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El Psicoanalisis Del Fuego - Gaston Bachelard

El Psicoanalisis Del Fuego - Gaston Bachelard

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Si lo que cambia con lentitud se explica por la vida, lo que cambia rápidamente se explica por el fuego. Éste es lo ultraviviente. Es íntimo y universal. En tanto que la sustancia el fuego es, ciertamente, entre todas, la más valorizada es la que, en consecuencia, deforma los juicios más objetivos. El alquimista atribuye con frecuencia valor al oro porque es el receptáculo del fuego elemental: “La quinta esencia del oro es toda fuego”.
Además, es en verdad el principio activo fundamental que resume todas las acciones de la naturaleza. Un alquimista del siglo XVIII ha escrito: “El fuego… es la naturaleza que no efectúa nada en vano, que no sabría errar y sin la cual nada se hace”. (Lettre Philosophique en suite du Cosmopolite. París, 1723). La menor participación es suficiente; el fuego no tiene necesidad de poner el sello de su presencia para mostrar su poder: “El fuego es, siempre, el menor en cantidad, como el primero en calidad”. En resumen, se cree tan fuerte el imperio universal del fuego que se llega a esta definitiva conclusión dialéctica: puesto que el fuego se gesta en el animal, es que se economiza en el mineral. Allí permanece en todo su vigor, oculto, íntimo, sustancial.
El fuego sexualizado es por excelencia, el rasgo de unión de todos los símbolos. Une la materia y el espíritu, el vicio y la virtud. Idealiza los conocimientos materialistas: materializa los conocimientos idealistas. Si se lo sublima, se tendrá una sal pura, el cielo de lo mixto terrestre. Habráse verificado un matrimonio material de la tierra y el cielo. Conforme la bella y grávida expresión, he aquí el “Uranógeno o el Cielo amedrentado“.
Nadie quizás nunca ha extraído tanto pensamiento a propósito del fenómeno físico ígneo como Novalis, cuando describe el pasaje del fuego íntimo a la luz celeste. Los seres que han pasado por la llama primera de un amor terrestre, terminan en la exaltación de la pura luz. Esta senda de la autopurificación se halla especialmente indicada por Gaston Derycke en su artículo sobre La Experiencia Romántica ( Cahiers du Sud. Mayo 1937). Cita, precisamente a Novalis: “Seguramente, dependía demasiado de esta vida – un correctivo poderoso era necesario… Mi amor se ha transformado en llama, y esta llama consume poco a poco cuanto hay de terrestre en mí”.
Tras el deseo, es preciso que la llama termine, es menester que el fuego se apague y que los destinos se cumplan. Por ello, el alquimista y el poeta cortan y apaciguan el fuego ardiente de la luz. Separan el cielo de la tierra, la ceniza de lo sublimado, lo exterior de lo interior. La verdadera idealización del fuego se forma de acuerdo a la dialéctica fenomenológica del fuego y la luz. Como todas las dialécticas sensibles, la idealización del fuego por la luz descansa en una contradicción fenomenal: a veces el fuego brilla sin arder; por tanto, su valor es absoluta pureza. Para Rilke: “Ser amado quiere decir consumirse en la llama; amar es brillar con una luz inagotable”.-


http://aquileana.wordpress.com/2009/07/28/gaston-bachelard-el-psicoanalisis-del-fuego/
Si lo que cambia con lentitud se explica por la vida, lo que cambia rápidamente se explica por el fuego. Éste es lo ultraviviente. Es íntimo y universal. En tanto que la sustancia el fuego es, ciertamente, entre todas, la más valorizada es la que, en consecuencia, deforma los juicios más objetivos. El alquimista atribuye con frecuencia valor al oro porque es el receptáculo del fuego elemental: “La quinta esencia del oro es toda fuego”.
Además, es en verdad el principio activo fundamental que resume todas las acciones de la naturaleza. Un alquimista del siglo XVIII ha escrito: “El fuego… es la naturaleza que no efectúa nada en vano, que no sabría errar y sin la cual nada se hace”. (Lettre Philosophique en suite du Cosmopolite. París, 1723). La menor participación es suficiente; el fuego no tiene necesidad de poner el sello de su presencia para mostrar su poder: “El fuego es, siempre, el menor en cantidad, como el primero en calidad”. En resumen, se cree tan fuerte el imperio universal del fuego que se llega a esta definitiva conclusión dialéctica: puesto que el fuego se gesta en el animal, es que se economiza en el mineral. Allí permanece en todo su vigor, oculto, íntimo, sustancial.
El fuego sexualizado es por excelencia, el rasgo de unión de todos los símbolos. Une la materia y el espíritu, el vicio y la virtud. Idealiza los conocimientos materialistas: materializa los conocimientos idealistas. Si se lo sublima, se tendrá una sal pura, el cielo de lo mixto terrestre. Habráse verificado un matrimonio material de la tierra y el cielo. Conforme la bella y grávida expresión, he aquí el “Uranógeno o el Cielo amedrentado“.
Nadie quizás nunca ha extraído tanto pensamiento a propósito del fenómeno físico ígneo como Novalis, cuando describe el pasaje del fuego íntimo a la luz celeste. Los seres que han pasado por la llama primera de un amor terrestre, terminan en la exaltación de la pura luz. Esta senda de la autopurificación se halla especialmente indicada por Gaston Derycke en su artículo sobre La Experiencia Romántica ( Cahiers du Sud. Mayo 1937). Cita, precisamente a Novalis: “Seguramente, dependía demasiado de esta vida – un correctivo poderoso era necesario… Mi amor se ha transformado en llama, y esta llama consume poco a poco cuanto hay de terrestre en mí”.
Tras el deseo, es preciso que la llama termine, es menester que el fuego se apague y que los destinos se cumplan. Por ello, el alquimista y el poeta cortan y apaciguan el fuego ardiente de la luz. Separan el cielo de la tierra, la ceniza de lo sublimado, lo exterior de lo interior. La verdadera idealización del fuego se forma de acuerdo a la dialéctica fenomenológica del fuego y la luz. Como todas las dialécticas sensibles, la idealización del fuego por la luz descansa en una contradicción fenomenal: a veces el fuego brilla sin arder; por tanto, su valor es absoluta pureza. Para Rilke: “Ser amado quiere decir consumirse en la llama; amar es brillar con una luz inagotable”.-


http://aquileana.wordpress.com/2009/07/28/gaston-bachelard-el-psicoanalisis-del-fuego/

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Published by: Néstor Caparrós Martín on Apr 19, 2013
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06/09/2014

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