NOTA A ESTA EDICIÓN EN CASTELLANO
A diferencia de otros textos de Chandler que han llegado al libro, este volumen no esun cuento, ni una novela, ni un fragmento de su correspondencia. Es un guióncinematográfico, el único que Chandler escribió sobre material propio durante su permanenciaen Hollywood; todos los demás fueron adaptaciones de asuntos ajenos.
La dalia azul
debió ser, sin embargo, una novela. Su autor no consiguió terminarla y latransformó en un guión, escrito a su vez en muy peculiares circunstancias. La narración deéstas figura en un capítulo inicial a cargo de John Houseman, que fue el productor de
La daliaazul.
Y al final del volumen se podrá leer asimismo un breve estudio de Matthew J. Bruccoli(editor de la versión norteamericana del libro) sobre las ásperas relaciones entre Chandler y elcine. Quien desee informarse con más detalle sobre esos episodios de la vida literaria y la vidacinematográfica, puede consultar asimismo
La vida de Raymond Chandler,
por FrankMacShane (editorial «Bruguera», 1977).John Houseman (Rumania, 1902), que fue protector y amigo de Chandler durante unperíodo, es a su vez una figura de rasgos muy especiales. Nacido con el nombre de JacquesHaussmann, educado desde la niñez en cuatro idiomas, dedicado inicialmente al comerciocomo lo hiciera buena parte de su familia, comenzó a destacarse por sí mismo cuando seacercó al teatro, hacia 1931. En los años inmediatos se reunió con Orson Welles, junto a quiensería director, productor y socio principal en el Federal Theatre (1935), en la fundación delgrupo Mercury (1937) y después en la contratación de ese grupo por Hollywood, donde Wellesdebutaría como director de
El ciudadano Kane
(1941). Ése fue el primer contacto deHouseman con la producción cinematográfica, aunque a esa altura había tenido un ásperoconflicto con Welles, y éste eliminó el nombre de Houseman en los créditos oficiales de lapelícula. La eliminación parece especialmente grave si se advierte que Houseman fue uncoordinador principal en el pseudonoticiero
News on the March,
que integra todo un segundocapítulo en
El ciudadano Kane.
Houseman continuó haciendo teatro y cine, aunque ya nunca filmó junto a Welles. En1944 era uno de los productores de la «Paramount» y allí conoció y protegió a RaymondChandler, como se podrá leer en las páginas siguientes. Después fue productor de algunaspelículas notorias, que dirigieron Max Ophuls, Vincent Minnelli y Nicholas Ray, entre otros. Enuna de ellas,
Cautivos del mal (The Bad and the Beautiful,
1952), el tema es justamenteHollywood, con sus intrigas y sus hipocresías. En 1964, sorprendentemente, Houseman inicióuna carrera adicional como actor característico, y así obtuvo un «oscar» por su papel deprofesor en
The Paper Chase
(1973). Y a eso agregó una carrera de escritor, con un excelentevolumen autobiográfico que tituló
RunThrough
y que abarca la primera mitad de su vida.En 1940, Houseman había cumplido una tarea oscura y fundamental. Por encargo deWelles le correspondió custodiar y ayudar en un chalet de las montañas al escritor Herman J.Mankiewicz, mientras éste completaba el borrador de un argumento cinematográfico queprimero se llamó
American y
que después se llamaría
El ciudadano Kane.
Como era unalcohólico sin remedio, y además tenia una pierna enyesada, Mankiewicz no habría podidoterminar esa tarea sin el apoyo de Houseman, quien entendía los riesgos de un talentoindisciplinado pero también las necesidades de eficacia dentro de una industria. El episodio hasido narrado por la escritora Pauline Kael (en
The Citizen Kane Book)
y confirmado en otrasfuentes.El azar quiso que en 1945 tocara a Houseman cumplir una tarea muy similar,supervisando las dos semanas críticas en las que el alcohólico Raymond Chandler terminó elguión de
La dalia azul,
en medio de graves urgencias de producción. Para narrar el caso,Houseman utilizó con ironía el título
The Lost Fortnight (La quincena perdida),
aludiendodiscretamente a una película famosa,
The Lost Weekend
(textualmente:
El fin de semanaperdido),
que después se conocería como
Días sin huella,
y que narraba justamente la especialodisea de un alcohólico. Con ella la «Paramount» obtendría en 1945 cuatro «oscars»: mejorpelícula, director Billy Wilder, actor Ray Milland, guión de Wilder y Brackett.La historia de esta otra
Quincena perdida
no llegaría a obtener tanta fama, porquetampoco la obtuvo
La dalla azul,
que fue su resultado. Se trata sólo de un texto de recuerdos,pero es también una adecuada Introducción a los largos conflictos entre Raymond Chandler y
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Gracias!! Muchas gracias.