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cultura_07_04_13

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10/09/2013

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 Las 8 preguntas para
Camilo Sánchez
(*)
MAR DEL PLATA 
DOMINGO 7 DE ABRIL DE 2013
IDA Y VUELTA 
: cultura@lacapitalmdq.com.ar
1
¿Qué error le molesta másadvertir en un texto lite-rario? ¿cuál es el últimoque halló en el libro que está le-yendo o que acaba de leer?
-Desde una copla a un relato de600 páginas, la falta de verdad deun texto se siente siempre. Des-pués, se puede o no avanzar haciadiscusiones en torno a la estética,pero antes que nada verdad. Ya seha dicho de manera inmejorable:“¿Por qué escriben sobre lo que elcorazón no ve? ¿Por qué escribensobre lo que la inteligencia no cele-bra o llora?”. No me pidan que citemomentos de libros en lo que esafalta de verdad aparece: son mu-chos, y algunos hasta pueden lle-var mi firma.
(*) Camilo Sánchez es periodista y escritor. Nació en Mar delPlata, aunque vive en Buenos Aires desde que tiene veinteaños. Es autor de la novela “La viuda de los Van Gogh”, quepresentará justamente el sábado que viene a las 19 en Villa Victoria (Matheu 1851), con acceso libre y gratuito. Loacompañará el escritor Guillermo Saccomanno y será elmoderador Agustín Marangoni. “La viuda de los Van Gogh” es suprimera novela y una profunda investigación narrada desde laficción que intenta revelar lo que sucedió con la obra del pintor holandés Vincent Van Gogh.
Una historia entreBalcarce y Buenos Aires, con un jovencomo protagonista. Eldesarraigo, elanonimato y lacarnicería mediática,algunos de los temasque aborda esteescritor, que reside enRío de Janeiro.
acido en Balcarce y ac-tualmente radicado enRío de Janeiro donde sededica a la enseñanza del inglés,Agustín Arosteguy publicó su pri-mera novela, “Escaramú Majes-tic”. Se trata de un relato sobre eldesarraigo, cuyo protagonista, Mi-guel, pasa de vivir entre mujeres enla tranquila vida balcarceña a lavertiginosa Buenos Aires, dondellega para estudiar. Allí conoce lafama, la exposición mediática y elplacer. También la soledad.La historia combina reflexionesen primera persona del protago-nista con referencias musicales.Cada capítulo comienza con unlink a una canción: desde Dino Sa-luzzi, CaetanoVeloso a Ra-diohead, Mas-sive Attack, Ja-mie Lidell yotros. “Queríareflejar lo queel personajesentía y pensa-ba desde mu-chas perspecti-vas. Utilicé esamixtura porque pienso que la mú-sica sirve para mostrar sentimien-tos iguales de diferente manera”,contó el autor, de 35 años y gra-duado en Administración en laUBA, a través de una entrevista rea-lizada con LA CAPITAL por correoelectrónico.Como todo primerizo, Aroste-guy recorrió el camino obligado delos que quiereneditar su pri-mer libro. Pri-mero las gran-des editorialesargentinas. Yante la falta derespuesta, llegóa los sellos in-dependientes.Fue finalmenteEditorial Fuga,con sede en Chile, la que aceptóeditar esta historia. No estuvo soloen su aventura: la Cooperativa deElectricidad de Balcarce lo patroci-nó. “Este tipo de instituciones sonmuy importantes en la cultura. Enla Argentina tendrían que existirmás y las empresas privadas ten-drían que desti-nar apoyo eco-nómico a pro-yectos cultura-les en general”,opinó.El autor, quese manifiestaun enamoradode las ochavas yque dedica todoun apartado dellibro a ficcionalizar una historia deestas formas urbanas, definió a“Escaramú Majestic” como “unahistoria contemporánea”.Y amplió: “Es una historia de loque significa el traslado a una granciudad, con el choque que eso in-ternamente produce y no se exter-naliza, sino que se asimi-la de la mejor forma po-sible. Es que mu-chas personascreen que es unproceso naturalterminar la secun-daria y cambiar deciudad para conti-nuar los estudios. En cierto sentidolo es, pero lo que resulta interesan-te es observar que ese cambio, esamudanza, no es para nada gratui-ta”.
-¿Por qué?
-Porque una gran urbe, como esBuenos Aires, además de las venta-jas que posee, acarrea muchascuestiones negativas que uno des-cubre cuando está inmerso en el-las. No es posible soslayar esa sole-dad implícita que se encuentra enlas grandes ciudades. Es curiosocomprobar que a pesar de estar to-do el tiempo rodeado de personas,ruidos, vehículos, uno está muysolo, uno es un desconocido parala mayor parte de las personas queviven en el mismo edificio, en estesentido, el anonimato resulta bru-tal, casi desgarrador. Y otro temaque quería describir era los cam-bios que produce la fama, y en par-ticular, la banalización que provo-ca la exposición en los medios decomunicación, y cómo eso haceque la vida privada y la pública sedesdibujen.
(Continúa en página 4)
 AGUSTÍN AROSTEGUY, AUTOR DE “ESCARAMU MAJESTIC”
“¿Por qué una novela no puedetener banda sonora, como en el cine?” 
“No puedo pasar  por una ochava sin pensar que es algomaravilloso” “El anonimatoresulta brutal,casidesgarrador” 
 Agustín Arosteguy.
 
2
CULTURA 
Domingo 7•04•2013
2
¿Qué situación de su vida cotidiana encontró refle-jada con sorpresiva exactitud en un libro, una pelí-cula, una canción o cualquier otra obra de arte?
-Un texto de Peter Handke filmado por Wim Wenders, enuna película que extrañamente se conoció aquí como Lasalas del deseo. Es la guerra una vez más. Se escuchan las bom-bas sobre el cielo de Berlín y, a través de una ventana, se ve auna mujer que a pesar de eso se ocupa de tender una cama.Hay una voz en off que dice, creo recordar: “Siempre habráuna mujer que luego de un bombardeo se encargará de sacu-dir las sábanas de escombros”.
 Las 8 preguntas para
Camilo Sánchez
Por Gabriela Urrutibehety 
gabrielaurruti.blogspot.com
 E
l lector que escribe un dia-rio lee una novela que tienepor título un verso. Unanovela que tiene un epígrafe deAristófanes quien, según sabía ellector que escribe un diario, era uncómico aunque la cita es terrible-mente sangrienta. Una novela quepromete hablar de Rubén Darío ydespués sigue con Somoza y conNicaragua y - ¿por qué no?- conAmérica Latina. Una novela que seinicia en el más florido barrocogarciamarquezco y termina en unaglacial prosa archivístico-docu-mental.El lector que escribe un diario lee“Margarita, está linda la mar”, delnicaragüense Sergio Ramírez.La historia que lee se mece –quéotra palabra usar, sonríe el lectorque escribe un diario- entre 1907 y1956. Va desde el regreso de RubénDarío a su tierra natal y culminacon el asesinato de Anastasio “Ta-cho” Somoza. El vaivén lo produ-cen los personajes: los conspirado-res que, además, buscan recons-truir la vida del poeta y la mujer deltirano, en cuyo abanico de niña elpoeta escribió unos versos. Versosque aparecen como título de capí-tulos y como fondo estilístico debuena parte del relato.El lector que escribe un diario seencuentra, mientras inicia la no-vela, con la particular geografía ca-ribeña que los que somos del surconocemos gracias a la literatura.Una geografía que incluye gallosde riña, prostíbulos de madamasrelumbrantes, sopores puebleri-nos, poetas impenitentes, niñasinmaculadas, fantasmas obstina-dos, cientificismo míticamentefundado, leyendas fehacientes ytiranos lo bastante grotescos comopara poder narrar su crueldad.La novela, piensa el lector queescribe un diario, se mueve entredos opciones: conspirar y escribir.Aunque los conspiradores no es-criben sobre su conspiración sinosobre el Poeta, así no más, que noson necesarios aditamentos.Estos conspiradores hablan,además de escribir, por lo que ellector que escribe un diario se apu-ra a anotar lo bueno que son losdiálogos que terminan convirtien-do a la novela en una representa-ción. Situación que se refuerza conla figura de un narrador que actúacomo director de escena, como re-lator de radioteatro o como los car-teles de las viejas series televisivasque aclaraban cosas como “Mien-tras tanto, en otro lugar de CiudadGótica”. Sin desdeñar la perma-nente mención al calendario quedaba vuelta las hojas, como en laspelículas en blanco y negro.Los diálogos se transforman, in-cluso, en libretos teatrales, conacotaciones y todo, los personajesson tratados con el nombre del quetienen que representar en la come-dia que el magnicidio frustra: el fo-co de la historia deja de demorarse,a medida que la cosa avanza, endescripciones, digresiones, co-mentarios al margen. Porquecuando la crueldad se desata nohay forma de demorar nada, por-que nada ya importa. La crueldadno se puede adjetivar: puro verbo,la represión desatada después delatentado - en la que el régimen deSomoza, particularizado en cadauno de los personajes que hasta elmomento habían sido floridos ti-ranos de opereta se revelan en todasu bestialidad- no admite más cali-ficación que su mostración. El rit-mo se acorta porque la voz se aca-lla. Frente a la brutalidad retroce-den el verso, la retórica, la palabragalante, el cultismo mo-dernista, la alusión daria-na. Retrocede el humorque hace soportable la vi-da. Retrocede la palabracuando el ser humanoretrocede en cuatro pa-tas.Las últimas páginasde la novela son unasimple acumulaciónde hechos en una pro-sa aséptica de un in-forme histórico. Pero,sin dudas, son las másduras, las que contra-pesan el epígrafe deAristófanes cuandoexplica que Filócra-tes, el gorrionero“ensarta pinzones ylos vende a razónde siete por óbolo yporque infla a lostordos y los expo-ne y los maltrata;y les mete a losmirlos sus pro-pias plumas enlas narices y del mismo modotortura a las palomas y las tiene en-cerradas y las obliga a hacer de se-ñuelos, presas en una red”
DIARIO DE LECTOR
 Está linda la mar 
na edición ilustrada en color y engran formato del primer libro de Jorge Luis Borges, el poemario ti-tulado “Fervor de Buenos Aires”, se pre-sentará en Nueva York, con la presenciade la viuda del escritor, María Kodama,con motivo del 90 aniversario de su publi-cación.Editado por Pedro Tabernero, el volu-men forma parte de la colección “Poetas yciudades” que ya reúne otros títulos míti-cos de la poesía en español como “Poetaen Nueva York”, de Lorca, “Diario de unpoeta recién casado”, de Juan Ramón Ji-ménez, y “Sombra del paraíso”, de Vicen-te Aleixandre.Pedro Tabernero dijo que, en este caso ya diferencia de títulos anteriores de la co-lección, la edición conmemora el 90 ani-versario de “un libro doblemente legen-dario, ya que se trata del primer título deun escritor de culto, de un clásico en vidacomo fue Borges”.De este libro en el que la ciudad se con-vierte en tema poético, dijo el propio Bor-ges, muchos años después de su publica-ción, que en sus páginas estaba abocetadatoda su obra.La presentación de la primera ediciónilustrada de “Fervor de Buenos Aires” secelebrará en el Instituto Cervantes deNueva York el 19 de abril, posteriormentese efectuará en Buenos Aires junto a unaexposición de algunos de los dibujos he-chos expresamente para este libro, y luegoen Madrid, según ha explicado Taberne-ro.Además de María Kodama y del editor,en la presentación intervendrá la hispa-nista Lía Schwartz, viuda del profesorIsaías Lerner, especialista en Borges y falle-cido hace dos meses.La edición cuenta con ochenta dibujosdel argentino Pablo Racioppi, entre ellosvarios retratos de Borges, en los que “haido conjugando grafismos figurativos yexpresionistas muy cercanos al espírituborgeano”, según Tabernero.La edición “ha sido concebida íntegra-mente desde el mundo de la ilustración, ysupone una importante aportación gráfi-ca que transporta la obra literaria a una di-mensión visual hasta ahora inédita, expli-có el editor, quien ha trabajado anterior-mente en Sevilla con Pablo Racioppi.Con motivo de esta edición, Racioppiseñaló que cuando era muy joven adqui-rió un ejemplar de “Fervor de Buenos Ai-res” sin imaginar entonces que aquelejemplar se transformaría en uno de lospilares de su formación, al que volvería“una y otra vez como quien consulta un li-bro sapiencial”.En el prólogo, Isaías Lerner aborda la fa-ceta de Borges como profesor, que consi-dera alejada de la figura que hoy prevalecede Borges y “que han inventado las entre-vistas y las banalidades del periodismoque pretende ser cultural”.Lerner, que fue discípulo del escritor ar-gentino en los cursos que impartió sobreliteratura inglesa y americana, afirma quealgunas de las virtudes de la prosa de Bor-ges que constituyen “el modelo que ha-bría de cambiar la manera de escribir encastellano” distinguían igualmente susclases y conferencias.La edición ilustrada de “Fervor de Bue-nos Aires” cuenta también con una intro-ducción del escritor José María Conget,quien define esta obra como “un libro depoesía amorosa camuflada tras la enun-ciación estremecida de unas plazas, unasesquinas, unas salas familiares”.“Si algo hemos aprendido de Borges esque el fervor por Buenos Aires no se dife-rencia del que nos suscitan a cada uno lascalles y plazas por las que transitaronnuestra juventud y nuestro deseo”, escri-be Conget, quien no se olvida de recordarque Borges también describió la capital ar-gentina “como un plano de mis humilla-ciones y fracasos”.Borges iba a cumplir los 15 años cuandopartió hacia Europa con su familia y tenía22 cuando regresó a Buenos Aires, de ahíque Conget escriba: “Tal vez la ciudad queel joven Borges encontró en 1921, a su re-greso de Europa, había sido construida ensu mente a partir de un doble espejismo, elde la nostalgia y el de la traicionera me-moria infantil”
REEDICIÓN DEL PRIMER POEMARIO DE BORGES
Nueva York celebra el 90 aniversario dela publicación de “Fervor de Buenos Aires”
 
 Apareció “Buffe Freud responde”,otro libro delhumorista Rudy 
En “Buffet Freud responde. El libro de laspreguntas” (reciente publicación deGalerna) el humorista Rudy pregunta:¿Existe Dios? ¿Se puede caminar haciaatrás yendo hacia delante? ¿Jesús teníaEdipo?Hace más de veinticinco años, el célebrehumorista creó Buffet Freud, un grupo depsicoanalistas de ficción que no sólo “es-cribió” varios libros exitosos, sino quetambién ha participado en debates, jor-nadas y foros del campo “psi”.En este libro, más de cien personali-dades de muy diversos ámbitos (LuisPescetti, Alfredo Zaiat, José EduardoAbadi, Patricia Kolesnicov, CarlosUlanovsky, Dalia Gutmann, DaríoSztajnszrajber y Daniel Rabinovich, entremuchos otros) plantean preguntas suger-entes, dudas existenciales, interrogantesarduos, consultas lujuriosas.Las afiladas plumas del Prof. KarlPsíquembaum, la Dra. AnafreudianaTraumengarten, Estanislao del CampoFreudiano, la Dra. Hellen Goodmorning ylos demás integrantes de Buffet Freud danrespuestas certeras… o bien contestan, co-mo buenos analistas: “¿Y a usted qué leparece?”
 
Domingo 7•04 •2013
C U LT U R A 
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 Las 8 preguntas para
Camilo Sánchez
3
¿De qué lugar, personaje común o circunstancia engeneral que ofrece Mar del Plata se apropiaría paraincorporarlo como pasaje central de alguna de susobras?
-Primeros años de la década del ‘60. El clan familiar, quecomandaba mi abuela Rosalía, construye sus casas en lasafueras del Puerto, en lo que es hoy el barrio Cerrito y SanSalvador. Calles de tierra y las veredas compactadas con cás-caras de mejillones para evitar el barro que, en invierno, erapermanente. Se trabajaba duro de lunes a viernes y desde elsábado alrededor de treinta personas rumbeaban hasta lasdiferentes viviendas que se iban construyendo, hilada porhilada, como dice Zitarrosa. Cada fin de semana se rotaba decasa, para que ninguno se sintiera dejado de lado. Los hom-bres levantaban paredes comandados por mi tío Camilo, lasmujeres hacían pastones de cemento y mantenían la rondadel mate, los niños acarreábamos ladrillos. El costo del asa-do, que se cocinaba a fuego lento en un rincón del terreno,corría a cuenta de la familia que ese fin de semana había vis-to que su casa se había puesto un poco más de pie.
Una reflexión sobre ungénero que cayó endesuso, reemplazadopor el auge del correoelectrónico. ¿Algunavez se han planteadoquién es el dueño de lacarta?, se pregunta laautora de la nota, quienensaya una definiciónde lo epistolar.
Por Silvia Loustau
syllous@yahoo.com.ar
 L
a epístola es una manifesta-ción discursiva antiquísima.Se sitúa su aparición en Ro-ma, pero no podemos ignorar la tra-dición griega en la que, bien comoelemento integrante de una obra lite-raria o bien de forma independiente,aparecen las cartas a Homero (Ilíada,VI), Heródoto y las cartas apócrifas deAristóteles.La epístola clásica, entendida tan-to en su relación con la literatura co-mo en la Biblia o en sus distintas ma-nifestaciones de tipo administrativo,ha sido objeto de un buen número deestudios críticos. La historia de estaforma literaria es amplia y presentaabundante variedad formal, temáti-ca y funcional.En la historia literaria de lo episto-lar es importante el papel que ocupanlas mujeres, probablemente por estarabocadas al silencio impuesto poruna sociedad patriarcal, van a encon-trar en la carta un medio adecuadopara exponer elementos pertene-cientes al ámbito privado. Además,se considera que la carta es más aptapara la transmisión de sentimientos -frente a la razón-, como el diario, labiografía o la confesión, por lo quetambién se alega este hecho para vin-cularlas al mundo femenino.Existen dos exponentes célebresdel género: Carta a la Madre de JuanGelman y la Carta al Padre de FranzKafka.Escribir cartas significa desnudarseante los fantasmas, hecho que ellosesperan con avidez, comenta Kafkaen una misiva a Milena Jesenská. Unahistoria de amor tormentoso, soloepistolar.Con respecto a la carta poema queGelman escribe a su madre podría-mos plantearnos si ésta era esperadacon avidez y si él la escribió en un es-tado de avidez-dolor, ese sentimien-to que produce la lejanía.
 VEHICULO DE PREGUNTAS
La epístola se presta y permite lasmás variadas formas y contenidos.Dada la variedad de situaciones con-textuales en las que puede aparecer,las encontramos dentro de otrasobras, teatrales o narrativas, y pue-den convertirse en novelas tanto unasola carta como una serie de ellas. Sir-ven para introducir otras obras, co-mo prólogo.Por otra parte, su naturaleza las ha-ce especialmente aptas como vehícu-lo de preguntas y respuestas, lo quelas acerca a las “questioni” y, en algu-nos casos, entran de lleno en esta mo-dalidad literaria tan característica dela misma época en que florece la car-ta, que fue durante el Renacimiento.Por la forma, la epístola coincide yeventualmente adopta los conteni-dos de la autobiografía y el diálogo,en cuanto esos géneros se sirven tam-bién de la primera persona.En mi opinión, definir a la carta co-mo comunicación es insuficiente,pues ésta permite expresarse sin serinterrumpido.Cicerón opinaba que las cartas er-an, de algún modo, un regalo y quepor ello el estilo debía ser siempre sinafectación, casi controlado.¿Alguna vez se han planteadoquién es el dueño de la carta?Como está escrita en ausencia deldestinatario podemos opinar que eldueño es quien la envía, pero la bivo-calidad, la palabra del destinatarioinvade a quien la recibe, este se apro-pia de ella. Es como una doble tenen-cia, no es del autor ni del destinatario.La existencia de cartas específica-mente literarias, por otro lado, puedellevamos a cuestionar el carácter deesas otras cartas que, al menos en apa-riencia, no han sido escritas con pro-pósito estético alguno.Todo ello, sin embargo, no eliminael interés que ofrecen estas manifes-taciones en el ámbito de los estudiosliterarios contemporáneos, sobre to-do en una época en la que, tras unasuperproducción de estudios sobre elconcepto mismo de lo literario, aúnno estamos en condiciones de ofre-cer una definición única, universal-mente válida.Existen asimismo otros factoresque deben considerarse. La carta oepístola forma parte de una ampliagama de manifestaciones escritasque se vienen englobando, por lo ge-neral, bajo el marbete de escriturasdel yo o escritura subjetiva, esto es,biografías, autobiografías, memo-rias, diarios, etcétera, en torno a lascuales existe en la actualidad un inte-rés crítico muy destacado en el que, ami juicio, debería incluirse la carta, aun determinado género literario.Uno de los precedentes más inme-diatos de la epístola literaria hay quebuscarlo en las memorias y en el gé-nero del diario, como podrían ser losde Samuel Pepys (1633-1703), quenos informan de toda una serie deacontecimientos históricos. De he-cho, el arte del diario creció con el dela biografía y la autobiografía, y su re-lación con el desarrollo de la narrati-va epistolar no debe ser desestimada.
TRAICIONERAS
Hay algo que me gusta que se dicede las cartas: que son traicioneras,pues nunca estamos seguros si llega-rán a destino, o a tiempo. La carta deGelman llega, pero a destiempo.Los ingleses llaman a estas cartasllegadas a destiempo cartas muertas,pues no han podido alcanzar al desti-natario.¿Y qué ocurre cuando la carta se ha-ce pública? Adquiere vida propia ynos convierte en lectores voyeristas.Además la lectura de carta nos ubi-ca el tiempo de una sociedad, en unacoyuntura histórica.Gelman no sólo escribe en el párra-fo 4º: “Nos escribimos poco en estosaños del exilio”. Nos ubica en el cro-nos (supongamos que no sabemos lahistoria de Gelman).Entonces las cartas son el testimo-nio de una época o la historia de unasociedad, captan determinadas pers-pectiva sociales, son clave para lacomprensión social.Quizá podamos pensar las cartas co-mo frescos de la vida, donde es posibleatisbar o desovillar los acontecimien-tos vividos no sólo por sus autores sinopor la sociedad que los rodeaba.Yo creo que el escritor convierte aldestinatario en un otro que le es útilpara analizar y descargar las angus-tias o lo que está sacudiendo en susensibilidad.Gelman nos da la impresión de bu-cear dentro de sí, un agitarse de pre-guntas, de dolores guardados desdeel propio nacimiento y a partir de lacarta–poema tratar de descifrar partede eso que lo agita.En estos momentos, en los que lacrítica biográfica no es ya lo que fueraa finales del siglo XIX y principios delXX, la vida de los escritores sigue in-teresando en tanto que puede ser unelemento, entre otros muchos, quecontribuya a explicar su producciónliteraria.Y las cartas, debido a la variedad se-ñalada, pueden ofrecer valiosos ele-mentos de interés crítico y teórico li-terario: el proceso de gestación deuna obra, las variantes de poemas,ideas sobre el ser y la función de lo li-terario, esto es, poéticas, o las relacio-nes entre escritores y artistas de unaépoca que sirven para reconstruir elambiente literario de aquélla, por po-ner algunos casos actuales las cartasde Alejandra Pizarnik pueden darnosdatos de su obra poética, lo mismosucede con las cartas de Cortázar, y seestá esperando con ansiedad las car-tas que durante treinta años inter-cambiaron la poeta Idea Vilariño con Juan Carlos Onetti…Si quieren ampliar el vocabulariode una manera riquísima y aprendera fotografiar -casi- lo que los rodea lesrecomiendo que lean las Cartas Lite-rarias de Adolfo Bécquer: “Sobreaquella tabla, cubiertos de polvo, pe-ro con las mismas señales y coloca-dos en el orden que yo los tenía, estánaún mis libros y mis papeles. Más allácuelga de un clavo la cartera de dibu-jo; en un rincón veo la escopeta,compañera inseparable de mis filosó-ficas excursiones, con la cual he an-dado mucho, he pensado bastante yno he matado casi nada”.Es decir que con el género epistolarnos encontramos, pues, ante un gé-nero sintético, fronterizo, bifronte,vínculo de dos espacios distantes,confluencia de lo puramente límiteentre la interacción dialógica y el dis-curso autónomo, máxima expre-sión, en suma, de la utilización retóri-ca al servicio de la comunicación en-tre los hombres
UNA MODALIDAD ANTIQUISIMA 
 La escritura epistolar, en laactual encrucijada genérica

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