escribas de la corte’, recibiendo la educación y formación propia de un escriba, es decir,convertirse en un funcionario público especializado en el difícil arte de la escritura jeroglífica y cuneiforme, y en las demás disciplinas de la época (así lo afirma el libro delos Hechos de los Apóstoles 7,22: “
Moisés fue educado en toda la sabiduría de losegipcios...
”; en Ex 11,3 también se dice que “
Moisés era un gran personaje en la tierrade Egipto...
”). Esta formación le será muy útil en el futuro, a la hora de preparar y promulgar las leyes de su pueblo.Su educación y la buena vida de la corte no fueron motivos suficientes para que seolvidara de los suyos y rompiera los lazos que le unían a su pueblo. De hecho, nos diceEx 2,11-15 que “
cuando Moisés fue ya mayor, fue a visitar a sus hermanos, y comprobó sus penosos trabajos; vio también cómo un egipcio golpeaba a un hebreo, a uno de sushermanos. Miró a uno y a otro lado, y no viendo a nadie, mató al egipcio y lo escondióen la arena
”. Pero la noticia del asesinato se supo y tuvo que huir de Egipto para salvar su vida. Pasó la frontera y se internó en el desierto sinaítico hasta llegar a Madián, en elvértice el golfo de Aqaba. Allí fue acogido por el jefe de un clan al quien se denominacon distintos nombres según distintas tradiciones: Reuel (‘pastor de Dios’ en Ex 2,18 y detradición Yavista); Jetró (‘príncipe’ en Ex 3,1 y de tradición Elohista); Jobab, que pareceser su propio nombre (Jue 1,16), mientras que los otros dos serían más bien títulos. SegúnEx 18,1-12, Jetró conocía y bendecía el nombre de Yahvé, por lo cual se supone que losmadianitas conservaban la antigua fe de Abraham.Moisés se casó con la hija de Jetró, Séfora, y tuvo dos hijos: Guershom y Eliezer (Ex 18,1-4). Se convirtió en pastor de los rebaños de su suegro. Ese período de destierroen el desierto fue para él un largo retiro espiritual. La soledad del desierto era propicia para la reflexión, para el encuentro del hombre consigo mismo y con Dios.Durante su estancia en Madián murió el faraón, probablemente Ramsés II y “
loshijos de Israel, gimiendo bajo la servidumbre, clamaron, y su clamor subió hasta Dios.Oyó Dios sus gemidos y se acordó de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob
” (Ex 2,25-24). En todos los tiempos y lugares Dios oye el grito de los oprimidos, la esclavitud de su pueblo, y acordándose de su promesa a los patriarcas, va a romper su silencio y aintervenir para remediar la situación trágica del pueblo explotado.
4.2. LA VOCACIÓN Y MISIÓN DE MOISÉS (Ex 3,1-4,17)1. LA MANIFESTACIÓN DE DIOS (teofanía)
Un día, mientras conducía el rebaño, llegó Moisés hasta el pie del monte llamadoHoreb (trad. Elohista y Deuteronomista) o Sinaí
(Trad. Yavista y Sacerdotal), donde viouna zarza que ardía y no se consumía. Se trata por tanto de una visión sorprendente quesirve para atraer la atención de Moisés. Una vez que la visión de la zarza a cumplido suobjetivo (atraer la atención del curioso), se establece un diálogo donde lo importante yano es el ‘ver’, sino el ‘escuchar’ y el ‘hablar’:
“- Moisés, Moisés!
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El nombre del Monte Sinaí quizás provenga del término hebreo ‘seneh’ que significa ‘zarza’, pues fue enese monte donde Moisés recibió la revelación de Dios por medio de la zarza encendida que no se quema.
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