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Gregorio Cabello Porras - Universidad de Almería
POESÍA 1. POESÍA TRADICIONAL Y LA RENOVACIÓNITALIANISTA.EL «CANCIONERO GENERAL» Y BOSCÁN
I.
EL TEMPRANO PETRARQUISMO EN EL SIGLO XVI
 1- El hecho de que la poesía petrarquista haya sido conceptuada como«historia», esto es, narración lírica de una vida que exige un orden secuencial como tal«historia», condición previa para la extracción de un
exemplum
1
, perceptible y más quelatente en la compleja y dilatada composición del
Canzoniere
de Petrarca, hasta suordenación definitiva en el manuscrito del códice Vaticano Latino 3195 bajo la titulaciónde
Francisci Petrarche laureati poete Rerum vulgarium fragmenta
, se convertirá endeterminante de una amplia y múltiple tradición de
cancioneros petrarquistas
. En ellosse aspiraba a recoger una serie de composiciones dispersas (
 fragmentorum liber 
en latitulación del códice Chigiano
2
) cuyos límites extremos progresan sobre la figuración deuna fábula amorosa, presentada como historia, narrada desde una perspectivaautobiográfica, que busca conjuntarse en una unidad estructural en la que se acuerden eldiscurso poético y el decurso vivencial bajo una significación homogeneizante ysumarizadora que proporcione un sentido ejemplar a los diferentes
 fragmenta
. Se tratade la constitución de un
exemplum
que se manifiesta en Petrarca por la voluntad de
 retractatio
que reclaman su soneto proemio y la canción «Vergine bella...», con la queclausura sus
rime
3
. Como ya señalara M. Santagata, en su tránsito crítico por latrayectoria de los cancioneros pospetrarquistas, «due aspetti mi sembrano determinantinel processo di formazione delle raccolte liriche: la componente narrativa e quelladidattica»
4
.
1
Cf. A. Prieto,
 La poesía del siglo XVI. I. Andáis tras mis escritos
, Cátedra, Madrid, 1984, pág. 30-36; J.Lara Garrido,
 
«Manierismo estructural y desarrollo manierista del signo en las
 Diversas rimas
de VicenteEspinel», en AA.
 
VV.,
Estudios sobre Vicente Espinel
, Anejos de
 Analecta Malacitana,
Málaga, 1979,págs. 17-30; reimpreso en J. Lara Garrido y G. Garrote Bernal,
Vicente Espinel. Historia y antología de lacrítica
, I, Diputación Provincial de Málaga, Málaga, 1993, págs. 319-330; y G. Cabello Porras,
 Barroco y Cancionero. El «Desengaño de amor en rimas» de Pedro Soto de Rojas
, Universidad de Almería-Universidad de Málaga, Málaga, 2004, págs. 19-46.
2
Cf. E. H. Wilkins,
Vita del Petrarca e la formazione del “Canzoniere”
, al cuidado de R. Ceserani,Feltrinelli, Milán, 1980 (4.ª ed.), págs. 349-350. Para la exposición del proceso textual de formación del
Canzoniere
, cf. las págs. 335-384.
3
Cf. M. Santagata,
 
 I frammenti dell’anima. Storia e racconto nel Canzoniere di Petrarca
, Il Mulino,Boloña, 1992. Todas las citas del
Canzoniere
irán referidas a F. Petrarca,
Cancionero I-II 
, preliminares,traducción y notas de J. Cortines, texto italiano establecido por G. Contini, estudio introductorio de N.Mann, Cátedra, Madrid, 1984. El soneto proemio en págs. 130-131; la canción final en págs. 1028-1037.
4
M. Santagata,
 Dal sonetto al Canzoniere. Ricerche sulla preistoria e la costituzione di un genere
,Liviana Editrice, Padua, 1979, pág. 127.
2
 
Gregorio Cabello Porras - Universidad de Almería
Hernando de Acuña, con sus
Varias poesías
5
, se inserta en esta tradición poéticade cancioneros petrarquistas, y su lírica se conforma de un modo tan personal y peculiaren esta dirección, que incluso prefigura la aquilatación barroca del petrarquismo enEspaña, en una de sus diversas vertientes: la que aboca a una alegorización de marcadahuella medievalizante, representada por el
topos
de la
vanitas
y el desengaño delmundo
6
.2.- Si nos acercamos a los estudios literarios que conforman la bibliografía sobreel poeta vallisoletano, sin dejar de tener en cuenta a aquéllos que pueden considerarsepioneros en el ámbito de los datos biográficos desde una óptica en la que se conjuntan elpositivismo con la recopilación anecdótica de datos
7
, a Hernando de Acuña se le haadjudicado una posición casi invariable en los diversos intentos que se han sucedido paraestablecer una taxonomía didáctica que preste sentido a la trayectoria de la lírica denuestro Siglo de Oro, a través del recurso a criterios generales y homogéneos(geográficos, estéticos, cronológicos o generacionales) que, a veces, se interpenetran
8
.J. G. Fucilla ya diseñó una primera distinción entre las que caracterizó como dosgeneraciones petrarquistas consecutivas, basada en el progresivo desligamiento delmundo poético de Ausias March y en la gradual apropiación e
imitatio
de los poetasitalianos, lo que conllevaba una substanciación lírica del código petrarquista que habían
5
 
Varias poesías, compuestas por don Hernando de Acuña. Dirigidas al Príncipe don Felipe N. S.
,
 
Madrid, P. Madrigal, 1591. En adelante, si no indicamos otra procedencia, citaremos por la asequibleedición de L. F. Díaz Larios:
 
H. de Acuña,
Varias poesías
, Cátedra, Madrid, 1982.
6
Cf. A. Prieto,
 
 La poesía del siglo XVI. I 
, pág. 133; A. Alonso,
 La poesía italianista
, Madrid, Laberinto,2002, págs. 140-141; y G. Cabello Porras,
 
 Barroco y Cancionero
, págs. 40-42. No deja de producir ciertasorpresa la lectura descontextualizada, con un sesgo de vitalismo que llega a rozar la ingenuidad y eldesconocimiento del petrarquismo y de la retórica que éste conlleva, que ha realizado en fecha muyreciente R. P. Sebold, «Hernando de Acuña: su poética y su “sabrosa historia del alma”»,
 Revista de Literatura
, LXVIII, 135 (enero – junio 2006), págs. 77-99, quien concluye su estudio afirmando que «porsu forma de ser no le afectó profundamente la nueva cosmovisión tensa, conflictiva, ascética de laContrarreforma, que empezaba a colorarlo todo y a la larga influiría sobre los inquietos y paradójicosestilos barrocos. Del angustiado claroscuro postridentino no se dan sino pasajeros reflejos en el verso deAcuña, que al final de sus días se preocupaba por el sustento de su viuda en este mundo antes que por lasalud de su propia alma en el otro» (págs. 98-99).
7
Cf. N. Alonso Cortés,
 Don Hernando de Acuña. Noticias biográficas
, Viuda de Montero (BibliotecaStudium), Valladolid, 1913 [existe ed. facsímil en Sever-Cuesta, Valladolid, 1975, y fue reseñada por E.Merimée, «Narciso Alonso Cortés:
 D. Hernando de Acuña
»,
 Bulletin Hispanique,
XVII (1915), págs.295-296]; y del mismo autor, «De Don Hernando de Acuña»,
 Boletín de la Academia de Bellas Letras deValladolid 
, IV (1934), págs. 94-97 [recogido en
 Miscelánea Vallisoletana (Séptima serie)
, II, LibreríaSantaren, Valladolid, 1944, págs. 143-150]; «Algunos datos sobre Hernando de Acuña y Francisco de laTorre»,
 Hispanic Review
, IX (1941), págs. 41-47; y
 Noticias de una corte literaria
, Imprenta La NuevaPincia, Valladolid, 1906, esp. págs. 15-17.
8
Cf., para el siglo XVI, A. Prieto,
 
 La poesía del siglo XVI. I 
; y
 La poesía del siglo XVI. II. Aquel valor que respetó el olvido
, Cátedra, Madrid, 1987; A. Alonso,
op. cit.
, págs. 57-76. Y las indicaciones yapuntamientos de J. Lara Garrido, «Andalucía y la lírica: renovación de la poesía en el Renacimiento», aE. Orozco Díaz,
 La literatura en Andalucía (De Nebrija a Ganivet)
, Universidad de Málaga, Málaga,2006, págs. 173-176, además del «complemento, y en algunos puntos, replanteamiento» de la colectáneadel propio A. Prieto,
 Imago vitae (Garcilaso y otros acercamientos al siglo XVI)
, Universidad de Málaga,Málaga, 2002. Para la poesía a partir de 1580, las precisiones de J. M. Rozas
 
y M. A. Pérez Priego,«Trayectoria de la poesía barroca», en B. W. Wardropper, ed.,
Siglos de Oro: Barroco
, Crítica,Barcelona, 1983, págs. 637-638, y las puntualizaciones de M. del P. Palomo,
 La poesía en la Edad deOro (Barroco)
, Taurus, Madrid, 1987, págs. 13-17. Todo lo relativo a este punto debería ser revisado a laluz del balance que realiza J. Lara Garrido, «Historia y concepto (sentido y pertinencia del marbete
Siglode Oro
)»,
 Del Siglo de Oro (métodos y relecciones)
, Universidad Europea-CEES Ediciones, Madrid,1997, pág. 23-56, en especial el apartado en que efectúa un recorrido sistemático por la obra de D. Alonso(págs. 53-55).
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