A LAS HORMIGAS
Ya no se roban las tierras, con títulos extraños deexpropiación ni lo que hay debajo de ellas, justificandoabsurdas guerras. Ahora, con inversiones o préstamos, acambio de ron y fiestas, las repúblicas bananas de ayer,hoy son países amigos o aliados, y comparten de unamanera institucionalizada, todos sus recursos, con suhermanito mayor. Si por ellos fuera, el aire y hasta el aguade los ríos, se llevarían. Las protestas se escuchan, comocuando se pisan hojarascas secas; o será que sesintonizan de adrede, mal los diales de las emisoras oleemos al revés, ¿las noticias de los diarios? El mundoanda tan mal, que algunos locos se cansaron de prendersefuego o los suicidas de inmolarse, para salir transformadosen noticias, en los medios de comunicación. ¡El mundoarde por dentro! Al menos eso nos enseñaron desde niñosen los colegios…Es curioso que en el invierno, solo sedesplomen las casas de los pobres o se inunden suscultivos o sus viviendas… ¿Será que algún día tomaremosconciencia, que nosotros somos la fuerza real de losejércitos?Nos resignamos a ser parte de los escombros, del desastremundial que se pregona. Nadie nos ve ni respeta como
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