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Callas Lavoz

Callas Lavoz

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08/15/2013

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text

original

 
María CallasLA VOZ
ANÍBAL EDWARDS,
s.j.
CXJIiTlTRA
A
tos
cinco años
de la
muerte
de la
cantante líricaMaría Callas,
el
padre Edwards, profesor
de
Filosofíade
la
Universidad Católica
de
Chile, comenta
el
genio
de
su
voz y de su
persona.
Entre
la luz y las
tinieblas,
en-
tre
el
cielo, la tierra
y
los abismos,está
la
voz humana. Antes de
los
espacios desenmadejados
del
movimiento histórico universal,está
la
voz. Antes,
el
hombre
po-
día escuchar, quizás,
la
músicasublime
de los
cuerpos sideralesen movimiento,
o
sucumbir
al
embeleso siniestro
del
canto
de
sirenas. Pero
lo
que faltaba
a es-
te esplendor triste
y
grandioso,llegó
con la voz
humana. Desdeentonces,
los
demás sonidosocuparon
su
lugar
de
escenario,paisaje
y
horizonte, dejando
a la
voz
en el
centro
de la
historia.Hasta tal punto, que el saber másprivativo del hombre,
de su
modopropio
de
vivir,
ver y
realizar
-la
belleza- queda cifrado
en una
fórmula
que es
parábola
e ima-
gen
de la
voz humana: esplendormáximo
en
máxima fragilidad.Tan adherida está
la voz a
nuestra existencia diaria,
que
aun cuando,
sin
ella,
se
borraríala historia
-y
seguramente
ha-
bríamos muerto
de
miedo
en al-
guna noche
de la
infancia-
no to-
mamos distancia para admirar
su
prodigio.Todavía
hay
sabios
que en-
señan -como
los
antiguos-
la
maravillosa docilidad
de las ma-
nos,
la
textura desarrollada
de
sus dedos,
sus
movimientos
arti-
culados, imposibles para otrosanimales. Pero
los
antiguos
vie-
ron
lo
distintivo humano
en las
manos
y en la
voz.
La historia habría perdido su ti-
raje,
su
fuego estaría apagado,sin
el
crepitar cotidiano, inextin-guido de la voz. Poco
a
poco des-doblamos nuestras alegrías,nuestras necesidades
más ur-
gentes, nuestros temores, frus-traciones, nuestra ternura
y dra-
mas
en la
voz.
La
súplica,
la pre-
gunta,
el
descubrimiento, toma-ron
la
voz por vehículo. Descubri-mos atónitos
un
mundo
de pre-
sencia nuevo,
más
veraz
que la
proximidad física
o
visual
-a tra-
s
de la voz.
Luego vino
la
escritura,
la im-
prenta,
el
cine,
la
televisión.Nuestro mundo. Pero
la voz si-
gue
ahí y
su fuego alimenta
la fo-
gata
de la
historia.
De
cuando
en
vez, algún poeta
se
hace
oír y
re-cuerda
a su
manera,
que
todoslos grandes gérmenes
de la his-
toria surgen
del
fuego encendidoentre
voz y
voz. Dostoiewski
es-
lampa
su
peor maldición sobre.elintelectual
que
desprecia
al pue-
blo:
ese ha
renegado antes
de su
Dios. Pablo Neruda descubre
el
murmullo sencillo, cotidiano
de la
voz:
la
belleza insustituible
de su
crepitar
de
todos
los
días.Aparte
de los
poetas,
los
estu-
diosos
de hoy
están demasiadoocupados. Registran
en
discoslos sonidos
de las
ballenas,
bus-
can
sus
claves. Como
los
magosde antaño, intentan suscitar
pre-
sencia
por
conjuros científicos-como
sí la voz
fuese sólo
una
conjunción
de
sonidos.Hay algo misterioso en el decir:la belleza no se ve;
se
aprende
a
ver con
la
voz,
y no
sin ella.
Tan
misterioso, como
que lo
humanoestá
a la
vista, pero
no se ve, si
no
se
enseña
a ver por la voz.
¿Por qué secreta alquimia inte-rior quedó el género humano gra-dualmente absorto
en la voz,
mientras
se
alejaba lentamentede
su
nacimiento
de
criatura
in-
defensa? Nada
hay
que conmue-va tan eficazmente
y
tanto, comola
voz
humana: para bien
y
para
mal.
Como
si el
punto
de
arran-que
s
inmediato
a
toda
con-
moción profunda tuviese
en ia
voz
su eje
conductor.
La ópera y Nietzsche
La ópera
era
uno de
los
espec-táculos masivos desde
el
siglopasado.
Su
auge está, probable-mente, vinculado
con el
ideal
pe-
dagógico
de
difusión popular,
im-
pulsado
por
la
Ilustración.
La
ópera atrae
al
público popular
y
también
la
atención
del
pensarselecto.Nietzsche
le
dedica varias
pá-
ginas,
ya
en
El
nacimiento
de la
tragedla.
Más
tarde
se
quejaráde quienes pasaron
por
alto
su
idea central
y
sólo creyeron
en-
contrar
en
este ensayo,
una cla-
ve hegeliana para aunar sucesosaparentemente
tan
dispares,
co-
mo
la
novedad
de la
revolución
y
la novedad
de la
ópera.
A
Nietzs-che
le
faltan palabras para
de-
nostar
el
gusto plebeyo
de la
ópera italiana. Quiere
ver en
ellala defensa empecinada
de la te-
sis siguiente:
"El mal
gusto tienesu derecho como
lo
tiene
el bue-
no,
y
aun preeminencia sobre
él,
es la
gran necesidad,
la
satis-facción segura
y
simultáneamen-te
un
lenguaje universal...
el
buengusto selecto... nunca
ha
sido
ni
es popular! Popular
es y
perma-nece
la
máscara.
Así es
comotoda esta mascarada
se
precipitaen
las
melodías
y
cadencias,
en
los vuelcos
y
travesuras del ritmo
MENSAJE N"
312,
SFPTIFMHRF
(982
487
 
CUI/rURA
en tales óperas!" [Gaya Ciencia]Irrita la sensibilidad musical deNietzsche, el que la música seaconsiderada por la multitud sólocomo acompañamiento de la voz[Cf. Carta a Gustav Krug y Wil-helm Pindar, 14.1.1861].
M. Callas: La verdaden la música
Este mes se cumplen cincoaños de la muerte de María Ca-
llas.
Tenemos el hermoso
volu-
men de homenaje
Callas,
publi-cado en castellano por ia Edito-rial Pomaire [1979]. La edición eninglés, apareció cuando Maríaaún vivía en 1974. John Ardoin yGerald Fitzgerald no escatimaronesfuerzos para ofrecer el textoóptimo, con las mejores fotos dis-ponibles. El valor intrínseco deeste libro, diagramado con primi-cias fotográficas y un texto de co-nocedores reales, va más allá deuna exposición bien documenta-
da.
El homenaje agradecido desus autores, entrega una imagenreal de María Callas. Este libroaparte de las pacientes y accesi-bles explicaciones de RobertoEscobar, más las facilidades endiscos e información experta deJuan Muñoz, han contribuido enalgo a clarificar el impacto únicoque produce en mí, desde haceaños, la voz de María Callas.Sin ser un experto operático,sólo estoy dispuesto a permutarel silencio necesario para mi tra-
bajo,
por la voz de Maria Callas.Es probable que un conocedordescubra en esta confesión algoasi como la mala estirpe de estaslíneas. Pero esa circunstancia setrocó para mí en pregunta y pro-blema.¿Quién es María Callas,cuya voz llega hasta mi tan indivi-dualizada, tan insustituible?Su voz se había tornado en pa-rábola y ejemplo plástico de má-xima naturalidad, conjugada amáxima intensidad expresiva.Hojeo el libro. Nicola Benoisque trabajó con Viscontí en la es-cenografía dice:"La Callas poseía algo inimita-
ble,
algo sorprendente, algo quelos demás artistas no poseen,por más talento que tengan enotros aspectos. Solamente hevisto a otro artista que pudierarendir tal gama de expresiones,Chaliapin. Había unos motivosque la impulsaban, que (os otrosmortales no poseen. Si, realmen-te era divina".Y Visconti: "...la Callas teníahabilidad de prestar a la simplepalabra
tratello
cuatro significa-dos simultáneos. En ella se podíaescuchar el amor compasivo deuna hermana, la tristeza de sularga separación, la felicidad dehaberle encontrado y el miedo asu inminente sacrificio mortal.Esta habilidad de infundir signifi-cado a las palabras, dio vida a Ifi-genia y aportó a las escenas enque aparecía, la fuerza dramáticaque Gluck había imaginado. In-brotaba de su voz, con la natura-lidad entera de su propia identi-
dad.
Con un abandono despreo-cupado de si, ella se entrega en-tera en su voz. al juego del ins-tante dramático. Tan sin restric-ciones, que reencarna con nobleseriedad la compleja idea brota-da del compositor.Desde que -por influjo de laIglesia- los castrati dejan decantar roles femeninos en lasóperas, comienzan a adquirir im-portancia en el s. XIX las "divas".Pero cuando Maria Callas apare-ce en los escenarios, el reperto'rio de óperas en cartelera, año i.año era exiguo. Cuando deja losescenarios, había reencarnado47 personajes, rescatando de suLo distintivo humano en
las
manos..cluso sin cantar, cuando la Callassimplemente cruzaba el escena-rio desesperada, sabía crear unaintensidad que la hacia ideal parainterpretar las heroínas clásicas".Al recordar el cuadro final de la
Travista:
"Mientras María sesentaba a la mesa no hizo ungesto que no se hubiese ensaya-do -la forma de llorar, de llevarsela mano a la frente, la forma deponer la pluma en el tintero... Sincantar, solamente actuandomientras la orquesta acompaña-ba su larga pantomima. En el pú-blico hubo gente que lloró al ver
a
la Callas en esta escena".Lo sereno, to bucólico, lo dra-tico, lo truculento, lo trágico, losublime, lo tierno, lo majestuoso,olvido a numerosas óperas.Dice Monserrat Caballé: "Ma-ría Callas nos abrió una puerta,una puerta que nos había estadocerrada. Tras ella dormían no so-lamente una gran música, sinograndes ideas de interpretación.Nos ha dado la oportunidad dehacer cosas que habrían sido im-posibles antes de ella...".Ella restauró la Norma originalque Bellini había creado para laPasta y que desde fines del siglopasado se había transformadoen una pieza clásica, estereotipo.La Callas tiene el timbre y regis-tro de voz poco convencional de
soprano sfogato
o "soprano ili-mitada
11
, capaz de dar las notasmás bajas y las más altas, sin488
MENSAJE N"312. SEPTIEMBRF
IHH
 
CUXTURA
perder
calidad.
Su voz abarca ca-si tres octavas. Antes de ella, losanales sólo recuerdan a GiuditaPasta [ 1798-1865], cuya voz se-gún Stendhal- produce "un efec-to instantáneo e hipnótico en elalma del espectador".El libro nos trae el juicio de Zet-
firelli:
"Para mi, y especialmenteen
Norma,
María era un puente,un puente de 150 años. Era la mi-lagrosa portadora de unos perfu-mes que se habían perdido y
olvi-
dado. Ella les dio vida y los volvióa crear para nosotros... No creoque la Pasta hiciese justicia alpersonaje de la forma en que lohizo María".Tenía un sentido arquitectóni-co para detectar qué palabra de-bía acentuar en una Irase musi-...y en la vozcal y cuál silaba exacta en esapalabra. Ella decía con candidezque Tullio Serafín le enseñó aleer las palabras de un recitativoen voz alta, para descubrir susproporciones dramáticas. Pero
.
su gracia única estaba en la
natu-
ralidad con que conjugaba la mú-sica a sus fines expresivos.Giulini dice, en el libro: "A Ma-ría no le importaba repetir unacosa cien veces seguidas. Erauna de tas pocas artistas que heconocido para quien la última re-presentación es tan importantecomo la primera... Pero con Ma-
ría,
la decimoctava representa-ción era tan importante y tan in-tensa como la primera. Claro quealgunas noches son más propi-cias que otras... pero había algoque nunca variaba, la dedicaciónde María a su trabajo y al teatro,y esto siempre se lo ofrecía al pú-blico...".Ella misma explica su óptica in-tuitiva de aproximación a los per-sonajes. Sin intelectualizarlos, selos incorpora profundamente;"Una vez que he leído una parti-tura y he decidido que me gusta-ría cantarla, la estudio acto poracto y me pregunto si el persona-je está de acuerdo con la música.Consideremos el caso de AnaBolena, por ejemplo. Donizetti hi-zo de Ana Bolena un personajemuy diferente de la auténtica fi-gura histórica... Debía atenermea la sica y al libreto. La músicaen si justifica la versión que Doni-zetti tiene del personaje, por lotanto el libreto no es lo principal,aunque yo dedique una atenciónenorme a las palabras. Intentohallar la verdad en la música.Uno debe estudiar la música... talcomo está escrita, sin añadir niquitar nada... Bellini es muy dife-rente de Donizetti y éste de Ros-
sini.
Si uno se preocupa por elcompositor y no por su propioéxito personal, siempre encontra-rá un embellecimiento, un trémo-lo o escala que justifique una ex-
presión,
un sentimiento de felici-dad o de desgracia o una inquie-
tud".
La Callas se mimetiza con elproceso de gestación de la óperamisma. Entiende la conjunciónmusical y dramática de cada ins-tante en el desarrollo de un per-sonaje. Su interpretación de LadyMacbeth patentizó el rico poten-cial sicológico vertido por Verdien este personaje. Por ejemplo,en sus cuatro solos: "Vieni! t'af-fretta", "La luce langue", "El
Brin-
disi"
y la escena terrible de so-nambulismo. Ella recreaba
figu-
ras de carne y hueso, hechas pa-ra emocionar, no sólo para agra-dar.Recién con la Callas volvió ahacerse presente al público loque hay en estas composiciones:lo que es
la ópera,
en la concep-ción de sus autores. Ella tenía lacapacidad conductora para hacerllegar con tuerza persuasiva, laidea primigenia de los creadores,hasta el público: "...hay algunospasajes en la ópera, incluso en lade Verdi, que se hacen pesados.Hace cien años, el público era di-ferente... Ahora debemos actuarde acuerdo con esta nueva ma-
nera.
Hacemos cambios para lle-var nuevos éxitos a la ópera aun-que siempre conservamos la at-mósfera, la poesía y el misticis-mo que hace funcionar al teatro".María estaba posesa de este
arte.
Por eso supo todo lo nece-sario para hacerlo llegar al públi-
co.
Pero este enorme esfuerzoen la ampliación del repertorio-más la seriedad de su asimila-ción de los personajes- era su-perior a lo que una voz podía re-sistir. Elvira de Hidalgo, su maes-
tra,
dice: "-María abusó de losdones que Dios le había concedi-
do".
Pero ¿habría existido la Callassi no hubiese estado posesa poreste arte? ¿habría estado pose-sionada por él, si hubiese dosifi-cado cerebralmente sus ímpe-tus? En una época en que la ópe-ra marcaba el paso de la conven-cional ¡dad estereotipada -apoya-da en la muleta publicitaria de las"excentricidades" de las divas-Maria hace un lugar a este arteya tan desdibujado, trayendo alsiglo veinte su idea concreta,desde una máxima proximidad ala concepción de sus creadores.Traer este legado complejo hastael público, entrar en diálogo con
él,
desde el fuego frágil y potentede su voz. Porque la Callas nocanta, si se siente incapaz de do-minar toda la partitura de su rol.-Otros artistas optan por pe-queñas trampas -dice Zeffirelli.Ella es demasiado indivisible: nopuede. Sobreviene así el episo-dio del 2 de enero de 1958, en elTeatro de la Opera de Roma.Dos días antes, ella ha cogido unresfriado durante el ensayo en elteatro, que carece de calefac-
ción.
El director insistió en queactuara. Ella cantó el primer acto,pero se rehusó a continuar. Esemismo año vuelve a cantar
AnaBolena
en La Scala. Es su pri-mera actuación en Italia luego delescándalo de Roma. Por todaspartes, hasta en el escenario,hay policías. Durante dos esce-
nas,
el público reacciona glacialante ella, exteriorizando a gritossu aprobación a los demás. En la
MENSAJE N
u
312. SEPTIEMBRE 1982
489

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