Marx: Manuscritos económicos y filosóficos. Prólogo
Prólogo
He anunciado ya en los
Anales Franco—Alemanes
la crítica de la ciencia del Estado y del Derecho bajoforma de una crítica de la
Filosofía hegeliana del Derecho
. Al prepararla para la impresión se evidencióque la mezcla de la crítica dirigida contra la especulación con la crítica de otras materias resultabainadecuada, entorpecía el desarrollo y dificultaba la comprensión. Además, la riqueza y diversidad de losasuntos a tratar sólo hubiese podido ser comprendida en
una sola
obra de un modo totalmente aforístico,y a su vez tal exposición aforística hubiera producido la apariencia de una sistematización arbitraria.Haré, pues, sucesivamente, en folletos distintos e independientes, la crítica del derecho, de la moral, de lapolítica, etc., y trataré, por último, de exponer en un trabajo especial la conexión del todo, la relación delas distintas partes entre si, así como la crítica de la elaboración especulativa de aquel material. Por estarazón en el presente escrito sólo se toca la conexión de la Economía Política con el Estado, el Derecho, laMoral, la Vida civil, etc., en la medida en que la Economía Política misma, ex profeso, toca estascuestiones.No tengo que asegurar al lector familiarizado con la Economía Política que mis resultados han sidoalcanzados mediante un análisis totalmente empírico, fundamentado en un concienzudo estudio crítico dela Economía Política.[Por el contrario, el ignorante crítico que trata de esconder su total ignorancia y pobreza de ideasarrojando a la cabeza del crítico positivo la frase
«frase utópica»
o frases como «La críticacompletamente pura, completamente decisiva, completamente crítica», la «sociedad no sólo jurídica, sinosocial, totalmente social», la «compacta masa masificada», los «portavoces que llevan la voz de la masamasificada», ha de suministrar todavía la primera prueba de que, aparte de sus teológicas cuestiones defamilia, también en las cuestiones
mundanales
tiene algo que decir].Es obvio que, además de los socialistas franceses e ingleses, también he utilizado trabajos de socialistasalemanes. Los trabajos alemanes densos y
originales
en esta ciencia se reducen realmente (aparte de losescritos de Weitling) al artículo de Hess publicado en los
21 pliegos
y al «Bosquejo para la Crítica de laEconomía Política», de Engels, en los
Anuarios Franco—Alemanes
, en donde yo anuncié igualmente, demanera totalmente general, los primeros elementos del presente trabajo.Aparte de estos escritores que se han ocupado críticamente de la Economía Política, la crítica positiva engeneral, y por tanto también la crítica positiva alemana de la Economía Política, tiene que agradecer suverdadera fundamentación a los descubrimientos de
Feuerbach
, contra cuya
«Filosofía del Futuro»
ycontra cuyas «Tesis para la reforma de la Filosofía» en las
Anécdotas
(por más que se las utilicecalladamente) la mezquina envidia de los unos y la cólera real de los otros parecen haber tramado unauténtico complot del
silencio
.Sólo de Feuerbach arranca la crítica
positiva
, humanista naturalista. Cuanto memos ruidoso, tanto másseguro, profundo, amplio y permanente es el efecto de los escritos
feuerbachianos
, los únicos, desde laLógica y la Fenomenología de Hegel, en los que se contenga una revolución teórica real.En oposición a los
teólogos críticos
de nuestro tiempo, he considerado absolutamente indispensable elcapítulo final del presente escrito, la discusión de la
Dialéctica hegeliana
y de la Filosofía hegeliana engeneral, pues tal trabajo no ha sido nunca realizado, lo cual constituye una inevitable
falta de sinceridad
,pues incluso el teólogo
crítico
continúa siendo
teólogo
y, por tanto, o bien debe partir de determinadospresupuestos de la Filosofía como de una autoridad, o bien, si en el proceso de la crítica y merced adescubrimientos ajenos nacen en él dudas sobre los presupuestos filosóficos, los abandona cobarde einjustificadamente,
prescinde
de ellos, se limita a expresar su servidumbre con respecto a ellos y eldisgusto por esta servidumbre en forma negativa y carente de conciencia, y sofística [sólo lo expresa enforma negativa y carente de conciencia, en parte repitiendo continuamente la seguridad sobre la
pureza
de su propia crítica en parte, a fin de alejar tanto los ojos del observador como los suyos propios delnecesario ajustamiento de cuentas entre la crítica y su cuna —la dialéctica hegeliana y la Filosofíaalemana en general—, de esta indispensable elevación de la moderna crítica sobre su propia limitación y
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