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Por último, me parece oportuno aludir a la constante referencia esclarecedora de la crisis del tiempo presente, que orienta a estas páginas. No se trata en ellas de un viaje al pasado, sino del análisis de su persistencia en el presente, y en cuanto explicación de nuestro propio tiempo. Sien
La rebelión de las masas
Ortega analiza la crisis contemporánea como resultado del desmesurado imperio de la «razón pura»
,
en las páginas de
En torno a Galileo
se nos ofrece, por el contrario, el, análisis del proceso de la constitución histórica de ese «imperio», es decir,lo que podría llamarse «la rebelión de las ciencias», de las ciencias mundanas frente al precedente imperio de la teología. Y, a la vez, el análisis del reiterado «esquema de las crisis»,desde aquella que llamamos Renacimiento a ésta nuestra aún anónima. Esta nueva edición incluye tres nuevos apéndices cuya justificación preciso en su lugar correspondiente, y va revisada y corregida conforme a los originales, los cuales consisten enuna redacción manuscrita preparatoria de las lecciones, una copia mecanografiada retocada por Ortega y, además, unas pruebas de imprenta de las cuatro prime- ras lecciones, pues la Fundación Valdecilla tuvo el propósito -luego no realizado - de editarlas
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.PAULINO GARAGORRI.
1 La publicación del curso,
En torno a Galileo
fue anticipada en una serie de artículos aparecidos en
La Nación,
de Buenos Aires, en las siguientes fechas: 21 y 28 de mayo; 4, 11 y 18 de junio; 27 de agosto; 10 y 24 deseptiembre; 8 de octubre; 12,19 y 26 de noviembre; 3,10 y 17 de diciembre de 1933. y 28 de enero; 4, 11 y 18 defebrero; 15, 22 y 29 de abril; 24 de junio; 1, 8, 15, 22 y 29 de julio, y 18 de noviembre de 1934.
[LA HISTORIA Y SU CONOCIMIENTO; LOS CONCEPTOS DE VIDA HUMANA YDE GENERACION HISTORICA]Lección IGALILEISMO DE LA HISTORIA
En junio de 1633, Galileo Galilei, de setenta años, fue obligado a arrodillarse delante delTribunal inquisitorial, en Roma, ya abjurar de la teoría copernicana, concepción que hizo posible la física moderna.Se van a cumplir, pues, los trescientos años de aquella deplorable escena originada, a decir verdad, más que en reservas dogmáticas de la Iglesia, en menudas intrigas de grupos particulares. Yo invito a los oyentes para que, en homenaje a Galileo, desarrollen conmigoalgunos temas en torno al pensamiento de su época.Si rendimos homenaje a Galileo es porque nos interesa su persona. Más ¿por qué nos interesa?Evidentemente por razones muy distintas de aquellas por las cuales Galileo interesaba a Galileo.Cada cual se interesa así mismo, quiera o no, téngase en poco o en mucho, por la sencilla razónde que cada cual es sujeto, protagonista de su propia e intransferible vida. Nadie puede vivirmemi vida; tengo yo por mi propia y exclusiva cuenta que írmela viviendo, sorbiendo susalborozos, apurando sus amarguras, aguantando sus dolores, hirviendo en sus entusiasmos. Quecada cual se interese por sí mismo no necesita, pues, especial justificación. Pero sí la hamenester nuestro interés por otra persona, máxime cuando no es un contemporáneo. A primeravista nuestros intereses, nuestras admiraciones, nuestras curiosidades, ofrecen el aspecto de un
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