reclamos eran reprimidos violentamente por la policía, puesta del lado de los hacendados. Por logeneral, las paralizaciones de labores terminaban con el derramamiento de sangre de los trabajadores,como sucedió con la masacre de 1912 en Casa Grande. La historia registra los nombres de bravosluchadores sociales de Trujillo y los valles vecinos que abrieron el camino de los derechos laborales.Los anarquistas trujillanos tenían una biblioteca que izaba cada primero de mayo una bandera roja,símbolo de su ideología. Entre los que alcanzaron notabilidad figuró Julio Reynaga. Los estudiantesde espíritu justiciero mantenían relaciones cordiales con ellos, en forma individual o mediante elCentro Universitario, y brindaban apoyo a los trabajadores a través de artículos periodísticos, comoen repetidas ocasiones lo hizo Antenor Orrego.LA REVOLUCIÓN MEXICANAUno de los acontecimientos de mayor trascendencia del siglo pasado, particularmente para AméricaLatina, fue la revolución mexicana, iniciada en 1910. México estaba gobernado por el generalPorfirio Díaz (1830-1815) que durante largos años –desde fines del siglo XIX- imponía su férreavoluntad en el país. La constitución política era mellada; las libertadas ciudadanas, recortadas; larepresión de las protestas contra su régimen opresor se acallaban con dureza. La riqueza nacional,sobre todo el petróleo, era absorbida por el capital extranjero. Y aunque le interesaba el aspectomaterial de la economía, el aspecto moral del país iba hacia el precipicio. Los asesores del presidentese inscribían en la corriente filosófica del positivismo y se les conocía como “los científicos”, entrelos cuales hubo algunos intelectuales connotados.Previos fallidos motines, la revolución estalló el 20 de noviembre de 1910, año en el que Díaz, unavez más, se impuso en las elecciones. Pero como el alzamiento popular avanzó, se vio obligado adimitir en 1911. Francisco I. Madero fue el iniciador del movimiento, en torno del cual secongregaron los luchadores por la libertad y la justicia social. Su lema, “sufragio efectivo; noreelección”, tuvo acogida en las mayorías populares, que además del cambio político, exigían rumbosocial, particularmente, la liquidación del latifundismo mediante el reparto de la propiedad de latierra, del que fue abanderado Emiliano Zapata, representante del espíritu agrarista, cuyas palabras“Tierra y Libertad”, calaron hondamente entre los campesinos, víctimas de secular explotación por parte de los grandes hacendados.Con avances y retrocesos, adhesiones y felonías entre sus caudillos militares y civiles, larevolución mexicana, fue un largo proceso que costó numerosas vidas. Movimiento espontáneo perovigoroso, con improvisaciones y tanteos, superados por la fuerza vivificante del pueblo, no se guió por una ideología específica, comenzó sin un plan concreto, se hizo sin un programa delineado. Sinembargo, se convirtió en la primera revolución social –no socialista- del siglo XX. De la accióncontra la reelección presidencial, la falta de libertad, el avance imperialista sobre las riquezas del país, la explotación del indígena, y después de años de lucha armada y derramamiento de sangre, larevolución pasó a un cause doctrinario y se institucionalizó mediante la Constitución de Querétaro,aprobada en 1917, durante el gobierno de Venustiano Carranza.En el fragor de la contienda, surgieron, junto a los caudillos militares, espontáneos líderes populares, entre ellos, Doroteo Arango, más conocido por su sobrenombre de Pancho Villa, de firme postura agrarista y antifeudal. La defensa de la soberanía, el rechazo al imperialismo estadounidense,la bandera nacionalista y al mismo tiempo latinoamericanista, la política agraria a favor delcampesino y cierta posición anticlerical, estuvieron presentes en los principales caudillos y endecisiones de los gobiernos nacidos al calor de la revolución. El derecho de los trabajadores asindicalizarse y defenderse, la separación de la Iglesia y el Estado, el pregón de la unidad de AméricaLatina, el reconocimiento de la ciudadanía continental, la defensa de la identidad cultural, el apoyo ala creación artística y el gran impulso que mereció la educación, le dieron a México un nuevo rumbo.Durante el gobierno de Álvaro Obregón (1920-1924), el país alcanzó notoriedad en el campo3
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