El Terrorismo en la Argentina 2
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PROLOGO
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas asumieron el poder político en la RepublicaArgentina, junto con la responsabilidad de contener la disolución progresiva del Estado, elcaos generalizado y la situación de extrema indefensión social en que se hallaba para,posteriormente, reencauzarla en la senda del orden, el trabajo fecundo y el progreso endemocracia.A tres años de aquel día, el Gobierno Nacional cree un deber hacer público estedocumento, testimonio fidedigno de un proceso que data de veinte años atrás.Es su destinatario primero el Pueblo de la Nación, sujeto pasivo inicial de un fenómenosangriento que nunca mereció, y partícipe invalorable y decidido de la superación final.Pero Argentina, fiel a su destino abierto al mundo de los hombres libres, erige a éste en elsegundo destinatario y lo ubica en el mismo plano.Este informe es, pese al contenido sobrecogedor, un mensaje de fe y reconocimiento enla fuerza de la libertad, de la justicia y del amor a la vida.Mensaje y testimonio, ofrecen a la reflexión una experiencia que la Nación jamás repetirácon la gracia de Dios, anhelando que los pueblos de nuestra América y los hermanos demás allá la recojan, comprendan y eviten.Este informe hace fe del nacimiento, desarrollo y desenlace del fenómeno terrorista en laRepública Argentina y de su posterior rebrote lejos de sus fronteras una vez derrotado enésta, el suelo de la Libertad. Lo considera como un fenómeno político complejo, tal comoes.La Primera Parte –cuerpo principal- tiene por objeto describir la acción violenta delterrorismo, dentro de la situación nacional e institucional, entre 1959 y 1979. Lasubdivisión en periodos menores atiende al tratamiento simultáneo y mejor comprensiónde la íntima relación entre la circunstancia política y el hecho terrorista que nace y medraa su sombra. De tal manera puede apreciarse la naturaleza criminosa de sus fines, desus técnicas y de sus frutos. Medios y fines que rehuyen la luz, hombres que requierenclandestinidad, la oscuridad que oculte las nota subhumanas de su ser y de su hacer. Ycuando entienden que el terror diseminado les ampara, cuando aparentan mostrar elrostro, éste resulta en verdad la máscara del odio ciego y violencia descontrolada.Frente a ellos, el pueblo y la fuerza legítima. Cada uno en el modo que le es propiodieron la respuesta adecuada y alcanzaron la victoria: restablecer el derecho a la vida, ala libertad que le imprime sentido, a la propiedad que permite alcanzar sus finesmateriales, al trabajo en paz. El contenido de esa victoria coincide con el significado de laderrota de los violentos. Sus jefes huyeron a refugios dorados y aquí dejaron –junto consu legado de sangre- a sus seguidores. Estos responden hoy de sus propios hechos ypor aquel legado, sin que la sociedad argentina omita todos los esfuerzos pararecuperarlos a su seno en el futuro.También hubo quienes perdieron la vida. La República debe homenaje permanente a losque cayeron por defenderla y guarda piedad para los que la atacaron.
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