holocausto de sus amantes. La vida solo te sonreirá, hasta el díacuando comience a enajenarse tu belleza; porque el tiempo esinmisericordioso, con la soberbia, con las petulantes que vivieronconvencidas, que antes o después de ellas, no existía nadie…queveían a las personas, como un tapete rojo para sus pasos…La vida siempre será un rosario de absurdos, en un mar de opciones.No todo son aciertos, porque no todo, es válido en ella. Es imposibleignorar en nuestro canto, al rigor de las adversidades; de esasexperiencias dolorosas o la demencial violencia que nos acecha,como la sombra de una fiera cazadora. La palabra, más que pisar loscallos de la corrupción, debe desinfectar con una esponjilla acerada,las llagas ulceradas de esas pústulas, que carcomen la moral y losano que aún sobrevive; solo así, se les puede estropear el festín, alos murtes depredadores.Mi vida ha sido un mar de absurdos, de gritos y besos. Le escribo alamor, a esa amante invisible, que redime mis esperanzas y me lanzasiempre, un salvavidas oportunamente, para que no vuelva a caer enel absurdo precipicio, de la soberbia oscuridad; esa altivez insolenteque nos hace arrogantes y petulantes, como esos maricones que ríeno hablan duro en los salones, exposiciones o en cualquier lugar publico, para atraer las miradas hacia ellos y sentirse menosinsignificantes, entre la penumbra y la lobreguez, de esas reunionescircenses.
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