JESÚS DE NAZARET“LA BUENA NOTICIA DEL REINO DE DIOS”
- INTRODUCCIÓN: ¿Quién dice la gente que soy yo?
Nos cuenta Marcos, en su evangelio, que un día Jesús preguntó asus discípulos:
¿Quién dice la gente que soy yo?
(Mc 8,27). Ellos lefueron diciendo las opiniones del pueblo:
“unos dicen que eres JuanBautista, otros que eres Elías o uno de los profetas”
. Más tarde,preguntó a sus discípulos:
¿Y vosotros quién decís que soy yo?
Pedrorespondió sin dudar:
“Tú eres el Cristo”
. Jesús aceptó su respuesta,pero le recordó que tenía que ir a Jerusalén donde le iban a matar (Mc8,31), y ante esta respuesta de Jesús se asustó y dijo: ¡Eso nunca! (Mt16,22). Y Jesús le respondió: ¡Apártate de mí, Satanás! (Mt 16,23).Pedro, al igual que la gente de su tiempo, se había formado unaimagen propia de Jesús y le costaba aceptar que la misión de Jesúsfuera muy distinta de la que tenía en su mente.
¿No seremos nosotroscomo Pedro que queremos seguir a un Jesús modelado a nuestrogusto?¿Cómo saber quién es Jesús en realidad?
Por desgracia hapasado mucho tiempo desde su muerte y no quedan testigos quepuedan aportar más datos sobre su vida y misión en Palestina. El únicomodo posible de conocer a Jesús es a través de los evangelios, pero notodos dicen lo mismo o de la misma manera sobre él. De hecho, siefectuamos una comparación entre los cuatro evangelios percibimosnotables diferencias, por ejemplo:
¿Cuál es el Padrenuestro queenseñó Jesús, el de Mateo 6,9-13 o el de Lucas 11,2-4?
Los primeros cristianos conservaban las palabras de Jesús parapoder conocerlo mejor, pero no como quien escucha una historia oconserva una reliquia del pasado, sino como alguien que sigue vivo enmedio de ellos. Escuchaban sus palabras como un mensaje que lesdirigía en ese preciso momento de sus vidas, como si les estuvierahablando directamente, eran palabras vivas y edificantes. Su granpreocupación no era saber con exactitud lo que había dicho y hecho enel pasado, sino ser fieles a lo que les estaba sugiriendo aquí y ahora,por medio de las palabras de los evangelios.Por tanto, los evangelios podrían ser comparados con el retratopictórico de un padre pintado por cuatro hijos. Los cuatro retratosreflejan la idea del padre que cada uno de ellos ha percibido. Se
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