EL PAÍS SEMANALDomingo 19 de septiembre de 2004
PORTADA | REPORTAJE | WI-FI | PERFILES
El planeta digital
Ha estallado la gran revolución digital. Y pronto nos alcanzará a todos. Si la telefonía móvilcambió en su día nuestras vidas e Internet nos abrió infinitas vías de conocimiento, estasiguiente ola promete transformar nuestras costumbres en el hogar, en el trabajo, en elsupermercado y en los lugares de ocio. Casas inteligentes controladas desde el teléfono, unaconcepción distinta de las relaciones laborales y nuevas formas de comunicación son elhorizonte próximo de una metamorfosis apasionante del mundo en el que vivimos.
PÁGINA UNO
Hace diez años, un ciudadano medioprocuraba no olvidarse las llaves de sudomicilio, el dinero y un bolígrafo a la horade salir de casa. Ésa era la conclusión a la quellegaba uno de tantos barómetros queestudian los usos y costumbres delconsumidor. Ahora, uno de esos tres objetosha cambiado, el lugar del bolígrafo lo haocupado el teléfono móvil. Ese detalle explicacómo el avance tecnológico ha modificado yaalgunos de nuestros hábitos. Ahora bien, ¿cuál será la respuesta dentro dediez años cuando ese teléfono móvil sea capazde hacer las tres funciones, cuando, ademásde servir para comunicarnos, nos abra lapuerta de casa y lo podamos utilizar comotarjeta de crédito? ¿Qué dirán entonces lasencuestas? ¿Qué no podremos olvidar al salirde casa? ¿Quizá un teléfono inteligente? ¿Oun pequeño ordenador portátil, que ademássirva de teléfono?Los adelantos en el nuevo siglo caminan atanta velocidad que corremos el riesgo deperder la perspectiva. Nuestra adaptación alas nuevas tecnologías, sobre todo en lasgeneraciones jóvenes, es tan inmediata, queno tenemos tiempo para percibir los cambiosque se operan a nuestro alrededor ni algunasde sus consecuencias. Volvamos al móvil. Elpasado año se vendieron en el mundo 84millones de teléfonos que disponen de unacámara fotográfica. Hemos adoptado estanovedad con naturalidad; además de hablar,hacemos fotos y las enviamos. Así de simple,sin considerar que estamos contribuyendo,unto a la masiva introducción en el mercadode las cámaras digitales, a hundir en lamiseria a la fotografía tradicional y a lasempresas dedicadas al revelado de fotos.Posiblemente tampoco hayamos caído en lacuenta de que ese móvil tiene una capacidadde memoria de 24 megabytes. Pues bien, aprimeros de los noventa era un lujo disponerHoy podemos contratar nuestras vacacionesdesde casa, hacemos nuestras operaciones bancarias, encargamos la compra, accedemosa documentos útiles para nuestro trabajo y podemos leer el periódico del día aunqueestemos a miles de kilómetros de distancia.Llámese sociedad de la información a todoeste complejo panorama que estámodificando nuestros hábitos de conducta,dígase revolución digital, la cuestión es quetanto la comunicación personal como latransmisión de datos se han vuelto accesiblesa cualquier ciudadano casi desde cualquierlugar del planeta. Estamos hablando de quela tecnología se ha vuelto accesible y, desdeluego, móvil. El concepto de movilidad o deubicuidad es, ahora mismo, el asunto central,pero adquiere una dimensión casi universal.
Hasta hace no mucho tiempo había algunascuestiones por resolver. Digamos que la voziba por un camino, y los datos, por otro;digamos que unos aparatos servían para unacosa, y otros, para otra, fueran teléfonos,agendas digitales, cámaras digitales,ordenadores, televisores, equipos de sonido,con sus correspondientes formatos, léasedisquetes, CD, DVD, cintas, tarjetas dememoria. Y una cosa era la telefonía móvil, y otra, Internet. ¿Qué sucederá cuando losaparatos puedan comunicarse entre sí y cuando la voz y los datos vayan por el mismocamino? Eso era ciencia-ficción hace nomucho tiempo. Ahora empieza a ser unarealidad gracias a tecnologías ya en uso como WiFi, umts, Bluetooth, VoIP,
hotpots, wland, wimax,
redes ADSL y redes rfid, por citarunas cuantas. Así que, una vez digerida laensalada de siglas, preparémonos para viviren el planeta digital, dentro de unos añosprobablemente no reconozcamos algunos denuestros hábitos de hoy día. Y toda esta transformación se está fraguandosin que apenas nos demos cuenta.
Add a Comment