Fattucci comunica que el pontífice se muestra favorable a un proyecto que prevé, para labiblioteca “hacia la plaza”, una longitud de 96 “brazos”, una altura de 6 “brazos” respecto alnivel de entrada y un techo artesonado. Se le pide una vez más una cobertura de bóveda paralas piezas de la planta inferior y se le comunica que el pontífice “ha pensado, al final de labiblioteca, dos pequeños estudios, a uno y otro lado de la ventana que está enfrente de lapuerta de entrada. Y en estos pequeños estudios, quiere guardar ciertos libros más secretos; y también quiere utilizar los que están a uno y otro lado de la puerta”. El día 22 se confirma elsitio elegido, a pesar de que se admite que la orientación no será la óptima. Finalmente, el 3 deabril, a un Miguel Ángel que, no muy creíblemente, afirma haber extraviado las cartas hastaentonces cruzadas, Fattucci le comunica: “Nuestro señor dice que hagáis la biblioteca donde vos deseáis, es decir, sobre las habitaciones junto a la sacristía vieja; y le gusta mucho vuestraconsideración respecto a la fachada de San Lorenzo”; los pequeños estudios,
studioli,
anteriormente previstos, “de seis «brazos» cada uno” irán, dos “al fondo de la biblioteca”, con“una ventana en medio”, “y los otros dos, a uno y otro lado de la puerta”. Varios son los dibujos identificados como estudios para la localización de la biblioteca,objetivo principal de la correspondencia entra la corte papal y Miguel Ángel en los meses deenero-abril de 1524, periodo en el que se plantean dos propuestas alternativas. La solución a laque se inclinaba el pontífice a finales de enero, la “orientada al mediodía” (a que se alude en lacarta del 30 de enero), fue luego descartada porque habría comportado excesivas obras en elconvento. En efecto, la planimetría muestra la biblioteca orientada tal como después seríahecha, pero dispuesta en el lado meridional, en vez del occidental, del claustro principal,comportando la necesidad de atravesar el claustro menor. La otra propuesta dispone el cuerpode la sala de lectura paralelamente a la iglesia. Aunque de la primerísima idea de Miguel Ángel,que debía prever una ubicación diferente de las obras latinas y de las griegas, no tenemosningún testimonio gráfico, se ha identificado un proyecto de ubicación de la biblioteca en laplaza de San Lorenzo. Esta solución, que, por lo que se dice en la correspondencia, parecehaber sido aceptada el 9 de febrero, no es descartada hasta el 3 de abril, a requerimientoexpreso de Miguel Ángel, en cuanto evidentemente habría interferido en la fachada de laiglesia.Resuelta la ubicación de la biblioteca, a partir del 13 de abril se plantea el problema delos cimientos: sabemos, por la correspondencia mantenida, que Miguel Ángel piensa ensancharlos muros de la planta inferior en más de un «brazo» florentino y, por tanto, quiere “derruir1o
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