en clave interna de partido para traer a Cataluña ungrupo de jóvenes bolivarianos que dan apoyo a losDerechos y las Libertades de los Países Catalanes”.En concreto, a las JERC les fue concedidauna ayuda destinada al “reforzamiento de una redasociativa juvenil de Bolivia”, ayuda que las JERC handestinado a viajar del 16 al 20 de enero (de lo queinforman en su página
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; véase tambiénhttp://es.youtube.com/watch?v=p5dZtrfrKRA) a Boliviadonde han “visitado el Parlamento para apoyar suConstitución, conocer la lucha bolivariana femenina,así como, hacer contactos con el partido MAS-IPSP”.Para José Domingo, “una vez más Carod-Rovira hautilizado los recursos de todos los catalanes parabeneficiar a su partido”. De hecho, Domingo considera“lamentable” que este mes de marzo los bolivarianoshayan devuelto la visita para “dar apoyo a loselecciones en los Países Catalanes y másconcretamente al partido de ERC”; en concreto,dirigentes de las Juventudes del partido MAS-IPSPviajaron a Barcelona el 7 de marzo para “controlar laselecciones y el cumplimiento de los derechos y laslibertades de los Países Catalanes”. La
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de JERCinformaba que dicha delegación se reunió con diversoscargos del “Principado de Cataluña”, así como con elSecretario General de ERC, Joan Puigcercós.
C's, 13 de marzo de 2008.
Vanguardia de la autodefensadel pueblo catalán
Arcadi Espada
Querido J:Quiero darte la noticia de que la semanapasada hubo elecciones en España, que seresolvieron con el triunfo del actual presidente delGobierno. Pero eso es secundario. Lo que a ti y a mínos interesa es lo que ha sucedido con el Partit delSocialistes de Catalunya, aquel partido, ¿recuerdas?,al que querían expulsar del país y que durantemuchos, muchos años los nacionalistas sometieron atodo tipo de humillaciones, siempre encajadas, eso sí,con una sonrisa. Los resultados electorales del partidoson espectaculares. Los mejores de su historia. Sonmejores, incluso, que los de 1982; porque cuandoentonces, y a pesar de haber obtenido un porcentajede voto similar, los socialistas catalanes funcionaronmás bien como estafeta de la marea socialista de los202 diputados. Ahora, por el contrario, la participaciónde los catalanes en el triunfo socialista, es muchomayor. Es un triunfo con denominación de origen.Indiscutible. Abrumador. Un triunfo que esmalta elabsoluto dominio del partido sobre el conjunto de lapolítica catalana. ¿Recuerdas, emocionado amigo mío,aquel denso lirismo sobre la sabiduría del pueblocatalán que nos empapuzó durante los ochenta y losnoventa? ¿Aquel casticismo de que Cataluña nuncaponía todos los huevos en la misma cesta, que votabasocialista o nacionalista según fuera la demandamunicipal, autonómica o general, a fin de que ningúnpartido se hiciera con el agobiante monopolio de lasdecisiones? Era una de las formas más estúpidas yprovincianas del narcisismo catalán a la que pocarazón práctica podía oponerse. Ya ves en lo que haquedado. El socialismo gobierna las ciudades, lasprovincias, el gobierno regional y la delegación delgobierno. El socialismo gobierna los medios decomunicación públicos y la inmensa mayoría de losprivados. Dispone de una posibilidad de influenciasobre el gobierno español como nunca la tuvo y ladestrucción electoral a que ha sometido a suscoaligados en la Generalitat, combinada con el ansiade pacto estatal de Convergencia, le augura a donJosé Montilla un franco mandato que sólo podría poner en peligro el carácter multilógico de EsquerraRepublicana.La victoria tiene, además, un rasgoindiscutible. Ha sido una victoria nacionalista. Túsabes que yo he utilizado más de una vez en nuestrasconversaciones aquella imagen impactante de lainvestidura electoral de Jordi Pujol (en 1984, en elcontexto de la querella de Banca Catalana), cuando elentonces líder socialista, Raimon Obiols, bajó lacabeza y entró en su coche, en medio de una lluvia dehuevos e insultos podridos. Yo vi en aquel gestohuidizo e impotente la razón poética por la que elsocialismo no desplazaba a Pujol de la Generalitat.Tarradellas lo había dicho antes: “Los socialistas noganan porque no quieren”. De hecho Tarradellas ya lohabía dejado dicho en 1980, al filo del alba electoral:“Esta noche hay dos personas que no duermen enCataluña. Una es Jordi Pujol, que teme perder laselecciones. El otro es Joan Reventós, que temeganarlas”. Tarradellas y yo pensábamos en lo mismo:los socialistas catalanes no ganaban porque eranincapaces de articular un discurso al margen delcatalanismo.Sería de una ociosa melancolía el examinar ahora hasta qué punto era ése, entonces, unplanteamiento correcto. Pero lo cierto es que lossocialistas catalanes han conseguido el triunfo másespectacular de la historia con un discurso que no hatenido una sombra de concesión españolista. Lasombra no afecta siquiera a uno de los mitos célebresde la disidencia, es decir, la abstención: aunque cuatropuntos por debajo de la media española los resultadosincluyen una participación del 70 por ciento. Lo hanlogrado en nombre del presidente del Gobierno másfavorable a la comprensión del nacionalismo. Unpresidente que impulsó y gestionó la reformaestatutaria hasta el límite (ya veremos si dentro ofuera) de la legalidad. Un candidato que declaró en elmitin final de campaña su apoyo implícito a la políticade sanciones lingüísticas. Y un forofo exhibido delBarça. El más difícil todavía es que la victoria no tienerasgos pragmáticos, vinculados con la eficacia de losgobiernos socialistas. Es decir no es el resultado del“hechos y no palabras”, divisa de don José Montilla.Respecto de los hechos pocos años más aciagos,aunque no quepa achacar todas las causas a lagestión socialista. El Carmelo, la crisis de lasinfraestucturas, los pésimos resultados catalanes en laenseñanza, en la extensión de las nuevas tecnologías,la creciente debilidad empresarial… Estos son loshechos. Por el contrario, amigo mío, la victoriasocialista tiene un eminente carácter sentimental yestá hecha sólo de palabras. Échate a un lado: el
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