categóricos gustos de los críticos literarios, pero sus libros venden. Los «escritores paraescritores» obtienen buenas reseñas, especialmente de sus colegas admiradores, perosus libros no atraen a los lectores, quienes pueden reconocer, incluso en la distancia deuna reseña, los signos de un libro de un «escritor para escritores». El estilo de la prosaaparece para grandes elogios (un verdadero «escritor para lectores», por contraste, noquerrá ser acusado por algo tan elitista como el «estilo»); los personajes tienen«profundidad»; sobre todo, ese tipo de libro, es «serio».Muchos «escritores para escritores» aspiran a la más ancha fama y a los grandesadelantos de los «escritores para lectores»; y, ocasionalmente, un «escritor para lectores»codiciará tales laureles que las regalías no pueden comprar. Henry James, el «escritor para escritores» por excelencia escribió uno de sus cuentos más graciosos,
The Next Time
, acerca de tal conjunto de contradictorios escritores, y la conclusión de James esenteramente justa con la vida. El escritor literario hace lo mejor para escribir un éxito detaquillas, y gana más laureles, pero no más lectores. El exitoso pirata hace todo lo posiblepara producir una Obra de Arte: los críticos lo desprecian, pero es su más grande éxitocomercial.Philip K. Dick era, en su tiempo, tanto un «escritor para escritores» como un «escritor para lectores»; y sin embargo, otro tipo de escritor también, un «escritor de ciencia ficciónpara escritores de ciencia ficción». La prueba de esto último se puede encontrar pregonado en las portadas de los montones de sus libros de bolsillo, donde sus colegashan competido por arrojarle generosos superlativos. John Brunner lo llamó «el másconsistentemente brillante escritor de ciencia ficción del mundo». Norman Spinradsobrepasa esto con «el más grande novelista americano de la segunda mitad del sigloveinte». Ursula K. LeGuin lo unge como «el Borges americano», lo que Harlan Ellisonacrecienta llamándolo el «Pirandello, su Beckett y su Pinter de la ciencia ficción». BrianAldiss, Michael Bishop, yo mismo —y muchos más— hemos escrito encomias hastaextravagantes, pero todos esos elogios tienen un muy pequeño efecto en las ventas delibros que engalanaron durante los años en que esos libros fueron escritos. Dick logrósobrevivir como un escritor
free-lance
de tiempo completo sólo por virtud de su inmensaproductividad. Es testigo la pura expansión de estos
Cuentos completos
, considerandoque la mayoría de sus lectores no consideran a Dick un escritor de cuentos para nada,pues lo conocen principalmente por sus novelas.Es significativo, creo, que todos los elogios dirigidos a Dick son exclusivamente deotros escritores de ciencia ficción, no de los reputados creadores del establishmentliterario, para los que no era un «escritor para escritores» fuera de la ciencia ficción. No espor su exquisito estilo por lo que es aplaudido, o su profundización en los personajes. Laprosa de Dick rara vez vuela alto, y a menudo es cojo como cualquier Quasimodo. Inclusolos personajes de algunos de sus más memorables cuentos tienen la profundidad decualquier personaje de comedia de situación de los cincuentas. (Una forma más amablede decirlo: Escribe para el complemento tradicional de la
commedia dell-arte
americanaautóctona). Incluso cuentos que uno recuerde como excepciones a esta regla puedenprobar, en relectura, que tienen más en común con Bradbury y van Vogt que con Borges oPinter. Dick está contento, la mayoría del tiempo, con una superficie narrativa tan simple—incluso ingenua— como un libro de historietas. No es necesario ir más lejos que elprimer cuento de este libro,
La Pequeña Caja Negra
, para probar esto —y fue escrito en1963, cuando Dick estaba en la cumbre de sus poderes, escribiendo tales novelasclásicas como
El hombre en el castillo
y
Tiempo de Marte
. Más adelante,
The Little Black Box
contiene el embrión para otra de sus mejores novelas de los últimos años,
¿Sueñanlos androides con ovejas eléctricas?
¿Por qué, entonces, tales panegíricos? Para cualquier aficionado a la CF la respuestaes evidente por sí sola: él tiene ideas geniales. Los
fans
del género de escritores han sidocapaces usualmente de tolerar la dejadez de la ejecución por el beneficio de la genuina
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