Se puede ser, o no, ingenioso al proponer un mecanismo que parece razonable a los sereshumanos, incluso mecanismos que sean coherentes con otros mecanismos que se hayandescubierto, pero no deja de ser una teor
ía no "falsable".»
A
ún más, aparte de los científicos creacionistas, un creciente número de otros científicos
han expresado dudas de que la moderna teor
ía de la evolución pue
da explicar algo m
ás que
cambios triviales. Ed
én que
d
ó tan desanimado después de una consideración com
pleta de lateor
ía desde el punto de vista probabilístico, que proclamó:
«Una teoría científica y adecuada debe esperar el descubrimiento y elucidación
denuevas leyes f
ísicas, químico
-f
ísicas y biológicas.»
Salisbury ha expresado similarmente sus dudas, ba
:
sadas en consideracionesprobabil
ísticas.
El ataque a la teor
ía por parte de científicos fran
ceses han sido intenso en a
ños
recientes. Dice un reportaje sobre la situaci
ón en Francia: «Este año se vio crecer rápidamente
la controversia, hasta que recientemente culmin
ó con un artículo aparecido recientemente en la
revista
Science et Vie
titulado
«¿Debería
mos quemar a Darwin?
» con una extensión de un
as dosp
áginas. El artículo, escrito por el divulgador Aune Michel, estaba basado en las entrevistas del
autor con especialistas tales como la se
ñora Andree Tetry, profe
sora en la famosa Ec
óle de
Hautes Etudes
—
y autoridad mundial en problemas de la evoluci
ón
—
, el profesor Rene Chauvin,y otros bi
ólogos franceses de nota; y en un estudio a fondo de unas 600 páginas de com
pilaci
ón
de datos biol
ógicos reunidos, en colaboración con la señora Tetry, por el difunto Michael Cuenot,
bi
ólogo de fama mundial. La
conclusi
ón de Aime Mi
chael es significativa:
«la clásica teoría de la
evoluci
ón en su sentido estricto, pertenece al pasado. Aunque no tomen una posición definida,
hoy en d
ía prácticamente todos los especialistas franceses mantienen fuertes re
servas mentalesen cuanto a la validez de la selecci
ón natural.»
E. C. Olson, uno de los oradores en la celebraci
ón del Centenario Darwiniano, hizo en
aquella ocasi
ón la siguiente afirmación:
«Existe, asimismo, un grupo generalmente silen
cioso de estudiosos dedicados ainvestigaciones biol
ógicas, que tienden a disentir con mucha parte del pensamiento actual, pero
dicen y publican poco a causa de que no est
án particularmente interesados, o no ven que la
controversia sobre la evoluci
ón sea de alguna importancia part
icular, o est
án tan total
mente endesacuerdo que les parece in
útil dedicarse al monumental trabajo de controvertir el inmenso
edificio de informaci
ón y teoría que existe en la formulación del pensamiento moderno. Desde
luego es dif
ícil juzgar el tamaño y
la composici
ón de este silencioso sector, pero no hay duda de
que los n
úmeros no son despreciables.»
Fothergill se refiere a lo que
él llama «la poquedad de la teoría como un todo».
Erhlich yHolm han afirmado sus reservas de la siguiente manera:
«Finalm
ente, consideremos la cuesti
ón presen
tada anteriormente: "
¿Cuál es la
explicaci
ón de lo que observamos en la naturaleza?" Ha llegado a ser moda el contemplar la
moderna teor
ía de la evolu
ci
ón como la
única
explicaci
ón posible, en lugar de decir que es la
mejor conseguida hasta ahora. Es concebible, y hasta lo m
ás posible, que lo que po
dr
íamos
llamar chistosamente una teor
ía No
-Eucli-deana de la evoluci
ón apunte en el horizonte. La
perpetuaci
ón de la teoría actual como dogma no animará el progreso hacia u
na explicaci
ón más
satisfactoria de los hechos observados.
»
Algunos ataques son abiertamente cr
íticos, tales como la carta de Danson que apareció
recientemente en
«New Scientist» y en la que, entre otras cosas, afir
maba:
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