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El mito malthusiano. La ONU al servicio de una nueva ingeniería social- José Martín Brocos Fernández

El mito malthusiano. La ONU al servicio de una nueva ingeniería social- José Martín Brocos Fernández

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La ONU con sus organizaciones satélites, y en alianza con el gran capital, urde y participa en proyectos y campañas de control imperativo demográfico basadas en métodos perversos moralmente, “campañas que atentan contra la identidad cultural y religiosa de los pueblos”. Artículo apoyado en gran cantidad de referencias que también invitamos a consultar
La ONU con sus organizaciones satélites, y en alianza con el gran capital, urde y participa en proyectos y campañas de control imperativo demográfico basadas en métodos perversos moralmente, “campañas que atentan contra la identidad cultural y religiosa de los pueblos”. Artículo apoyado en gran cantidad de referencias que también invitamos a consultar

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El mito malthusiano. LaONU al servicio de unanueva ingeniería social.
Por
José Martín Brocos Fernández
 
La ONU con sus organizaciones satélites, y en alianzacon el gran capital, urde y participa en proyectos ycampañas de control imperativo demográfico basadas en
métodos perversos moralmente, “campañas que atentan
contra la identidad cultural y religiosa de
los pueblos”.
Artículo apoyado en gran cantidad de referencias quetambién invitamos a consultar
 
 
La civilización amenazada.
 La familia es la célula de la sociedad, es su columna vertebral. La pérdida del sentido de loque es el matrimonio y la familia[1] afecta negativamente a la sociedad y a su desarrollo. El bien primario del matrimonio son los hijos. La procreación constituye a la vez misiónfundamental y derecho primario de los esposos, y son éstos los que libremente y con laconciencia bien formada deben decidir el número de hijos a tener siempre primando lagenerosidad, no siendo lícita la contracepción artificial (Pablo VI, 1968:n.14) que norespeta el orden natural.El intento de controlar inmoralmente la natalidad por parte del Estado y de organismos
supranacionales recurriendo ―a medios directa o indirectamente coercitivos [p.ej. los
llamados eufemísticamente `Políticas de salud reproductiva´ y `Programas de desarrollosostenible´ que encierran programas de planificación familiar abortivos, de anticoncepcióny disolventes de la unidad familia[2],son impuestos `a la fuerza´ a las naciones bien por la
―vía de los `compromisos a los tratados internacionales contraídos por el país´‖ (Brañas,
2005 Mayo 29, El Protocolo del CEDAW), o bien por medio de presiones (Bacigaluppi,2005, Junio 28) y bajo amenazas directas o soterradas (Los Obispos del Perú, 1998:2.3.5),de cortar ayudas económicas[3] (Pontificio Consejo para la Familia, 1994:24,1; Sandalio, 2004, Julio 7, La manipulación de la conciencia y el imperialismo demográfico) o aislar internacionalmente a la fratría política dirigente], con el fin de limitar cuantitativamente la población mundial y anular así la libertad de los esposos en la determinación del número de
hijos‖ (Gutiérrez García, 2001:187) obedece en sus fines a una estrategia global te
ndente aimplantar una reingeniería social programada, una nueva concepción vital de signosecularista y materialista de la vida y del hombre, con expresa prescisión de la Religión, yen la que el hedonismo banal, la búsqueda de placer instintiva desligada de la asunción de
deberes y responsabilidades, constituye el bien primordial. Así, ―se ha desencadenado toda
una guerra implacable contra el aumento demográfico de la población mundial, que incluye
en sus grandes estrategias al matrimonio y a la familia‖
(Gutiérrez García, 2001:456). Loque subyace a esta nefanda operación, cuyos muñidores manejan con contumacia lostablados de la política y la economía mundial, es el domeñar las conciencias, emponzoñar la inteligencia, rendir las voluntades, atrofiar el sentimiento, y dejar la persona en franquía para cohonestar la impostura y la vesania al servicio del poder global.La ONU[4] con sus organizaciones satélites, y en alianza con el gran capital, urde y  participa en proyectos y campañas de control imperativo demográfico basadas en métodos
 perversos moralmente, ―campañas que atentan contra la identidad cultural y religiosa de los pueblos‖ (Gutiérrez García, 2001:457); y es la propia ONU, en igual
sinergia con los poderes financieros, el principal instrumento elegido para la instauración del supergobiernomundial en todas las parcelas de la vida social, en una perfecta inversión del justo Principiode Subsidiaridad (Pontificio Consejo para la Familia, 1994:70; Schooyans, 2002, 2003).
Malthus al descubierto.
 
Malthus y Marx son los creadores de los dos grandes ―mitos universales que van a dominar 
el siglo XX: el mito de la catástrofe demográfica, y el del empobrecimiento de los países
`dominados´‖ (
Chesnais, 1992:4).La falacia del control de la natalidad maltusiana, más o menos perfeccionada por losneomalthusianos, ha llegado hasta nuestros días mutando en argumentos apodícticos
 
aceptados inmediata y casi universalmente, sostenidos acríticamente por poderosasinstituciones y organismos políticos y financieros multilaterales (ONU, BM, BEI, FMI,UE) en la aplicación de sus políticas socio-económicas. Pero en realidad nos hallamos anteuna teoría con premisas débiles sujeta a múltiples factores no analizados que la perturban, basada en unas simplificaciones excesivas, sostenida por razonamientos generales y populares, nunca demostrable, no verificable empíricamente y falsada ya en sus comienzos.
Chesnais (1992:7) llega afirmar que ―el razonamiento de Ma
lthus apenas si puede aplicarsemás que en condiciones muy primitivas, como las de las poblaciones atrasadas, analfabetas,
herméticas a la innovación‖.
 
Malthus en su ―Ensayo sobre el Principio de la Población‖ sostiene la tesis que la población
crece a un ritmo mayor de lo que permite el sustento, pero que bien por la miseriageneralizada como la guerra, el hambre o las enfermedades, o bien por la acción humanadirecta como el aborto, el infanticidio o la prostitución, se limitaba. Si hipotéticamente atodas las personas se le proporcionasen sustento[5] adecuado y los obstáculos positivos mencionados fuesen retirados, se incrementaría considerablemente los matrimonios y losnacimientos, llegando un momento en que la población existente superaría las posibilidadesde sustento para todos, creándose así un peligroso excedente poblacional. Bajocircunstancias favorables, dos fenómenos se dan en paralelo, la progresión geométrica de la población, aproximadamente cada 25 años, como 2,4,8,16, etc., y la progresión aritméticade los medios de subsistencia, como 2,3,4,5, etc., que deriva en la insuficiencia dealimentos.Malthus propone una serie de medidas con el objeto de frenar el crecimiento indebido de la población como la no intervención pública fomentando el aumento de la natalidad o
 proveyendo de sustento a los pobres, a la par de exigirles el ―refrenamiento moral‖, que se
abstengan de tener hijos mientras su posición económica sea suficientemente holgada como para ello.Pero ni el aumento en proporción geométrica se ha dado nunca en un período de tiemporelevante (Chesnais, 1992), ni es verdad que sólo puedan crecer aritméticamente losalimentos, ya que el auge de la productividad es cada vez mayor (Chesnais, 1992:6).
Tampoco es demostrable que la población tiende a acabar con el sustento por la ―ley deingresos disminuidos‖, dogma de los neomalthusianos, y que sólo es verdad como
cualquier ley económica en condiciones concretas.La aceptación del malthusianismo conduce en los albores del siglo XXI a una serieconcatenada de políticas con implantación de injustas medidas legales, inmorales ydestructivas socialmente en el ámbito familiar y educativo[6].No se propone una mejor  distribución de la riqueza generada, ni la educación integral de la persona incidiendo en suvertiente moral y religiosa; ni se plantea el tratar de comprender las realidadesdemográficas desde unos valores plena
mente humanos como son ―la dignidad de la persona
humana, su trascendencia, la importancia de la familia en cuanto célula fundamental de lasociedad, la solidaridad entre pueblos y naciones, [y la] la vocación de la humanidad a la
salvación‖ (Pontificio Co
nsejo para la Familia, 1994:3).
Paralelismo crecimiento demográfico y desarrollo socio-económico.
Frente a los presagios catastrofistas de Malthus, la realidad muestra que el crecimientodemográfico camina casi siempre en paralelo al desarrollo socio-económico. El crecimientode población lleva al desarrollo económico: conduce a la especialización del trabajo, lamayor creación y rentabilización de las inversiones públicas, la ampliación del mercado

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