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Estilos de Vida en La Adolescencia...

Estilos de Vida en La Adolescencia...

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05/03/2013

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Estilos de vida en la adolescencia y surelación con los contextos de desarrollo
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ARÍA
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ODRIGO
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*Universidad de La Laguna; **Universidad Ramón LLull;***Fundación Radio ECCA
 Resumen
Este estudio analiza como se relacionan los estilos de vida de los adolescentes con sus ecologías de desarrolloque apresan los patrones de interacciones sociales en múltiples contextos. Las medidas sobre estilos de vida, el  ajuste familiar, la relación entre iguales, la adaptación escolar y la experiencia de la violencia en la vecindad, se obtuvieron en una muestra de 1.433 adolescentes españoles entre 13 y 17 años. Los resultados nos indican la presencia de tres clases de estilos de vida (84,6% participantes). Los adolescentes más jóvenes son los que formanla Clase 1 en la que predomina un estilo de vida extremadamente saludable. Gozan generalmente de una ecolo- gía protectora caracterizada por una continuidad positiva a través de los contextos. Los adolescentes mayores,incluidos en la Clase 2, muestran un cierto deterioro de su estilo de vida, principalmente debido al consumo de sustancias en los fines de semana. También experimentan menos continuidad en sus relaciones positivas, espe-cialmente en los chicos que manifiestan descontento con la escuela o peligrosidad en su barrio. Los adolescentesreferidos por los Servicios Sociales son los que, mayoritariamente, forman la Clase 3 con un estilo de vida muy poco saludable, caracterizado por el abuso de sustancias legales e ilegales. Tienden a vivir en una ecología tóxicacaracterizada por una continuidad negativa a través de los contextos. Finalmente, las chicas que aparecen más próximas a la Clase 3 presentan una amplia discontinuidad entre los contextos próximos (problemas en la familia e iguales) y distales (seguridad en el barrio y buen ajuste de la escuela). Palabras clave:
Adolescencia, estilos de vida, adolescentes en situación de riesgo, adaptación escolar,relaciones familiares, relaciones entre iguales, violencia en el barrio.
Lifestyles in adolescence and their relation with developmental contexts
 Abstract 
This study examines how adolescents´ lifestyles are related to their developmental ecologies that convey pat-terns of social interactions across multiple contexts. Self-report data about health-related behaviours, the qua-lity of family, peer and school adjustment and experience of neighborhood violence were obtained from a sampleof 1,433 Spanish adolescents from 13 to 17 years of age. Three classes of lifestyles were identified that help toclassify 84.6% of the participants. Young adolescents were more likely to be included in Class 1 showing anextremely healthy status in all indicators. They usually enjoyed a protective ecology characterized by a great continuity across positive developmental contexts. Older adolescents were more likely to be included in Class 2 showing a moderate decrease in their health status mainly due to substance consumption at weekends. They alsoexperienced less continuity in their positive relationships, especially boys who experienced school dissatisfaction or  a risky neighbourhood. Adolescents referred by the Social Services were more likely to be placed in Class 3 sho-wing an extremely unhealthy lifestyle characterized by heavy substance abuse of legal and illegal substances.They tend to live in a toxic ecology characterized by a great continuity in the negative relationships across con-texts. Finally, girls who appeared to be closer to Class 3 experienced a broad discontinuity between proximal (negative family and peer relations) and distal contexts (safe neighborhood and good school adjustment). Keywords:
Adolescence, life styles, adolescents in risk situation, school adjustment, family rela-tionships, peer relationships, neighborhood violence.
 Agradecimientos:
Este trabajo ha sido posible gracias a la financiación recibida del Instituto Insular de AtenciónSocial y Sociosanitaria del Cabildo de Tenerife, Unidad de Infancia, Familia y Mujer y al Plan Nacional deI+D+I, CICYT del Ministerio de Educación y Cultura (Proyecto: SEJ2004-08197/EDUC), proyecto concedi-do a la primera autora. Asimismo, nuestro agradecimiento a los centros y servicios implicados en la recogida dedatos y, especialmente, a los mediadores de zona de Radio ECCA: Sergio Benavente, Nuria Cruz, Carmen Nie-ves Fuentes, Antonio Medina, Estefanía Nozal, Luz María Pérez, Tentudia Rico y Mauro Socorro.
Correspondencia con los autores:
María-José Rodrigo. Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación.Facultad de Psicología. Universidad de La Laguna, Tenerife, España. E-mail: mjrodri@ull.es
Original recibido:
 Junio, 2006.
 Aceptado:
Noviembre, 2006
© 2006 by Fundación Infancia y Aprendizaje, ISSN: 1135-6405
Cultura y Educación,
2006
 , 18
(3-4), 381-395
 
El objetivo de este estudio es analizar las relaciones que existen entre los esti-los de vida de los adolescentes y su entorno ecológico caracterizado a partir de susrelaciones con la familia, con los iguales, el ajuste escolar y la peligrosidad perci-bida en el barrio. Algunos modelos han conceptualizado la ecología del desarro-llo humano en términos de sistemas relacionados que proporcionan ambientessociales tóxicos o protectores para el individuo (e.g., Bronfenbrenner y Evans,2000; Garbarino, 1995). De igual modo, en la literatura sobre resiliencia se hanrelacionado diversos factores contextuales de riesgo con la probabilidad de queaparezcan estilos de vida poco saludables (Cicchetti y Toth, 1995; Garbarino yKostelny, 1997). Sin embargo, pocos estudios han examinado la covariación típi-ca, natural, de influencias del contexto en la adolescencia. Es decir, en qué medi-da las experiencias vividas en la familia, covarían con las vividas en la relaciónentre iguales, en la escuela y en el barrio, constituyendo verdaderas ecologías deldesarrollo. En este estudio, intentamos capturar esas ecologías sociales y su rela-ción con los estilos de vida de los adolescentes.La investigación sobre los estilos de vida de los adolescentes tiene una largatradición en Europa. Podemos situar el inicio de estos estudios en 1982 a travésdel proyecto “Health Behavior in School-aged Children, HBSC”, que fue adop-tado rápidamente por la Organización Mundial de la Salud como investigaciónde colaboración internacional (Currie, Hurrelmann, Settertobulte, Smith yTodd, 2000; Currie
et al 
., 2004; Currie y Watson, 1998). Una encuesta típicaHBSC explora comportamientos relacionados con la salud tales como el uso detabaco, alcohol y consumo ilegal de drogas, ejercicio físico, actividades de ocio,hábitos dietéticos e higiene dental; estado general de salud, dolencias físicas yuso de medicación; ajuste psicosocial incluyendo salud mental, relaciones entreiguales, rendimiento académico y adaptación escolar y relaciones con los padres.Además, explora características demográficas tales como la edad, género, tipolo-gía familiar, nivel educativo y situación socioeconómica.España ha estado participando en el proyecto HBSC con encuestas de estetipo desde 1986 (Batista-Foguet, Mendoza, Pérez-Perdigón y Rius, 2000; Men-doza, Batista-Foguet y Oliva, 1994; Mendoza, Batista-Foguet, Sánchez y Carras-co, 1998; Mendoza, Sagrera y Batista-Foguet, 1994; Moreno, Muñoz, Pérez,Sánchez-Queija, 2004) examinaron la evolución de los estilos de vida de alum-nos españoles en varios momentos: 1986 (2.142 adolescentes de 11 y 13 años),1990 (2.476 adolescentes de 11, 13 y 15 años), y en 1994 (5.985 adolescentes de11, 13, 15 y 17 años). Batista-Foguet
et al 
. (2000) usaron una metodología mul-tivariada, aplicando la técnica del Análisis de Correspondencia Múltiple (ACM)para obtener los factores que sintetizan la estructura de interdependencia entrelas variables a examen. Los resultados obtenidos sugieren que los hábitos de vidasaludables, una adecuada integración en la escuela y unas buenas relaciones fami-liares son característicos de los alumnos de 11 y 13 años. En ambos géneros sedetecta una tendencia idéntica en el tiempo, moviéndose hacia hábitos mássanos, con mejor comunicación con los padres y mayor satisfacción con la escuelaentre 1986 y 1994. Sin embargo, a medida que se hacen mayores los chicos y laschicas, se aprecia la incorporación de hábitos menos saludables y menor satisfac-ción con la familia y con la escuela. Respecto al grupo de iguales, con el tiempose observa la misma tendencia, indicando que las relaciones entre iguales son lafuente principal de adquisición de comportamientos más arriesgados. Una vidamás sedentaria, las sensaciones de infelicidad y los sentimientos de soledad, unabaja imagen corporal y una dieta menos equilibrada son características más aso-ciadas a chicas de 15 y de 17 años que a los chicos de esas edades. Por el contra-rio, los chicos con la edad experimentan menos satisfacción con la vida escolar ytienen un rendimiento académico más bajo que las chicas. En el último estudio,
Cultura y Educación,
2006
 , 18
(3-4), pp. 381-395
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realizado una década más tarde (2001/2) y en el que se contó con 13.552 adoles-centes entre 11 y 17 años, se confirmaron la mayoría de estas tendencias por loque queda demostrada la evolución negativa de los estilos de vida en aspectostales como la regularidad de las comidas, la vida sedentaria, el consumo de taba-co diario (sobre todo en chicas), y mayor consumo de otras drogas como el hachísy la coca (Moreno
et al 
., 2004). Al mismo tiempo, se encontró una evoluciónpositiva en hábitos de higiene dental y en la satisfacción con la escuela de secun-daria.Los estudios citados indican también que ciertos comportamientos relativos ala salud están relacionados con la calidad de las relaciones en la familia, el grupode iguales o la escuela (
v.g 
., Rodrigo
et al 
., 2004). Sin embargo, poco se ha dichosobre el grado de continuidad experimentado por el adolescente a lo largo deestos contextos y su relación con su modo de vida. Por ejemplo, los adolescentespueden experimentar un buen clima familiar, relaciones entre iguales positivas,buen ajuste en la escuela y una vecindad no violenta (una ecología protectora). O,por el contrario, pueden experimentar relaciones negativas a través de los contex-tos (una ecología tóxica). Por su parte, podría haber adolescentes que experimen-taran discontinuidades en sus relaciones con los diferentes contextos. Por ejem-plo, podrían experimentar un buen clima familiar, una relación negativa con elgrupo de iguales, un ajuste escolar positivo y una vecindad violenta. Haremos unrepaso sobre algunas investigaciones que arrojan luz sobre estos aspectos.Son mayoría los estudios que han encontrado una gran continuidad familia-iguales. Los padres suelen transmitir sus valores a sus hijos, regulando las relacio-nes de los adolescentes con sus iguales y supervisando sus actividades (Cooper yCooper, 1992; Youniss y Smollar, 1985). Por su parte, la baja supervisión paren-tal aumenta la probabilidad de que los adolescentes se relacionen con igualesconflictivos que pueden alentarlos a estilos de vida poco saludables (Estévez,Musitu, y Herrero, 2005; Patterson, Debaryshe, y Ramsey, 1989). Asimismo, elapoyo y la comunicación parental se relacionan con un menor consumo de tabacoy de alcohol (Jiménez, Musitu y Murgui, 2006; Martinez y Robles, 2001; Pons yBerjano, 1997; Rodrigo
et al.,
2004). Martínez, Estévez, Moreno y Musitu(2005 y en este mismo número), encontraron que los adolescentes rechazadospor sus iguales experimentan un menor apoyo familiar, una comunicación fami-liar más negativa y mayor violencia marital, en comparación con el grupo con-trol.Respecto a la relación familia-escuela se sabe que la continuidad entre losobjetivos educativos que se proponen en la familia y los de la escuela es uno delos predictores más importantes del desarrollo de los menores a todas las edades.El nivel educativo de los padres, el nivel de renta familiar y la presencia de unambiente estimulador en el hogar suele ir asociado al buen rendimiento acadé-mico de los hijos/as (Mullis, Rathge y Mullis, 2003). Las prácticas educativasafectuosas y democráticas se asocian a una alta percepción del adolescente de suspropias capacidades académicas, lo que a su vez, conduce al éxito escolar (Eccles,Wigfield y Schiefele, 1998). La implicación de los padres en actividades y el fun-cionamiento escolar también se ha relacionado con un alto rendimiento acadé-mico (García-Bacete, 2003; Forest y García-Bacete, 2005; Kñallinsky, 1999;Martínez-González, 1996; Steinberg, 1996). Por último, la escasa implicaciónde los padres en la escuela y el bajo apoyo percibido del profesor son variablesque se relacionan con el consumo de tabaco y alcohol, el sedentarismo y la bajapercepción de salud física según informan los propios adolescentes (Batista-Foguet
et al 
., 2000; Currie
et al 
., 2000; 2004; Moreno
et al 
., 2004).Existen menos datos sobre la continuidad de la escuela-grupo de iguales.Parece ser que los buenos estudiantes buscan a otros buenos estudiantes como
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Estilos de vida en la adolescencia y su relación con los contextos de desarrolllo /
M.-J. Rodrigo
et al 
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