AGRADECIMIENTOSEl autor y los editores agradecen la autorización para reproducir las ilustracionesque figuran en las páginas siguientes:Pág. 53: Foto Gary Elliott Burke.Págs. 108, 300 y 302: CERN, Ginebra, Suiza.Pág. 112: reproducciones de
Zazen
por E.M. Ilooykaas y B.Schierbeck, Ornen Press, Tucson, Arizona.Págs. 114, 191: Herederos de Eliot Elisofon. Pág. 123: GunvorMoitessier.Pág. 124:
The Evolution of the Buddha Image,
por BenjaminRowland Jr., The Asia Society, New York.Págs. 134, 148, 244: Museo Gulbenkian de arte Oriental. Pág. 328:
Zen and JapaneseCulture,
de D.T. Suzuki, conpermiso de Princeton University Press.Pág.
172: Physics in the Twentieth Century
por Victor Weisskopf.Pág. 185: Nordisk Pressefoto, Copenhagen, Denmark. Pág. 253: ObservatoriosHale, Pasadena, California.Págs. 261, 288, 299, 304 y 338: Laboratory Lawrence Berkeley, Berkeley, California.Págs. 296, 298: Laboratorio Nacional Argonne, Argonne,Illinois.Pág. 310: reproducción de
The Arts of India
por Ajit Mooker jee, Thames & Hudson, Londres. Pág. 314: Clinton S.Bond/BBMProbablemente, una verdad muy general en la historia del pensamiento humano laconstituya el hecho de que los más fructíferos descubrimientos tienen lugar en aquellospuntos en los que se encuentran dos líneas de pensamiento distintas. Estas líneas puedentener sus raíces en sectores muy diferentes de la cultura humana, en diferentes épocas, endiferentes entornos culturales o en diferentes tradiciones religiosas. Por ello, si talencuentro sucede, es decir, si entre dichas líneas de pensamiento se da, al menos, unarelación que posibilite cualquier interacción verdadera, podemos entonces estar segurosque de allí surgirán nuevos e interesantes descubrimientos.
Werner Heisenberg
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