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Cortina, A, Alianza y contrato. Política, ética y religión.

Cortina, A, Alianza y contrato. Política, ética y religión.

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Published by Pacheco Hernández
Adela Cortina. Alianza y contrato. política etica y religion.
Trotta 2005
caps 6- 7 -8
Adela Cortina. Alianza y contrato. política etica y religion.
Trotta 2005
caps 6- 7 -8

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Categories:Types, Research
Published by: Pacheco Hernández on Apr 17, 2013
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04/17/2013

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original

 
I
,,1.
I:j
,1,
::
r:i
:i:ril
il
l11I
,(".i
DEt
tNDlvtouallsMo
a
LA
coMLTNIDAD
Potírlca
cracy
Worh:
CiuicTradiüons
in Modem lraly,
publicado
en
1993.
Se-
gún
el
propio
autoq
el
libro
es
el
resultado
de
un estudio
casi
expe¡i-mental
de
veinte
años
sobre losgobiernossubnacionales
delasdife-
renresregiones
de
Italia,llevado
a
cabo con
el
propósito
de
averiguar
qué
es
lo
quehacequeen
determinadas
regioneslos
gobiernos demo-
ciáticos
gobiernen
con
eficiencia,
mientras
queen
otros
el
grado
de
eficiencia
es
muy baio.
En
lugar
de
criticar
a
las
instituciones
políti-
cas,
económicas
y
socialesde
determinados
países,
entiendePutnamcon buen acuerdo
que
resulta
más aconseiable
estudiar
lascausas
pol
lasque en
determinados
lugares
la
democracia
funcionamejor
que
en
otrosy
aprender
de
los
primeros.La
conclusión
a
la
que
llega Putnam
es
sumamentesugerente,aunque
no
esté
suficientemente
respaldada
desde
el
punto
de
vistaempírico:
[a
cualidad
delos
gobiernos
representativos
está
determi-nada
porla
presencia de
tradicionesprolongadas
de
compror¡iso
cívico o
por
suausencia,
La diferencia
entrelas regiones
del norte
de
Italia
y
las del su¡
se
debe
al
hecho dequeenlasprimeras existeunalarga
tradición
de
redesde
compromisocívico
y
reciprocidad
que
está
ausenteen el
sur.
De donde
se
siguequeexiste
unarelación entre
el
rendimier¡to
de las
institucionesy
lapotenciaydensidad
de
la
so-
ciedad
civil,
enue
el
funcionamiento
de
los
gobiernosdemocráticosyla capacidadasociativa
de
los
miembros
de
la
sociedad
civil.
Y,
lo
que
es
más,
incfuso existeuna relaciónentre
estas
redes
de
compromiso
cívico
y
e[
buen
funcionamiento
de
la
economía.El
aná-
lisis,histórico
sugierequelas
redes de
reciprocidad organizaday
de
solidaridad
cívica
constituyen
una
precondición
de
la
modernización
socioeconómica,
es
decir,
del buen
funcionamiento
de
la democracia
yde
[a
economía.
En
esta
línea
de
trabaio,
o
en
alguna
próxima
a
ella,
'
algunoscientíficos
sociales
proponen
un marcocomúnparaentender
los
mecanismos
a
través de los cuales
se
producenresultados
tales
co-
mogobiernos
más
efectivos
o
desarrollo
económicomás
rápidó.
El-
,
r\pmbreque dan
a
es-te
marco
es
el
de
"caPital
social,.
)
El
mismo
Francis
Fukuyamá,
en
libros
comó
Confianzay
La
gran
ruptura,
teconoce
que
la
estabilidad
y
prosperidad
delas sociedades
postindustriales
exige
hábiros
de
reciprocidad
y
confianz4:creer
que
el*fán-de
luc+ecs-el-,¡ini-cq1qg!9-dignte
de-laeconomíamoderna
sig-
ndicano haber entendido
en
modo alguno
a
Adam Smithy
rédutir
."-ñb"jo.- o"ó-i""
y
,i-¿l
"l
"¡Éb1;
i""ro
iIéI-panadero, el cer-vecero
y
e[
carnicero.
Sin
duda
el
afán
de
lucro
es
un
móvil
paraelinterc4mbio,
¡xro
el
propio
Smith
tiene
muy
presente
queexisten
otros
móviles
¡
sobre
todo,
queelprocesoeconómico
no
se
reduce
al
in-
tercambio,
sino
que
comprende
también
la
producción
yla
distribu-
8889
..;¿:¡:!tt.::.::,
:
Et CA?lTAtSOClAl,:
tA
iIOUEZA
DE
IAS
NACIONES
ti-
,r"t.1,
,
'
\J-
\r!v'
ción;
momentos
éstos
queprecisan para
funcionar
adecuadamerite
instituciones,
leyes
y
esos
hábitos
de
reciprocidadyconfianza
que
constituyen
la
tramamoral
de
una
sociedad'.
A
esa
trama
viene
lla-
mándose
de
mododifuso"capitalsocial".
Suele
decirse,
alrelatar lahistoria
de
lanociónde
"capital
so-
cial»,
que fue LydaJudson
Hanifanquien
utilizó
por
vez
primera
la
expresión,
en
1916,paradescribir
Ias
escuelas
comunitariasrurales'
Se!ún
Puinam,laprimera
estudiosaque
usa
el
término
"capital.so-
cia=[,
es
Jane
Jacobs
enThe
Deathand
Life
of
Gteat
Americafl
C¡ties
\19611
para
referirsea
las redessociales
que existíanendetermina-
áos
ba.iios
urbanosy quefavorecíancon
su
existencia
la
seguridadpública.
Pero,en
realidad,
existe
unamplio.acuerdo
en
atribuir
la
pa-iernidad
de
la noción
de
capitalsocial,aunqueno
del
término'
a
Ale-xis
de
Tocqueville.
En
su
viaie
a
América
en
1830
apreció
Tocqueülle
que una
de
las
mayoresdifeienciasentre
los estadounidenses
y
los
franceses
consis-tía
in
la
propensión
de
los
primeros
a
ejercer
eI
atteasociarrzg'1Na-da mereiemás atención
-decía
Tocqueville-
que
las
asociacionesintelectuales
y
morales
en
América".
Justamente
esta€apacidadpara
forma¡
asociaciones
de
todotipo
permitía
superardos
polos igual-
menteindeseables,el
individualismoy
el
colectivismo,
este
último
también
en
su
versión
estatalista;pero a
la
vez
esta
predisposición
de
los americanosa
la
asociacióncívicapodía
entenderse
como
unaclave
desu
habilidad
sin
precedentes
parahacerque
la
democracia
-
funcionase.Esta
riquezaasociativa
era
la
quehacía
posible un
me-
jor
funcionamiento
de
la democracia
en
América
que
en
Francia,
al
potenciar
el
protagonismo
de
la
sociedad
civil
en
la
organización
de
la vida.Tomando
de
Pascal
lapeculiar nociónde
ucorazón',
percibiráTocqueville
en su
viaje
a
Ámérica
que los
hábitos
delcorazón
de
lospueblossonmás
importantes
para
encarnarla
democraciaquelas
teyes,
y
las
leyes,más
imPortantesquela
constitucióngeográfi-
.a, cómá're.o.dó
hace
pocós
años
Robert
Bellahen
Hábitos
del
corazó¡'.
Tras la huella
de
Tocqueville,
recientes
sociólogos
tratan
de
mos-
trar
empíricamenteque la
calidad
de
lavidapública
y
!q
lglu-ació¡
delas
instituciones
socialesestán
influidas
Pornormas
y]cdes de
1.
J.
Conil!.Dc
Adam
Smith
al"impcrialism
o
*otrórúa";
CIav*
de
mzótt
,úcticL
¿6
ll996i,pp,
52-56;
A.
Scn.
"Does
Busincss
Ethics
Makc
Economic
Scnse?
":
-Busi¡essEthics
Qua¡tc¡ly
3/1
(1993),pp.45-54.
,
2.
R.
N. B;llah
¿t ¿1.,
Hábitos
del
eoruzó¡,Madrid,
Alianza,
1989,p'61'
 
'
,,carf^r
socraL:,o
,,or'rro
DE
lAs
NAcroNE§
a
las asociaciones
del
«tercer
sector»,
quecrecenen
los
últimostiem-
pos,Putnam entiende
que
nosiempre crean
redesde
confianza.
Sinembargo,
lo
quenos
importa
en
este
capítulono
es
recoger
las
c¡íticas
que
se
han
dirigido
a
laobra
de
Putnam,
ni tampoco
ha-
cernos
eco
de
sus
réplicas,
sino
dejarconstancia
de
unaPreocupaciónque
no
es
sólo
de
Putnam,sino
de unagran
cantidad
de autores
en
nuestros
días,
En los
países
avanzados
la
anomia,
que
tan lúcida-
mente supo detectar
Durkheim,
es
un mal
profundo
que
aquelaal
cr¡erpo
social.
Losindryl4ff
""
""
i¿.r,ifi.""
.
19,."tde su
sociedad,porque
n;;ó@idad
én
el
iásó
dequé
§e
mrf[rom-tá¡
cole]!os,loqr!9!
gq-e-sfq]§!i-
¡r¡§onii
v¿y¡ri
¡
iesionZéi
:áecr¡adamente.Autorescomo
Bellah'Maclnryre,
Sandel señalan el
mismo
peligro,
frente al
que
no
cabe
sino
adensarlas ¡edes
asociativas
y
las
expectativas
de
reciprocidad.
No
cabe
sino
potenciar
el
capital
social.
3.
El imperialismo
de
la rocionalidad
económica
"J,
Algunoscientíficos
sociales en
los
últimos
tiempossugieren
un mar-
co
comúnpa¡aentender
los
mecanismos
a
través
de
loscuales
se
pro-
ducenresultados tales
como gobierno
más
efectivo,
{esarrollo
eco'nómico
más
rápido,
etc.,
y
le
danel
nombre
deqcapial
sbcial".
Sin
embargo,el
mérito
de haber
desarrolladopor
vei
primera
el
marcoteórico
del
capital
social
ha
cabidosin duda
a
James
S.
Coleman'.La
intuición
de
Coleman
es
sumamente
sugerente'ObservaColem¿n
que
a
la
hora
de
describiry
explicar
la acciónrrientes intelectualesamplias.
lJm
de
ellas,proprá
del
trabajo
de
muchos sociólogos,
se
carac-teriza
porco¡giderar
al
actorcomosocializado,comogobernado
por
normas
sociales.
Tienela
ventaia
de
atender
a
ese
innegable
asPectode
la-vidá-personal
que
es
la
enorme
influencia
en
lapersonadel
pro-
ceso
de
socialización
ydelas
normas
sociales,
pero tiene
también
ungrave inconveniente,y
es
elde
no
señalar
un"motor
Para
la acción"(engire
of
actionl.El
actor
está
moldeado
por
el
entorno,
Pero
no
§e
muesuanlos motoresinternos
de
la acción,
queson
los
quele
dan
un
propósito
od!¡ección.La
otta
corrieítelntelectual
es
propia
del
uabajo
de
muchos
eco-
nomistas.Considera al
actorcomo
teniendo
metasa
Ias
quellega
de
---''t''
'''
4.
J.
S,
Colcman,"SocialCapital
in
the Creation
of HumanCapital";
ÁJS
94
Supplcrnent
(1988), pp,95-120.
DEt
tNotvtDUAusMoA
LA
coMUNtDAo
pot¡Ttca
compromiso cívico.
Y,
por
otraparte,
se
esfuerzan
también
por
mos-
trar
con datos
empíricos
que
el
papel
delas ¡edes
sociales
es
c¡ucial
en
elámbitoeconómicg,_qqqólqenlecp4§ggt-enf
iaq&7-sa--I's\
sino
también
en
los
países
desarrollados
y
en
el
neuuork
copitalisrn
de
Asia
oriental.
Curiosamente,
estasredes
interpersouales
e
inte-
rorganizacionalesrodeanindustrias u.ltramodernas,
desde
SiliconVa-
lley
a
Benetton.
2.
Erradicar
la
anomia
Sin
embargo, la riquezaasociativa no¡teamericana
parece
haberdis-
minuidoconsiderq.blrnenti.go-lesri]timos
t@opoq-corro
tratao{e
mostrar, dntre
otros,
Fukuyamaen La
granruptura
yel
propio
Put-nam
en
un anículo
emblemático de 1995,querevisa
de
algunama-nera
su
posición
anterior
y
ha
recibidoal
menos tantas
c¡íticas
co-
mo-lara
bacerquela
¿.,"^
ríticas
a_las
queel
autor
ha'ido
respondiendo paulatinamente:
se
rlata
de
nBowl-ing
Alone:
Americat
Declining
Social
Capital"'.
La metáfora
es
sumamente
sugerente.
Entre
7980
y
1993
los
iu-
gadoresde
bolosaumentan
enEstados
Unidos
en
un
10oá,
mientras
que
lasligas
de
iugadores
de
bolos
ha¡
descendido
en
un
407o.Los
dueños
de
lasboleras
se
lamentanporque
sus
ingresós
procedían
más
de
la
cerveza
yla pizzas que
tomaban
los
miembros
de
las ligas
de
iu-
gadores
quedel
alquiler
de
losbolos,yresulta
ser
quelosjugadores
solitarios
consumen
al
menos tres
veces
menosque
los
queiuegan
en
compañía,Obviamente,
elcaso de
losjugadores
de
bolos
es
más
una metá-
fora
que
unapruebaempírica.
Se
trata
de detectar
cómo
desde
los
años
sesenta
el
comprorniso
cívico,las
redes,
declinan
de
foimalro--
digiósa.
Disminuyen
los
votántis,táscleniléltáJiliación
reliá;ñla
aTiliáiión= a
los sindicatos,
lasasociaciones depadres
y
maestros,
las
organizacionescívicas,Las
asociaciones
boyantesson
más las
de
miembros que paganuna
cuota
que
las
degentes
que
se
relacionan
entresí.
Cierto
que
existen
nuevas
formas
de
asociación,como
las
de
ecologistaso feministas, peroPutnam consideraque
no
crean
redesde
confianza, sino
quesonasociaciones
«terciarias».
Y
en
lo
quehace
3.
R. D.
Putnañ,.Bou'lingAlone
America'sDecliniriS Social
Capital".louf-
nalof
Denooacy
6
{1995),pp.65-78;"Bowling
AtoncRcvisicd':
Xespá*iv¿Con-
irañity
5
11995\,
W.
18-33;.T|¡¿5¡¡¿¡U. ¡¡"apprarance
of
Civic
Amcricz,:
Amc¡i-
can ProsP¿ct
24\1996),pp.34-48;
«RobcrrPutnam Respotds»:
ibíd..25
\19961,
pp.26-28.
'\
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(
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J
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90
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