A LOS DESAPARECIDOS
¡Presente! ¡Presente! ¡Presente!. Escribo con la sangre, de losnombres de los desaparecidos, la historia que escribieron las bestias;las que hundieron en el murte estercolero, a la sima de los sueños delos corazones; amedrentados, por el fuego de la tierra y los aullidos dela muerte. Hipotecamos nuestra pobreza, para comprar pájaros deacero, para bombardear socavones. Nunca sabremos, a partir de quemomento, estaremos gozando de la paz; así como nunca supimos, enque momento nos involucramos, en una guerra ciega. El miedo aúnesconde a la tristeza, entre los laberintos de nuestras médulas.Nuestras gargantas, callan todas las palabras, con sabor a azufre. Lasalmas de los críos, nacen muertas e hipotecadas sus manos. Sé quenunca hablaremos, el mismo idioma; Wall Street siempre será, unababel de intereses turbios. Las balas, borraron los versos máshermosos, que escribió la imaginación de la tinta. Los vientos quesoplaban desde la esperanza, se esfumaron como las arenas, de unasplayas lejanas. Nadie se inmuta, por calentar a los pubis, que sepetrifican; a los clítoris, que añoran una lección amorosa; a loscorazones, que desesperados encienden sirenas y luces rojas. Solo elamor, silba estribillos románticos y nostálgicos; como las cartas, queescribíamos en las trincheras. Mis manos se enfriaron, con el fuego dela artillería. El tío Sam, solo nos envió cajas con balas y nos vendióchatarra, con nombre de helicópteros…como los tercer mundistassomos tan inteligentes, compramos a muy buen precio, 25 millones de
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