autoestima. Ese proceso, aunque evidentemente depende de cada persona y sus circunstancias,suele atravesar las siguientes etapas
3
:1. Intuición de la diferencia. El niño o joven –en ocasiones también puede ser un adulto-descubre que algo en su interior no se ajusta a las normas que le inculcan sobresentimientos y sensaciones. El otro sexo no le atrae de la manera que supuestamente ledebería atraer. Esta sospecha suele generar sorpresa y rechazo. A menudo se cree estar viviendo una fase pasajera, se eluden las situaciones en las que se puedan crear ambigüedades que “den pistas” e incluso se intensifican los rasgos que puedan significar heterosexualidad.2. Toma de contacto social. El gay empieza a aprender sobre su orientación, le pone unnombre a la misma, descubre que hay otras personas como él en el mundo, lee y escuchasobre su condición, termina por conocer a otros gays, descubre los códigos propios delambiente gay… Se autoreconoce y aprende, en definitiva, cómo socializar con otras personas de su misma orientación sexual.3. Aceptación de la orientación gay o lésbica. Como última etapa de autoconocimiento, llegala asunción de la propia orientación como una parte esencial de la identidad personal y eldesarrollo de la vida afectiva en consecuencia. Una encuesta llevada a cabo en los EstadosUnidos demostró que el 91 % de los hombres que se habían llegado a autodefinir comogays se sentía más feliz que antes de haberlo hecho, frente a un 1% al que le sucedía locontrario
4
.Pero ahí no queda la cosa para el joven gay o lesbiana. Hay que tener en cuenta que cualquier adolescente perteneciente a una u otra minoría (racial, religiosa, minusvalía física, etc.) va a contar con el apoyo de su familia, va a recibir referentes positivos de su condición en su casa, en suentorno más privado. En el caso de los gays y lesbianas, para empezar, sus familiares ni siquieratienen por qué saberlo. Así, los jóvenes temen que en caso de contarlo o ser descubiertos puedenincluso llegar a perder el cariño y el apoyo de quien más necesitan, es decir, de la familia. Hay una broma de dudoso gusto que, no obstante, define perfectamente la soledad ante la que se encuentranlos adolescentes gays y lesbianas: ¿en qué se diferencia un marica de un negro? En que el negro notiene que decirle a su madre que lo es.La sociedad da por sentado que sus miembros más jóvenes son heterosexuales. La presunciónde heterosexualidad (la Dra. Evelyn Hooker habló de “etnocentrismo heterosexual”)
5
impera entodos los ámbitos por los que se mueven los adolescentes: la narrativa del romance heterosexualinvade la literatura que leen o que les explican en clase, la televisión, los entretenimientos queconsumen, la publicidad, etc., etc. Por lo tanto, cuando esa heterosexualidad es solo supuesta, perono real, el adolescente debe realizar un permanente ejercicio de salida del armario si quiere vivir suorientación gay o lésbica abiertamente ante todos. Ese es un esfuerzo que representa un desgasteemocional muy importante. Los educadores también deben conocer este problema.
3
Estas etapas han sido extraídas del capítulo “La luz fuera del armario”, de Jesús Generelo, incluido en el libro “Enclave gay. Todo lo que deberíamos saber”, de varios autores, Ed. Egales, 2001.
4
Troiden, Richard: “Becoming homosexual: a model of Gay Identity acquisition”, Psychiatry, 42, 1979.
5
Hooker, Evelyn: “An empirical study of some relations between sexual patterns and gender identity in malehomosexual", en Money, J. (Ed.): “New developments”, Nueva York (1965). La Dra. Hooker ha sido uno de losinvestigadores que más ha hecho por demostrar que no hay nada patológico en la homosexualidad: presentó varios tests para que fueran realizados por una muestra formada por personas heterosexuales y homosexuales; después, desafió aeminentes psiquiatras a que diferenciaran cuáles pertenecían a homosexuales y cuáles no. No fueron capaces dehacerlo.
Leave a Comment