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09/11/2013

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 Las 8 preguntas para
 Agustín Arosteguy 
(*)
MAR DEL PLATA 
DOMINGO 21 DE ABRIL DE 2013
IDA Y VUELTA 
: cultura@lacapitalmdq.com.ar
1
¿Qué error le molesta más adver-tir en un texto literario? ¿Cuál esel último que halló en el libroque está leyendo o que acaba de leer?
-Creo que es el ritmo, sentir que el textono fluye bien y que tiene trabas en las co-mas y en la puntuación, pero sobre todoen la narración. El último que leí y costófue “El mate” de Francisco N. Scutellá. Esrealmente una pena, porque el libro estámuy bueno.
(*) Agustín Arosteguy es balcarceño. Es autor dela novela “Escaramú Majestic”, que publicóEditorial Fuga, con sede en Chile. Actualmentereside en Río de Janeiro, Brasil.
EL MARPLATENSE CAMILO SÁNCHEZ, AUTOR DE “LA VIUDA DE LOS VAN GOGH”
“Escribo lo que realmenteme agarra del cuello” 
La historia de la mujerque hace famosa laobra pictórica yepistolar del enormeVincent Van Goghaparece narrada enestas páginas. Allí, elescritor y periodistadescifra uno de lostriángulos amorososmás atrapantes delmundo del arte: el queforman Van Gogh, suhermano Théo y sucuñada Johanna.
Por Paola Galano
 E
logia a la protagonistade su primera novela.Dice de ella que sabe es-perar. Un atributo fe-menino, indica que esese, el de la espera. Habla de Johan-na Van Gogh-Bonger, la cuñadadel gran pintor holandés VicentVan Gogh, la esposa de su herma-no Théo. Una mujer “de armas lle-var”, la describe. Sin quererlo, estaholandesa, inteligente y feminis-ta, se convirtió en la heredera –trasel suicidio del artista y la muerte desu esposo, ocurrida seis meses des-pués en 1891- de seiscientos cua-dros que llevan la firma de VanGogh. También recibió la corres-pondencia que el plásticole envió a su hermano.Fueron 651 cartas,luego convertidasen libro por supropia decisión.Una mujer clavepara que la obraferoz, colorista,iluminadora, re-volucionaria, rup-turista de Vincent sehiciera conocida en Eu-ropa primero, y en el mundo,después.Ella supo esperar, remarca el au-tor de “La viuda de los Van Gogh”,Camilo Sánchez. De la espera y decómo descifró qué hacer con laobra de su cuñado a través de la lec-tura de las mismas cartas habla estelibro, recientemente editado porEdhasa. Como si se viera reflejadoen la vida de esa mujer que lo en-candiló, como si ella fuera su espe-jo, el escritor y periodista que na-ció en Mar del Plata hace 54 añosacepta la idea de que también él su-po esperar. Esperó hasta encontraruna historia que lo atrapara y loobligara al “largo aliento” de escri-bir y reescribir estas hermo-sas 172 páginas.“Cuando tenés lec-tores no tenés tantoapuro por mostrartus cosas –reflexio-na Sánchez–. Esnotable, porquesiempre escribímucho pero con elrespaldo de que mifirma aparecía en unmedio grande. Yo sabíaque tenía lectores porque eldiario, quieras o no, se lee. Yo siem-pre escribí por mi cuenta cositaspero después aparecen los mo-mentos para mostrarlas. Bueno, sí,sé esperar. Ahora, es un estímuloque alguien vaya a com-prar tu libro porque leinteresó el tema”.Esos lectoresque mencionalos fue suman-do a partir de suextensa trayec-toria en el pe-riodismo. “Des-de los veinteaños trabajo enperiodismo gráfi-co, toda mi vida, pa-sé por el Diario Popular,por Perfil, fui fundador de Pá-gina 12, después me fui a Viva, es-tuve en Ñ, fui crítico teatral en Cla-rín”, enumera. También fue coau-tor de “Haroldo Conti con vida” yde “El otro bicentenario. Doscien-tos hechos que hicieron patria”. Ytiene escritos varios libros de poe-sía.Fue en un viaje a Nueva York, enplena funciones de crítico, cuandoapareció el germen de lo que des-pués sería esta novela, cuenta enMar del Plata, casi al final de un díaen el que no dejó de hablar de estahistoria. Por eso, tal vez, para evi-tar la desconcentración,desliza su mano sobrela mesa una y otravez. Un tic paravencer el agota-miento.“A JohannaVan Gogh-Bon-ger la había vis-to en un docu-mental de la BBC–recuerda–. Des-pués me fui a labu-rar a Nueva York, te-nía que ver una obra ytraerla para Argentina, y mellevé el libro ‘Cartas a Théo’, por-que el documental ter-minaba diciendoque esta mujerhabía sido laheredera dellegado. Porcuestiones dela nieve, mela pasaba en-tre el Moma yen el Metropoli-tan. Allá con elcarnet de periodista entrás gratis alos museos. Y releyendo ‘Cartas aThéo’ descubrí que Théo se habíamuerto a los seis meses de la muer-te de Vincent. Miraba sus cuadroscolgados en el museo y releía lascartas, así durante tres o cuatrodías. Y cuando volví me senté a es-cribir por primera vez un libro detan largo aliento como éste. Paraterminarlo, tuve el empujón deque el personaje me fue seducien-do a mí también, porque una no-vela requiere del laburo de sentar-se”.Y otra vez, la paciencia, la espera,la ansiedad domada, pero siemprela pasión. Escribir “La viuda de losVan Gogh” se pareció a “un entre-namiento”, confiesa. “Te vas ar-mando recursos, cómo terminarde escribir al finalizar el día, cuán-do venís entusiasmado como paraarrancar con más entusiasmo alotro día. Le busqué la vuelta, peromás que nada fue la sensación deque era un material que te seguíaconvocando, porque si no está lacosa pulsional de la escritura notiene sentido hacer un trabajo co-mo éste. Me propuse que haya ver-dad... Por qué cantan los pájaros,se pregunta John Berger. Hasta pa-recería peligroso el canto de un pá-jaro, puede ser un indicio de queestá ahí. Berger dice que el pájarocanta porque no puede evitarlo,está contento por haber atravesa-do la noche, a la mañana la neuro-na se le empieza a llenar de coloresy el pájaro canta. Bueno, hay algode verdad ahí, la escritura verdade-ra debería ser un poco así, ¿no?,que sea inevitable, en lo posible,que te llame, que te convoque yque te lleve puesto. Escribo lo querealmente me agarra del cuello”.
ESCRIBIR,PENSAR EL MUNDO
En la novela, la voz íntima de Jo-hanna aparece a través de sudiario personal. En él vuelcala tristeza por las muertesque suceden en su vida,se sorprende por losavances que registra supequeño hijo, refle-xiona sobre lo que vi-ve y siente y hasta pla-nifica cómo seguir.
(Continúa en página 4)
 
“VanGogh es unode los pintoresque más obra tieneen museos. Eso sedebe a Johanna” “En losintersticios decualquier cosanarrada aparece el pensamiento” “Nohabía unvínculo sexualentre Vincent y Théosino una pulsión, elotro era muy importante y viceversa” 
Camilo Sánchez.
 
2
CULTURA 
Domingo 21•04•2013
2
¿Qué situación de su vida cotidiana encontró refle-jada con sorpresiva exactitud en un libro, una pelí-cula, una canción o cualquier otra obra de arte?
-Hay una canción que vengo escuchando en las últimassemanas y es Negue interpretada por la espléndida CesáriaÉvora. Esa o Do fundo do meu coração de Roberto Carlos,poseen letras en las cuales he encontrado reflejadas situacio-nes de mi vida.
 Las 8 preguntas para
 Agustín Arosteguy 
Por Gabriela Urrutibehety 
www.gabrielaurruti.blogspot.com
 E
l lector que escribe un dia-rio retoma un libro decuentos. Como sucede conlos de poemas, a veces, es difícilleer un libro de cuentos en el ordenprevisto. El lector que escribe undiario suele empezar por el cuentonúmero uno pero luego prefieredejarse llevar por el capricho, sal-tando como en Rayuela.No siempre, cree el lector que es-cribe un diario, es posible leer un li-bro de cuentos de un tirón, porquelas historias se expanden hastaocupar toda la capacidad digestivay, como los caramelos de menta,piden que se los esté dando vueltasen la boca un buen rato, mientrasdespiden todo su sabor y se van la-minando hasta desaparecer.El lector que escribe un diariotiene ante los ojos un cuento deRoberto Bolaño. Se llama “Jim” yes el primero del volumen. Uncuento breve que hace honor a sutítulo. Un cuento que se puede pa-ladear como se paladea la palabrajim, si es que se decidemantener en el aire lam del final por unbuen tiempo.El cuento es un cuen-to de sonidos y de imá-genes, piensa el lectorque escribe un diariomientras lee. Más desonidos y de imágenesque de significados, es-cribe el lector. O mejoraún, más bien de esossignificados difusospero persistentes de lasacuarelas. Más pareci-do al final de los cara-melos que a una cu-charada de dulce o unpan con salamín y que-so.El lector que escribe un diario co-pia la frase inicial: “Hace muchosaños tuve un amigo que se llamaba Jim y desde entonces nunca hevuelto a ver un norteamericanomás triste”. Una frase que se iniciacon el sabor pretérito de los cuen-tos de hadas -¿cómo leer de otromodo algo que empiece “hace mu-chos años”?-, se monta en “ami-go” y “Jim” sin desmentir el aire arelato tradicional y finaliza conuna sentencia que bien podría for-mar parte de una antología de lacaracterización, tal como suelenhacer los más fuertes de los viejosrelatos. Hace muchos años vivíaen un lejano país un rey que temíaque sus hijas lo abandonaran en suvejez, podría haber dicho. O unmuchacho llamado Juan que encontróunas habichuelas má-gicas. Comienzos enlos que está puesta to-da la energía, como enun agujero negro o co-mo en el segundo in-mediato anterior a laprimera vez. Un buennarrador, cree el lectorque escribe un diario,no es aquel que en-cuentra la frase quecontenga el big bang,–a veces las musas songenerosas con losmortales- sino el quepueda controlar su es-tallido.La historia de Jim sedesarrolla desde un contenido hilode relato, como un globo que se de-sinfla de a poco, por un gollete alque se lo comprime para que el aireescape con un silbido leve perocontinuo. Sin el respiro de un pun-to y aparte salen las palabras, lasfrases cortas, las imágenes de aquíy allá que al descuido desangraninformación.La escena central es la de Jim,mudo, enfrentado a un tragafue-gos, en una noche mexicana. Lahistoria ondula a la luz del fuego,mínimos disparos de claridad enmedio de todo lo que no se dice. Yel encanto irresistible de las pala-bras que callan todo el tiempo yocultan mientras hechizan. He-chizan y chingan, como la canciónque recuerda el narrador al ver a Jim junto al fuego y nombra, porrelación transitiva al lector, tan he-chizado y chingado como Jim.Y ahí nomás el final, final quealivia y decepciona, como cuandose descubre que se ha evitado queel globo explotara, pero que no haquedado nada de aire en él. Aun-que a uno le quede siempre el te-rror de que lo que está debajo de loque aún no ha estallado está listo,ahí nomás, para la próxima.El lector transita tres páginas ymedia de cuento y se queda pala-deando el regusto que le ha dejado.El próximo cuento tiene un títuloque satura por su exceso: “El gau-cho insufrible”.Y el lector, entonces, retrocede,otra vez para empezar “Jim”
Por Padre Hugo W. Segovia
E
n una sociedad en la que el si-lencio da miedo y la virtuali-dad llega a dominar la reali-dad nos encontramos con oasis re-frescantes. Esos que hermosean debondad los caminos y que purifi-can el aire viciado y que, además,conforman un elenco de hombrescomprometidos, dotados de senti-do ético sin rigores y de competen-cia sin soberbia.Es lo que sentí al atardecer del 30de julio cuando me enteré de lamuerte de uno de esos hombresque me hubiera gustado, con el al-ma, conocer con la misma avidezcon que la tierra reseca bebe la llu-via que la vivifica.Había muerto Héctor Tizón,maestro de silencios. Casi lo mis-mo que hace veinte años experi-menté cuando llegó al final del ca-mino Atahualpa Yupanqui, quehabía cantado: “Y así nos recono-cemos/por el lejano mirar/por lacopla que mordemos/semilla deinmensidad/y así seguimos andan-do/curtidos de soledad/y en noso-tros nuestros muertos/pa´ que na-die quede atrás”.O lo que el mismo día que la Igle-sia celebra a Francisco de Asís sentíhace tres años al partir MercedesSosa: “Una maravilla y una locura;cada vez que la escucho me produ-ce escalofrío”, dijo -y digo- CarlosSaura de ella.Su misma inquietud religiosa,como la de tantos artistas, me avivóla deuda que tenemos para aque-llos que buscan a Dios con sincerocorazón. Deuda que ha contribui-do a achicar el padre Boasso conAtahualpa y que en este momentoel cardenal Ravasi sería el más indi-cado a escuchar con amor y respe-to: “Es una historia de amor frustra-do pero también es la búsqueda deDios, de cuya existencia no tengodudas pero que tampoco puedo en-contrar pese a que lo busco desdehace rato” (hablaba de su novela“Extraño y pálido fulgor”).Hasta en mis “sueños pastorales”he pensado que si me consultaransobre la persona que podría saludara Benedicto XVI en un eventualviaje al país esa persona sería Tizón.El podría saludarlo en nombre detodos.Y, el pequeño pueblo que hizo su-yo y al que volvió después de losaños de exilio que vivió en Españacomo tantos miles de argentinos deaquellos años sombríos, se convir-tió en uno de los lugares de esa geo-grafía del corazón que vamos cons-truyendo a lo largo del camino. Allí,umbral de la quebrada de Huma-huaca, descansa casi desposado conla tierra, el viento y, sobre todo, el si-lencio que pocos como él han sabi-do amar y han procurado reivindi-car como si fuera un monje que bus-ca una sociedad que privilegia la re-lación fraterna, e implícitamente ycasi sin saberlo y hasta dudando deél, pone en el centro a Dios.
ENSEÑAR Y APRENDER
Para Tizón hubo una interacciónentre su vocación de abogado y sunecesidad de escribir. El mismo con-fiesa la importancia de elegir la pala-bra que pueda expresar la razón.Con su lenguaje llano acentuaba lariqueza de nuestra lengua: “si conta-mos con miles de palabras ¿por quéutilizamos siempre la misma cami-seta?”. Por otra parte, para su profe-sión de abogado había que conjugarla fuerza de la razón con la fuerza dela palabra. Así, podía defender lascausas justas, no como un sheriff si-no como quien comprende en pro-fundidad. Llega a comparar los ale-gatos y las sentencias de los juicioscon un trabajo literario.Es también por eso que considerainútil el diálogo con quienes hanperdido la razón, “es imposible, di-ce, dialogar con Hitler”. Es algo quele hizo experimentar su compañe-ra de la vida cuando tuvo queafrontar el exilio, lo que él llama“un empujón inadmisible”. Habíaque obrar con rapidez sin perder eltiempo. Y, además, encontrarle uti-lidad al dolor: “No perder tiempocon alaridos de dolor”.En su novela “La casa y el viento”que escribió en España muestra;como los judíos de los salmos, la ca-si imposibilidad de cantar los can-tos del Señor en tierra extraña. Dosimpotencias que se entremezclan:la de volver a la tierra amada y la decrear, lejos de ella.Pudo llevar a cabo su vocación desilencio y soledad aun en los cargosque desempeñó. Fue diplomático,juez y hasta convencional consti-tuyente. Refería siempre la impre-sión que le había causado cuando,siendo un niño, en ocasión de unviaje que con su padre hizo a Bue-nos Aires, vivió una experienciaque lo marcó para siempre: en laAvenida de Mayo su padre advirtióla presencia de un anciano quevendía sus mercancías. Se tratabade alguien que había sido vicepre-sidente de la república, ElpidioGonzález. Un ejemplo de austeri-dad y rectitud que lo acompañó yayudó a resistir a las tentaciones delpoder. Y que es como componentede un decálogo de la ética ciudada-na tan poco observado.No nos habíamos repuesto deldolor de la partida de Tizón cuandoparticipamos de otra partida quenos acongojó. El 5 de agosto, sinprevio aviso (también como si-guiendo uno de los mandamientosque orientaron su vida) falleció elprofesor Elio Aprile. Sin duda, dosalmas gemelas aún por la mismaopción política (“viejo yrigoyenis-ta” se definía Tizón…). Tambiénpoeta y escritor, humanista de losque, si bien me disgusta decirlo, po-dríamos llamar de los que se estánextinguiendo. Un hombre quenunca dejó de enseñar porque nun-ca dejó de aprender, muchas vecescon dolores, con muerte, comocuando lo golpearon en la vísceraque más le dolía, un poco -o mu-cho- la misma de Elpidio González.Lo conocí a mi llegada a Mar delPlata y pude compartir momentosimportantes sobre todo cuandoasumió la intendencia de Mar delPlata en 1995. Me abrió con afectosus puertas y alentó algunos pro-yectos relacionados siempre consus -y mis- pasiones: la educación,los jóvenes, la cultura. Uno de esosproyectos no pudo concretarse pe-ro no nos dejó resentidos sino quenos mostró que el camino es largo yespinoso: no puedo olvidar que,cuando fue elegido intendente laprimera vez, lo invité a almorzar ala parroquia y cuando entró en mioficina lo primero que vio fue uncuadro con una frase de Albert Ca-mus. Me enteré que era uno de susautores preferidos y ello tambiénacrecentó el lazo de afinidad. Joven todavía, creo que muchosesperábamos de él una renovadapresencia en el campo de la políticacomo la forma más elevada de la ca-ridad. Pienso, sin embargo, enaquella película, clásica si las hay,que era la vida de un maestro comodespués pudo serlo “La sociedad delos poetas muertos” o nuestro “Al-mafuerte” o “Yepeto” o “Cuandoen el cielo pasen lista” y le digo alTano: “Adiós, mister Chips”
DIARIO DE LECTOR
 Jim
 Los maestros que necesitamos
 
Roberto Bolaño.
 
Domingo 21•04 •2013
C U LT U R A 
3
 Las 8 preguntas para
 Agustín Arosteguy 
3
¿De qué lugar, personaje común o circunstancia engeneral que ofrece Mar del Plata se apropiaría paraincorporarlo como pasaje central de alguna de susobras?
-Me gusta mucho el edificio de la antigua Terminal deOmnibus y el lugar en donde está emplazada.
“Contame de Gesell”es el libro en el quevuelca todas susentrevistas a artistas,que viene realizadodesde 1993 paradiferentes medios. Talcomo la presenta elimaginario popular,aparece una VillaGesell forjada enla bohemia.
Me tocó representar a Gesellen los medios durante mu-chos años”, comenta RominaMagnani sobre esa coincidencia quela llevó a vincular el lugar en el quenació con el oficio elegido, el perio-dismo. Fruto de ese maridaje es“Contame de Gesell”, un libro queacaba de presentar en sociedad y en elque recopila las entrevistas que hizopara diferentes medios con persona-lidades famosas, desde Hugo Varela,Celeste Carballo, Osqui Guzmán aGuillermo Saccomanno, Juan Forn,Rolando Hanglin y Miguel Angel So-lá, entre muchas otras figuras conoci-das del ambiente artístico, periodísti-co y literario nacional. Aunque tam-bién tienen voz los pioneros de Ge-sell, es decir, los descendientes de susfundadores.Los reportajes, que fueron realiza-dos desde 1993 hasta la actualidad yque aparecieron en revistas tradicio-nales y on line geselinas, tienen encomún las anécdotas que los entre-vistados cuentan sobre esa ciudadbalnearia, que es considerada comoel epicentro de la bohemia de losaños `60 y una suerte de cuna del rocknacional. Poreso es que, en sumayoría, sonartistas los quehablan.“Yo me criéen Villa Gesell.A los veinteaños hice unprograma en latelevisión de laciudad en el queentrevisté a Juan Alberto Badía. Él mellamó al año siguiente y me propusohacer móviles desde Villa Gesell parasu programa de radio que empezabaen Pinamar, era 1991. Desde ahí tra-bajé dieciséis años con él. Después es-tudié periodismo en TEA. Tambiénedité durante quince años, desde el93, una revista que primero se llamóEcos en Villa Gesell y luego Ecos Cos-ta Verde y que se distribuía en toda laregión. Luego, hace unos nueveaños, me contrataron para publicarmis entrevistas en www.gesell.co-m.ar”, relata la periodista y tambiénactriz, sobre los espacios en los que sedio el gusto de entrevistar a estas per-sonalidades. También fue movilerade la Rock and Pop.Con la necesidad de compartir estematerial jugoso que se acumulaba ca-da verano surgió el libro, que Magna-ni dedica a sus padres y que cuentacon el auspicio de la comuna de Ge-sell. “En las entrevistas me contabanhistorias muy sabrosas que sucedie-ron en Villa Gesell, eso resultó ser loque todas te-nían en co-mún. Yo digoque la vida mellevó a repre-sentar a Gesellen los me-dios”, desliza yaclara que nose considerauna fanáticade esa locali-dad bonaerense. “Hay algunos mu-cho más apasionados que yo, lo pue-do probar”, asegura.
-Entrevistaste sobre todo a artis-tas, ¿por qué?
-Siempre me incliné por el perio-dismo de espectáculos, social y cultu-ral. Fue lo que más me interesó desdeque comencé a trabajar en los me-dios. Me gustaba preguntarles a losartistas sobre sus creaciones, sus mé-todos de trabajo, sus costumbres, susgustos… Podría haber elegido políti-ca o economía.Nadie me pi-dió que hicieraespectáculos,lo hice sola.Además, mesentía más agusto con losartistas que ha-blando de polí-tica, economíao ciencia. Yo también pinto, he parti-cipado en varias muestras con distin-tas técnicas como fotografía, collage,pintura, etc. Y cuando dejé de traba-jar con Badía fue porque quise probarcon la actuación y así fue que hice laescuela de Julio Chávez y comprobéque eso estaba muy cerca de lo quedeseaba. Tomé clases también condistintos maestros como AugustoFernández y Norman Briski y fui ha-ciendo mis primeras incursiones enla actuación. Así que charlar con ar-tistas fue siempre un placer.
-Villa Gesell se construye en elimaginario como el escenario de labohemia de los hippies de los años`60, en ese sentido ¿considerás queeste lugar tiene una historia espe-cial con el arte?
-Sí, en Villa Gesell ocurrieron mu-chas cosas relacionadas con el arte.Cuando Rodolfo Khun filma en el 62la película “Los inconstantes” en lasplayas de la ciudad, con los primerosdesnudos de jóvenes en la playa, sedisparó esa mística de un lugar librepara la juventud. Después siguió conla llegada de Moris y “Los Beatniks”,la banda que integró antes de ser so-lista y que fue laque grabó el pri-mer disco en lahistoria del rocknacional; elsimple “Rebel-de”. Moris y susamigos pusie-ron un bar enGesell: el “JuanSebastian Bar”,que si bien funcionó tan sólo un vera-no, el del ’65, figura en casi todos loslibros que hablan del rock nacional.Y así siguió y siguieron los pionerosdel rock nacional pasando por la ciu-dad. Los psicólogos también tuvie-ron su historia con Villa Gesell, algode eso lo cuenta Gabriel Rolón en suentrevista. Los artistas plásticos, losdirectores de cine, los actores, los di-bujantes como Rep y Caloi. Elloscuentan en sus entrevistas lo que lessucedió en Gesell.
-¿Cómo manejaste el tema de laactualidad de cada entrevista, paraevitar, justamente, caer en desac-tualizaciones y convertir a esas vo-ces en material de archivo? Mu-chos personajes entrevistados enlos años `90 cuentan qué cosas vana hacer el próximo verano, por ejemplo, ¿qué te llevó a dejar esosdatos?
-En esto tuvo algo que ver Guiller-mo Saccomanno. Cuando le contéque estaba actualizando algunas en-trevistas me dijo: “No lo hagas, deja-las tal como están en el momento enque las hiciste y poné el año.”Yo ya había actualizado tres ycomo dije antes se me compli-có a la hora de fusionarlas, asíque él tenía razón. Dejé de ha-cerlo. Una de las que pensaba ac-tualizar era la que le hice a él en2001 y me gustó dejarla tal comoestaba. Así que edité las entrevis-tas y en ese proceso eliminé partesque eran del momento y que con-sideré que no tenía sentido dejar-las, o lo expliqué en el perfil, comoen la de Luis Ortega. Pero decidí enalgunos casos dejar lo que me con-taban que iban a hacer próxima-mente porque era parte de reflejarese momento y para que el que leye-ra tuviera la posibilidad, si le intere-saba hacerlo, de comprobar si el en-trevistado lo había podido hacer ono. Como una suerte de análisis dever qué sucede con los proyectos quela gente se propone, en este caso esosartistas. La única entrevista que mehubiese gustado hacer de nuevo es lade Fernando Spiner ya que la nota fuerealizada mientras él rodaba su pri-mera película, y el libro se publicócuando su última película; “Aballay”compitió para representar a la Argen-tina como mejor película extranjerapara los premios Oscar.
-¿Qué clase de entrevistadorasos?
-Mis entrevistas son charlas quesiempre llegan a cierta intimidad,que permiten la distención y la con-fianza. Fui viendo errores en el cami-no y traté de mejorarlos. Intento ir so-bre todo por el sendero que me indicami propio interés, así que las pregun-tas salen de mi curiosidad. Por eso tu-ve muchas dudas antes de publicar ellibro, no sabía si las entrevistas po-dían gustar.
-¿Cuál fue, a tu juicio, la entrevis-ta más jugosa?
-Me resulta muy difícil elegir una.Pero por ejemplo la del Bahiano en sumomento fue reveladora. Porque lehice dos preguntas que nunca le ha-bían hecho y me metí con algo queaún no se había comunicado que erasu separación de Los Pericos. Comoen ese momento la banda llevabadieciséis años de carrera yo temía queel Bahiano estuviera cansado de res-ponder siempre lo mismo. Una de laspreguntas fue sobre la letra del “Ri-tual de la banana”, me contó que al-gunas partes estaban escritas en Pa-túa, un slang jamaiquino. La otra te-nía que ver con su extenso nombrecompleto, que lo rebeló por primeravez. Y también me animé a preguntarsobre su posible carrera como solistaya que su nombre sonaba con inde-pendencia de Los Pericos. Él tenía de-cidido ya la separación de la banda,aún no lo había comunicado pero lodio a entender en la respuesta. Fue ca-si una primicia
“Mis entrevistas soncharlas que siempre llegana cierta intimidad, que permiten la distencióny la confianza” “Cuando Rodolfo Khun filma “Los inconstantes” en las playas, los primerosdesnudos de jóvenes, sedisparó esa mística deun lugar libre” 
ROMINA MAGNANI RECOPILÓ SUS ENTREVISTAS A FAMOSOS EN UN LIBRO
“Yo digo que la vida me llevó arepresentar a Gesell en los medios”
Romina Magnani.Tapa del libro “Contamede Gesell”.

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