacióndepende de sus posibilidades para inducir a unconjunto de personas para que disfruten de suobra y colaboren en su sostenimiento. Losmecanismos económicos implicados pueden ser
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