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LABERINTOSY TAXONOMÍASDE LA VIOLENCIA
José Luis Vera Cortés*
ENAH-INAH
*
José Luis Vera Cortes
es antropólogo físi-co por la Escuela Nacional de Antropología eHistoria, maestro en ciencias biológicas por laUNAM y doctor en filosofía de la ciencia por laUniversidad de Valencia, España.Es profesor-investigador en la Escuela Na-cional de Antropología e Historia (INAH) yprofesor en la Universidad Nacional Autóno-ma de México y el Tecnológico de Monterrey.ha sido presidente de la
Asociación Mexicanade Primatología
y presidente de la
Asociación Mexicana de Antropología Biológica.
Miembro del consejo directivo de la revista
Ludus Vitales
y Miembro del Sistema Nacionalde Investigadores.Autor de los libros:
El hombre escorzado. Unestudio sobre el concepto de eslabón perdidoen evolución humana
y
Las andanzas del caba-llero inexistente. Reflexiones en torno al cuerpo y la antropología física
.
violencia? Se trata de una palabra que ha terminado por formarparte de nuestra cotidianidad. Sin embargo, no por cotidiana resul-ta menos preocupante. Parece estar presente en los más recóndi-tos espacios que conforman nuestra individualidad, nuestros másprofundos sentimientos, los espacios de lo público y de lo privado,el espacio de las relaciones laborales, de las relaciones entre lasnaciones, el ámbito de lo familiar, entre otros.En los medios de comunicación y en cualquier conversa-ción corriente, su nombre es frecuentemente invocado en contextosque pocas veces nos dejan tranquilos. Su sola mención despierta ennosotros sentimientos de incomodidad, de preocupación o, fran-camente, de miedo. La evocación de alguna experiencia infantil,la preocupación de que nosotros mismos o nuestros seres queridossean víctimas de algunas de sus formas de manifestación, promue-ve en cada quien diversos y complejos sentimientos, actitudes yacciones que tocan fibras sensibles de nuestra identidad como sereshumanos.Varios son los síntomas que conforman el diagnósticode las problemáticas fundamentales de las sociedades contem-poráneas: narcotráfico, lucha por la defensa de las identidades,derechos de “las minorías”, contaminación, sobrepoblación, ra-cismo y, sin duda, violencia. Se trata de fenómenos que de he-cho no son completamente independientes. Su expresión muestrauna compleja trama de interrelaciones que demanda un abordajemúltiple.La violencia presenta sin embargo, carta de identi-dad propia, aunque no una identidad disciplinar de quienes seocupan de su estudio. Su abordaje ha sido tradicionalmente rea-lizado por profesionales de disciplinas tan diversas como la so-ciología, antropología, medicina, filosofía, biología, lingüística,neurobiología y la ciencia política, por mencionar sólo algunas.Tal diversidad de profesiones reflejan no sólo la falta de identi-dad disciplinar compartida por sus estudiosos, sino y sobre todo,las múltiples caras con las que el fenómeno de la violencia semanifiesta.¿Se trata entonces de un fenómeno que de tan común po-demos considerarlo como universal? Por supuesto, una preguntacomo esta es pertinente y sus posibles respuestas resultan al menospolémicas. Para algunos la violencia está enraizada desde nuestrosmás antiguos orígenes y forma parte de la
naturaleza humana
; paraotros representa una de las múltiples formas en las que el compor-tamiento agresivo puede expresarse, en este caso de forma inten-cional y con el ánimo de dañar a otros.No sólo con ánimos de precisión semántica, sino de estable-cer sus diferentes orígenes, formas de expresión y significados, laA VIOLENCIA ¿Otra vez la
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