activamente en la formación del mismo a través de su apoyo a los ejércitoscaudillistas; y que a partir del último tercio del siglo XIX “los gobiernos militaresy los regímenes civiles autoritarios en el Perú han tenido mayores iniciativas —y un éxito mayor— que los gobiernos civiles constitucionales en implementar políticas estatales destinadas a favorecer al los sectores campesinos, es decir,incorporarlos a los beneficios del Estado y la ciudadanía”. En consecuencia, laintersección de ambos postulados genera la gran paradoja del autoritarismo: suherencia democratizadora.
Una herencia que en el caso peruano se mantienenítidamente vigente durante el gobierno militar de Velasco de 1968.Sin embargo, lo que la autora no menciona, posiblemente porque escapaba alos objetivos de su ensayo, son los límites que ésta herencia democratizadoratiene. Aún así, estos postulados cobran mayor relevancia al rechazar Méndezla total singularidad de la historia de las Fuerzas Armadas peruanas: “pese aque la trayectoria del ejército peruano es excepcional en muchos sentidos,encaja dentro de un contexto andino que no es ajeno al populismo militar y alas alianzas militar-campesinas; con diversas variantes, este tipo alianzas sedio históricamente en Bolivia y Ecuador y (hoy se da) en Venezuela…”.Siguiendo esta línea de pensamiento, con la persistencia de sistemas políticosfrágiles en la región y una participación activa de los militares en la políticanacional, como es el caso de Venezuela con Chávez, de Perú con OllantaHumala, y lo fue de Ecuador con Lucio Gutiérrez, resulta válido preguntarsecuál es el rol que le compete a las Fuerzas Armadas de los paíseslatinoamericanos dentro de los sistemas políticos actuales.
IIEn la actualidad no se puede calificar a las Fuerzas Armadas de AméricaLatina como instituciones frágiles. Probablemente durante toda la historialatinoamericana han sido de las pocas instituciones que han gozado de
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Méndez acota que con ello se está refiriendo a una democratización social y no política.
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En este punto se puede señalar dos diferencias con respecto a las anteriores incursionespolíticas de los militares: que en los casos de Chávez, Humala y Gutiérrez, las FuerzasArmadas no asumieron un rol político institucional y que su participación política secircunscribió finalmente dentro de los parámetros de la participación electoral.
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