• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
Download
 
Barcelona, 17 de marzo de 2008
Continúa el conflicto de TMB
Koldo Blanco
El conflicto laboral que enfrenta a losconductores de autobuses con la empresa TransportesMetropolitanos de Barcelona amenaza coneternizarse. Entre diciembre y enero los sindicatosconvocaron siete días de huelga, a los que se sumanahora los cinco de esta primera semana de marzo. Losparos continuan todos los jueves de formaindefinida. Por su parte, la empresa ha manifestado enreiteradas ocasiones que no negociará mientras no sedesconvoquen los paros. Si ambas partes mantienensus posiciones, será imposible llegar a un acuerdo.Mientras tanto, las administraciones siguen sin tomar cartas en el asunto, absortas como esn en eldesarrollo de las elecciones generales. A losresponsables políticos no parece preocuparles lostrastornos que esta situación ocasiona a miles deciudadanos.Llueve sobre mojado. El año pasado acabócon las desastrosas consecuencias de la falta deplanificación de las obras del AVE, que provocó elcaos en los accesos urbanos, daños materiales en lasinfraestructuras, molestias a los usuarios y dañosmorales a muchos vecinos, especialmente en El Prat,Gornal y Bellvitge, la franja que se ha visto sdamnificada por culpa de la inusitada prisa de lasautoridades por hacer llegar cuanto antes la vía aSants. Ello se ha realizado no importando el precioque hayan tenido que pagar los ciudadanos. Es unpatrón al que ya estamos acostumbrados: Lasdecisiones de los responsables políticos, basadas enmeros cálculos de conveniencia electoral, no tienen encuenta los intereses de los ciudadanos, repercutiendodramáticamente en éstos, que son finalmente quienesacaban pagando las consecuencias.Pero si el pasado año fue especialmentenefasto para las infraestructuras, éste no se presentamás tranquilo. Cuando no es que cae una catenaria,descarrilan unos cuantos vagones o se produce elhundimiento de la calzada sobre una galería de metroen construcción. Estos incidentes son casi diarios,provocando los consabidos retrasos, suspensiones ycolapsos de los servicios del transporte público. Sontan habituales que ya nadie se sorprende. Se hanconvertido, por emplear un lenguaje caro a nuestrasélites políticas, en una característica “propia” de lageografía urbana, como los turistas de las Ramblas olas obras de la Sagrada Familia.Pues bien, estas huelgas interminables de losconductores de los autobuses metropolitanos nologran sino empeorar las cosas, aún más si cabe. Hayque reconocer que los conductores aguantan unascondiciones laborales duras, con horarios exigentes, yque disponen de un solo día de descanso semanal.Sus reivindicaciones son razonables. Solicitan unaampliación de la plantilla para atender mejor a losusuarios, y dos días de descanso a la semana. Son sinduda aspiraciones legítimas y atendibles. No lo sontanto los métodos utilizados. Algunos trabajadoresparecen no darse cuenta de que quienes salen másperjudicados por estas movilizaciones son los usuariosdel transporte público, no la empresa, que gana en elaumento de los desplazamientos en el metro lo quepudiera perder por la inmovilización de los autobuses.Muchas de las personas que se desplazan diariamenteen autobús soportan condiciones de trabajo tan duraso peores que las de los propios conductores. Un pocode solidaridad cabría esperar por su parte.Sin embargo, el papel s vergonzosocorresponde a los responsables políticos. De ellosdeberíamos poder esperar que mostraran algún tipode preocupación por los problemas de los ciudadanos.Pero hasta ahora no hemos do sino lamentos.Ninguna iniciativa que contribuya a solventar elproblema. El alcalde Jordi Hereu llegó a decir en eneroque estaba “cansado de gestionar las crisis”.Podríamos elogiar su sinceridad si no fuera porqueconstituye una patética manifestación de impotencia,fastidio y falta de voluntad por asumir lasresponsabilidades inherentes al cargo y ejercer suautoridad. Ni el alcalde ni ningún otro responsable delAyuntamiento o la Generalitat han mostrado interésalguno por actuar, como sería su deber, para obligar alas partes a llegar a un acuerdo, en beneficio delinterés común. Un vez más vemos cómo los políticosse inhiben y los ciudadanos resultan perjudicados por ello.Lo que necesitamos ahora más que nuncason políticos competentes que se dediquen a tratar deresolver los problemas cotidianos, como los deltransporte, la atención sanitaria o el acceso a lavivienda. ¿Es eso mucho pedir? Al parecer, sí. Lospolíticos actuales están dando sobradas muestra deincompetencia. O no son capaces, o su prioridad no esla de atender las necesidades de la gente. En el primer caso deberían dimitir. Si no es así, una ciudadanía nolo bastante anestesiada debería tomar nota y ser capaz de expulsarlos de las instituciones mediante suvoto.
www.ciutadans-bcn.net, 7 de marzo de 2008.
El diputado José Domingo denuncia eldestino de una ayuda del gobierno de laGeneralitat a las JERC
El portavoz adjunto de Ciutadans-Partido de laCiudadaa, JoDomingo, ha denunciado en lacomisión de Cooperación y Solidaridad que elgobierno de la Generalitat otorgó en el ejercicio 2007 alas Juventudes de ERC una ayuda para la cooperacióny el desarrollo internacional que “han utilizado en 2008
 
en clave interna de partido para traer a Cataluña ungrupo de jóvenes bolivarianos que dan apoyo a losDerechos y las Libertades de los Países Catalanes”.En concreto, a las JERC les fue concedidauna ayuda destinada al “reforzamiento de una redasociativa juvenil de Bolivia”, ayuda que las JERC handestinado a viajar del 16 al 20 de enero (de lo queinforman en su página
web
; véase tambiénhttp://es.youtube.com/watch?v=p5dZtrfrKRA) a Boliviadonde han “visitado el Parlamento para apoyar suConstitución, conocer la lucha bolivariana femenina,así como, hacer contactos con el partido MAS-IPSP”.Para José Domingo, “una vez más Carod-Rovira hautilizado los recursos de todos los catalanes parabeneficiar a su partido”. De hecho, Domingo considera“lamentable” que este mes de marzo los bolivarianoshayan devuelto la visita para “dar apoyo a loselecciones en los Países Catalanes y másconcretamente al partido de ERC”; en concreto,dirigentes de las Juventudes del partido MAS-IPSPviajaron a Barcelona el 7 de marzo para “controlar laselecciones y el cumplimiento de los derechos y laslibertades de los Países Catalanes”. La
web
de JERCinformaba que dicha delegación se reunió con diversoscargos del “Principado de Cataluña”, así como con elSecretario General de ERC, Joan Puigcercós.
C's, 13 de marzo de 2008.
Vanguardia de la autodefensadel pueblo catalán
 Arcadi Espada
Querido J:Quiero darte la noticia de que la semanapasada hubo elecciones en España, que seresolvieron con el triunfo del actual presidente delGobierno. Pero eso es secundario. Lo que a ti y a mínos interesa es lo que ha sucedido con el Partit delSocialistes de Catalunya, aquel partido, ¿recuerdas?,al que querían expulsar del país y que durantemuchos, muchos años los nacionalistas sometieron atodo tipo de humillaciones, siempre encajadas, eso sí,con una sonrisa. Los resultados electorales del partidoson espectaculares. Los mejores de su historia. Sonmejores, incluso, que los de 1982; porque cuandoentonces, y a pesar de haber obtenido un porcentajede voto similar, los socialistas catalanes funcionaronmás bien como estafeta de la marea socialista de los202 diputados. Ahora, por el contrario, la participaciónde los catalanes en el triunfo socialista, es muchomayor. Es un triunfo con denominación de origen.Indiscutible. Abrumador. Un triunfo que esmalta elabsoluto dominio del partido sobre el conjunto de lapolítica catalana. ¿Recuerdas, emocionado amigo mío,aquel denso lirismo sobre la sabiduría del pueblocatalán que nos empapuzó durante los ochenta y losnoventa? ¿Aquel casticismo de que Cataluña nuncaponía todos los huevos en la misma cesta, que votabasocialista o nacionalista sen fuera la demandamunicipal, autonómica o general, a fin de que ningúnpartido se hiciera con el agobiante monopolio de lasdecisiones? Era una de las formas más estúpidas yprovincianas del narcisismo catalán a la que pocarazón práctica podía oponerse. Ya ves en lo que haquedado. El socialismo gobierna las ciudades, lasprovincias, el gobierno regional y la delegación delgobierno. El socialismo gobierna los medios decomunicación públicos y la inmensa mayoría de losprivados. Dispone de una posibilidad de influenciasobre el gobierno español como nunca la tuvo y ladestruccn electoral a que ha sometido a suscoaligados en la Generalitat, combinada con el ansiade pacto estatal de Convergencia, le augura a donJosé Montilla un franco mandato que sólo podría poner en peligro el cacter multilógico de EsquerraRepublicana.La victoria tiene, además, un rasgoindiscutible. Ha sido una victoria nacionalista. sabes que yo he utilizado más de una vez en nuestrasconversaciones aquella imagen impactante de lainvestidura electoral de Jordi Pujol (en 1984, en elcontexto de la querella de Banca Catalana), cuando elentonces der socialista, Raimon Obiols, bajó lacabeza y entró en su coche, en medio de una lluvia dehuevos e insultos podridos. Yo vi en aquel gestohuidizo e impotente la razón poética por la que elsocialismo no desplazaba a Pujol de la Generalitat.Tarradellas lo había dicho antes: “Los socialistas noganan porque no quieren”. De hecho Tarradellas ya lohabía dejado dicho en 1980, al filo del alba electoral:“Esta noche hay dos personas que no duermen enCataluña. Una es Jordi Pujol, que teme perder laselecciones. El otro es Joan Reventós, que temeganarlas”. Tarradellas y yo pensábamos en lo mismo:los socialistas catalanes no ganaban porque eranincapaces de articular un discurso al margen delcatalanismo.Sería de una ociosa melancolía el examinar ahora hasta qué punto era ése, entonces, unplanteamiento correcto. Pero lo cierto es que lossocialistas catalanes han conseguido el triunfo másespectacular de la historia con un discurso que no hatenido una sombra de concesión españolista. Lasombra no afecta siquiera a uno de los mitos célebresde la disidencia, es decir, la abstención: aunque cuatropuntos por debajo de la media española los resultadosincluyen una participación del 70 por ciento. Lo hanlogrado en nombre del presidente del Gobierno másfavorable a la comprensión del nacionalismo. Unpresidente que impulsó y gestiola reformaestatutaria hasta el límite (ya veremos si dentro ofuera) de la legalidad. Un candidato que declaró en elmitin final de campaña su apoyo implícito a la políticade sanciones lingüísticas. Y un forofo exhibido delBarça. El más difícil todavía es que la victoria no tienerasgos pragmáticos, vinculados con la eficacia de losgobiernos socialistas. Es decir no es el resultado del“hechos y no palabras”, divisa de don José Montilla.Respecto de los hechos pocos años más aciagos,aunque no quepa achacar todas las causas a lagestn socialista. El Carmelo, la crisis de lasinfraestucturas, los pésimos resultados catalanes en laenseñanza, en la extensión de las nuevas tecnologías,la creciente debilidad empresarial… Estos son loshechos. Por el contrario, amigo o, la victoriasocialista tiene un eminente carácter sentimental yestá hecha sólo de palabras. Échate a un lado: el
 
pueblo ha elegido al PSC por haberle parecido elmejor instrumento en la defensa de los interesescatalanes, que como tú bien sabes estánpermanentemente amenazados por la fiera corrupiadel Partido Popular. Es irrelevante subrayar hasta quépunto todo esto es una ficción y qué porcentaje deficción hay en este triunfo electoral. Cualquier votaciónse alimenta de un porcentaje más o menos nutrido deficciones. El asunto de esta carta no es ladeconstrucción de las ficciones. Es la observación decómo los antiguos enemigos del pueblo han pasado aser la vanguardia de su autodefensa.n hay otro hecho singular, puramenteirresistible. La teorización sobre la apuesta catalanistacomo vía de acceso al poder fue debida a la fracciónburguesa y autóctona (perdona por los adjetivos) delsocialismo catalán. Obra de Raimon Obiols, de IsidreMolas, de Narcís Serra y de Pasqual Maragall, grossomodo. Una vía que siempre contó con la reticencia (almenos con la reticencia) de un difuso grupo desocialistas, en un cierto tiempo llamados capitanes.Sobre ellos hubo siempre versiones distintas.Oscilaban entre su calificación como un mero ejemplode aparatchiks o como un grupo dotado de proyectopolítico alternativo. Las cosas están ya claras. No sólono hubo nunca un proyecto político alternativo, real,concreto. No sólo. El hecho imponente es que hansido los capitanes (o sus restos) los que, una vezalcanzado el poder, han aplicado el proyectonacionalista sin complejo alguno, en toda su extensióny con una anécdota cuya carga simbólica ni siquiera laenfermedad puede desactivar por completo: con larenuencia, y el concreto voto en blanco, del propioPasqual Maragall. Han sido los Montilla, Iceta,Zaragoza y Chacón los que no ha tenido el másmínimo pudor a la hora de hacer suyo el lenguajenacionalista y a la hora de identificar al Partido Popular como el símbolo flagrante de la España negra, ya casiun pleonasmo. Ni siquiera el circunspecto RaimonObiols se atrevió nunca a poner en circulación elsintagma “contra Catalunya” de la manera cómo lo hahecho hoy, y sin permitirse mover otra ceja que la delpresidente Zapatero, don José Montilla Aguilera.Ha sido, sin duda, un largo y tortuoso camino,pero plenamente nimbado por el éxito. La victoriaobliga a arrumbar viejas y ya inservibles suposiciones.Entre ellas, destacando, la doble alma del socialismocatalán, o para decirlo más lindo, la sospecha de quetuviera su corazoncito. El socialismo catalán es uno yde hierro. Su feliz encarnación del mainstream catalánya no admite discusiones. La evidencia no deslegitimael combate ideológico contra el nacionalismo. Sólo quelo hace infinitamente más dificultoso. En ese mundo noquedan aliados. Por cierto: ya no sé en qué mundoquedan.Sigue con salud.A.
www.arcadiespada.es,15 de marzo de 2008.
Borrón y cuenta nueva
Francesc de Carreras
Quizás no imagina el lector la agradablesensacn que supone escribir arculos sobreactualidad política tras haber pasado por un períodoelectoral, especialmente si es tan confrontado y agriocomo el que acaba de terminar. En tales situaciones,uno anda cauteloso para no contaminar los análisis dela situación con las propias inclinaciones políticas. Encambio, una vez conocidos los resultados electoraleslas opiniones fluyen de un modo s cil y tedespreocupas de las interpretaciones interesadas aque pueden dar lugar tus argumentos.El período electoral, es decir, los últimos meses, nohan sido otra cosa que la consecuencia de cuatro añosde una cierta anormalidad política. Por un lado, elatentado terrorista del 11-M haa creado dudasrazonables sobre la realidad de la victoria socialista de2004 que, previamente, nadie se esperaba. No es queel gobierno Zapatero no tuviera legitimidaddemocrática plena, que por supuesto la tenía, sino quehabía motivos para pensar que en su triunfo electoralfue decisivo el trauma emocional producido por elatentado. En todo caso, es innegable que muchosconsideraban todavía a Zapatero como un presidente,en cierto modo, provisional.Ello se agravó por razones muy diversas a lolargo de la legislatura. Entre otras, el acuerdoparlamentario con ERC, la comisión de investigacióndel 11-M, la tramitación del Estatut coreada con unabsurdo ¡España se rompe!, la inconsistencia delllamado “proceso de paz”, la forma agresiva de hacer oposición del PP, la respuesta del PSOE acusando alos populares de ser la “derecha extrema”, los mediosde comunicación identificados con partidos políticos,sea la COPE o la SER. Total, cuatro años dominadospor el ruido y la furia. Ruido y furia que ha empeoradoen los últimos meses, en las últimas semanaselectorales. La demagogia de las subastas sin ton nison de ayudas, subvenciones y reducciones deimpuestos, el reproco discurso del miedo, losdebates televisivos con acusaciones continuas dementirMenos razonar pausadamente, conargumentos consistentes y aceptar que se puede estar de acuerdo en algunas cosas y discrepar en otras, losdos grandes partidos han hecho de todo.Pues bien, tras el resultado electoral, estoyconvencido que todo esto se va a acabar. Si le faltabaalguna, Zapatero tiene todas las legitimidades y,
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...