Desnudé mi alma y mi cuerpo, frente al tenebroso destino.Me golpeé contra las paredes de la depresión y del éxtasis.No escucho ni veo fantasmas, pero siento el acecho del destino.Murmuro versos para no gritar y que me tilden de loco.He transcrito todo lo que me inquieta y he visto a lo largo del camino,para que el silencio no me avergüence ni pase de incógnito por la vida.Todo lo desperdicié, al perder el Gran Amor de mi vida. Ella me escucha.Solo me contesta el eco, cuando la llamo a gritos desde el infierno.¡Así de simple es mi historia y un poquito más!No puedo disipar el dolor de mi angustia, cuando me acuesto.Me han tildado de pervertido por chatear y hablar de sexo.Mi imaginación solo requería de unas frases, para escribir un texto.Me siento más enredado y apresado, que un idiota útil.Ya no tengo tiempo para descifrar los sortilegios de la vida,ni me interesa poner a mis virtudes a prueba sobre el fuego.La vida es un cuento breve, un mar de mierda y… ¡nada más!Hay avechuchos de mal agüero como la Murte, la Caro y tú.Amargaron con una morbidez inquisidora mi vida,al robarle a mis versos el sueño de verse impresos.Ahora las palabras se han transformado en espada justicieray Themis me ha prestado una balanza, para sopesar el bien y el mal.No soy sabio ni perfecto, pero la tentativa es ser imparcial con la pluma.Trato de heredarles a mis hijos, un mundo más amable y nada más…Hay alimañas carroñeras, fieras, víboras y depredadores como el fuegoHay aves de mal agüero y más hambrientas que vulgares gallinazos.Las llamaré María-eugenias, a otras las apodan María-mulatas o gamberras.La vida no se puede enturbiar, como el agua que se va a beber.El futuro se burlará del cinismo carpentero de los murtes.
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