Hola, me llamo Isabel Márquez García, vengo de Niebla y soy alumna delNivel I De formación Básica de la Sección de Educación Permanente “Lebla”de Niebla.
QUIERO DAR LAS GRACIAS
Quiero dar las gracias y a la vez pedir perdón.Las gracias a mi profesora Merchi por confiar en mi y darme la oportunidadde poder expresar lo que para mi está significando asistir a estas clases.Pedir perdón a todos los aquí presentes por mi torpeza al expresarme. Peroos puedo asegurar que todo cuanto digo me sale de lo más hondo de mi ser.Quiero empezar remontándome un poco a mi niñez. Fui una niña que no tuvoniñez, ya que debido a los problemas que tenían mis padres en sumatrimonio, no tuve ni un solo día de felicidad, pero desde pequeña sentíapasión por el colegio. Mi padre que era una persona fuera de lo común, entodos los aspectos, me enseñó a leer y un poco a escribir cuando era todavíamuy pequeña, tendría tres o cuatro años, depués presumía con sus amigos delo bien que leía en el periódico con lo chica que era.Pero como digo era una persona rara, y un día cuándo tenía once años,decidió quitarme del colegio, según él, porque yo sabía mucho, además erade los que decían que las mujeres sabiendo leer, escribir y las cuatro reglas,era suficiente.Eso era con once años y sin haber asistido apenas al colegio. Tampoco separó a pensar, que me quitó de un manotazo toda la ilusión que yo tenía poraprenderlo todo, ni en mi porvenir, pues a lo mejor podría habermepreparado para unos estudios superiores. Y así terminó mi vida comocolegiala.Pero yo siempre he tratado de superarme, leyendo cuanto papel caía en mismanos; escribir me gusta menos y se me nota un montón.Cuando tenía catorce años hice un Curso de Corte y Confección y me puse acoser hasta que me casé.Después de casarme no pude seguir cosiendo, pues empezaron a venir loshijos, tengo siete, que son lo mejor que me ha dado la vida.Y así fue pasando mi vida, con más pena que gloria, pues la vida me siguiódando algún que otro zarpazo.Para colmo mi marido se puso enfermo y estuvo catorce años, me tocó sufrirmucho durante su enfermedad, pero siempre a su lado. Durante ese tiempodejé la lectura, tenía tantos problemas que no podía concentrarme y no meenteraba de nada.Hace quince meses que mi marido falleció y tras pasar una gran depresión,necesitaba agarrarme a algo, aunque gracias a Dios, tengo a mis hijos y a misnietos, que me dan todo su apoyo y su cariño, yo necesitaba algo a lo queaferrarme, para salir de ese pozo sin fondo en el que estaba metida.
1
Add a Comment