con ella pulsa 1926, Carelia, Carelia, Carelia más que nombre de mujer, más que tierra ylibertad, más que lugar y que sitio. Carœlia, Carœra, Carora.Lame savia xerófitaDestírpate al fondoy aclara.Mallat se despierta sobresaltado en su lecho de batista floreada. Casi gime dedesencanto al comprobar la cotidiana armonía urdida a su favor por la esposa: aguaclara y cristalina en la mesa de noche, cortinas finamente dispuestas en concordanciacon el edredón, más los detalles de siempre: pantuflas, bata de casa y, en la nevera,abundante salmón para ahumar.Mallat añora la fiebre del desierto y para desquitarse revisa minuciosamente suagenda. Mañana ha de salir hacia Moscú para firmar el contrato maderero másimportante del año. Cuánto prefería aquellos otros viajes con destinos más remotos,tropezarse con beduinos y forcejear un mínimo común múltiplo de comunicación.Despojarse del luteranismo sin abrazar doctrina alguna, leer en ojos despalabrados lasseñales de la proximidad o el rechazo y ver crecer, de todos modos, la empalizadaconvenida entre ambos países y sus respectivas empresas contratistas.Moscú no lo entusiasma para nada, hace semanas que sueña con ultramares, con másalláes. América del Sur, Venezuela con lengua fina.Gas letal de Cují heridoespabílaloy ahuma la sangría del sacrificio.Auxiliado, socorrido, amparado, tras el aparatoso rescate en la playa, Mallat retuerce el bostezo para prolongarlo, luego recita así:Yo
es
Nosotros Pér
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Tu Melénd
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Vosotros Alvar
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Ella Lóp
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Ellos ¿Quién
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?Hace rato que la socióloga va siendo concubina. Antes de salir a rescatar otra quimerase asegura de dejar agua fresca en la mesa, el chinchorro bien templado y en la nevera,suficiente chivo para tarcarí.