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EL PAÍS SEMANALDomingo 19 de septiembre de 2004
Revolucióndigital
 
Ha estallado otra granrevolución digital. Y prontonos alcanzará a todos. Esta ola
 
promete transformar nuestrascostumbres en el hogar, en eltrabajo, en el supermercado y en los lugares de ocio.
 
Por Luis Gómez.Fotografía de Óscar Carriquí y MiliSánchez.
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EL PAÍS SEMANALDomingo 19 de septiembre de 2004
PORTADA | REPORTAJE | WI-FI | PERFILES
El planeta digital
 
Ha estallado la gran revolución digital. Y pronto nos alcanzará a todos. Si la telefonía móvilcambió en su día nuestras vidas e Internet nos abrió infinitas vías de conocimiento, estasiguiente ola promete transformar nuestras costumbres en el hogar, en el trabajo, en elsupermercado y en los lugares de ocio. Casas inteligentes controladas desde el teléfono, unaconcepción distinta de las relaciones laborales y nuevas formas de comunicación son elhorizonte próximo de una metamorfosis apasionante del mundo en el que vivimos.
PÁGINA UNO
Hace diez años, un ciudadano medioprocuraba no olvidarse las llaves de sudomicilio, el dinero y un bolígrafo a la horade salir de casa. Ésa era la conclusión a la quellegaba uno de tantos barómetros queestudian los usos y costumbres delconsumidor. Ahora, uno de esos tres objetosha cambiado, el lugar del bolígrafo lo haocupado el teléfono móvil. Ese detalle explicacómo el avance tecnológico ha modificado yaalgunos de nuestros hábitos. Ahora bien, ¿cuál será la respuesta dentro dediez años cuando ese teléfono móvil sea capazde hacer las tres funciones, cuando, ademásde servir para comunicarnos, nos abra lapuerta de casa y lo podamos utilizar comotarjeta de crédito? ¿Qué dirán entonces lasencuestas? ¿Qué no podremos olvidar al salirde casa? ¿Quizá un teléfono inteligente? ¿Oun pequeño ordenador portátil, que ademássirva de teléfono?Los adelantos en el nuevo siglo caminan atanta velocidad que corremos el riesgo deperder la perspectiva. Nuestra adaptación alas nuevas tecnologías, sobre todo en lasgeneraciones jóvenes, es tan inmediata, queno tenemos tiempo para percibir los cambiosque se operan a nuestro alrededor ni algunasde sus consecuencias. Volvamos al móvil. Elpasado año se vendieron en el mundo 84millones de teléfonos que disponen de unacámara fotográfica. Hemos adoptado estanovedad con naturalidad; además de hablar,hacemos fotos y las enviamos. Así de simple,sin considerar que estamos contribuyendo,unto a la masiva introducción en el mercadode las cámaras digitales, a hundir en lamiseria a la fotografía tradicional y a lasempresas dedicadas al revelado de fotos.Posiblemente tampoco hayamos caído en lacuenta de que ese móvil tiene una capacidadde memoria de 24 megabytes. Pues bien, aprimeros de los noventa era un lujo disponerHoy podemos contratar nuestras vacacionesdesde casa, hacemos nuestras operaciones bancarias, encargamos la compra, accedemosa documentos útiles para nuestro trabajo y podemos leer el periódico del día aunqueestemos a miles de kilómetros de distancia.Llámese sociedad de la información a todoeste complejo panorama que estámodificando nuestros hábitos de conducta,dígase revolución digital, la cuestión es quetanto la comunicación personal como latransmisión de datos se han vuelto accesiblesa cualquier ciudadano casi desde cualquierlugar del planeta. Estamos hablando de quela tecnología se ha vuelto accesible y, desdeluego, móvil. El concepto de movilidad o deubicuidad es, ahora mismo, el asunto central,pero adquiere una dimensión casi universal.
 
Hasta hace no mucho tiempo había algunascuestiones por resolver. Digamos que la voziba por un camino, y los datos, por otro;digamos que unos aparatos servían para unacosa, y otros, para otra, fueran teléfonos,agendas digitales, cámaras digitales,ordenadores, televisores, equipos de sonido,con sus correspondientes formatos, léasedisquetes, CD, DVD, cintas, tarjetas dememoria. Y una cosa era la telefonía móvil, otra, Internet. ¿Qué sucederá cuando losaparatos puedan comunicarse entre sí y cuando la voz y los datos vayan por el mismocamino? Eso era ciencia-ficción hace nomucho tiempo. Ahora empieza a ser unarealidad gracias a tecnologías ya en uso como WiFi, umts, Bluetooth, VoIP,
hotpots, wland, wimax,
redes ADSL y redes rfid, por citarunas cuantas. Así que, una vez digerida laensalada de siglas, preparémonos para viviren el planeta digital, dentro de unos añosprobablemente no reconozcamos algunos denuestros hábitos de hoy día. Y toda esta transformación se está fraguandosin que apenas nos demos cuenta.
 
de un ordenador con 20 megabytes. Así quetenemos en nuestra mano un potenteordenador, una cámara de fotos y unteléfono. Tres funciones en una. Y quizá nonos habíamos dado cuenta de ello.
 
El resultado de la encuesta sobre hábitos delconsumidor al salir de casa no hacía sinoreflejar la realidad. De todas las tecnologías,ha sido la telefonía móvil la que haexperimentado un mayor grado depenetración en el mercado. En España, porejemplo, su utilización alcanza casi al 90% dela población, muy superior al uso del PC(43%), al acceso a Internet (29%) o a lautilización del ancho de banda (16%). En unasociedad como la española, el uso del teléfonomóvil ha experimentado un crecimiento tanespectacular que todas las previsionesquedaron obsoletas con carácter inmediato.La telefonía móvil arrancó en España en1982, en 1995 contaba con 922.000 clientes, y actualmente, el número de abonados superalos 37 millones. En el año 2003 se vendieron14 millones de móviles en el mercadoespañol, cuando las previsiones hablaban de10 millones. Ese mismo año, el porcentaje demóviles/fijos en Europa era ya del 60/40.Sin embargo, la expansión del móvil siguió uncurioso proceso. Inicialmente, la genteadquiría esta tecnología no tanto para hablarcomo para sentirse comunicado, y así lodemostraron los primeros estudiossociológicos. De hecho, las horas de llamadassufrieron algunos descensos, según lasestadísticas de los operadores, hasta que volvieron a recuperarse. Y al mismo tiempoaparecieron fenómenos inesperados como fueel uso extensivo de los mensajes cortos y lasllamadas perdidas. No sólo apareció unanueva forma de lenguaje, sino también unnuevo método de comunicación entre laspersonas, sobre todo en las generacionesóvenes. Una llamada perdida, que no tienecoste, puede significar muchas cosas, puedesignificar “hola”, “te quiero”, “me acuerdo deti”, “he llegado” o simplemente “llámame, quetú tienes más saldo”.“El móvil se ha convertido en el centro de laintercomunicación personal”, concluye LuisEzcurra, director de estrategias de TelefónicaMóviles. “Supone el gran cambio tecnológico y social porque afecta a la esfera personal.Cada cual tiene un número, que es suyo. Y además ha descubierto modelos decomunicación en formatos radicalmentedistintos y que han sido asumidos por gruposde población con los que no contábamos, quees lo que ha sucedido con los mensajes”. En2003 se difundieron 9.302 millones demensajes cortos sólo en el ámbito deTelefónica, lo cual significa que cada segundosus clientes están transmitiendo casi 300mensajes. “Hay una generación que haLa llamada segunda revolución digital haempezado ya. Lo ha hecho en el hogar. Y en laempresa.
 
Todos los empleados de los departamentos de
marketing
y ventas de la multinacional Intelen Europa trabajan en casa buena parte de suornada laboral. La compañía les ha puestouna línea ADSL, una comunicación Wi-Fi, unordenador portátil, una impresora, unteléfono móvil y una línea de telefonía fija. Elempleado tiene en su casa todos loselementos de que dispone en su oficina.Puede acceder al Intranet de la empresa,disponer de sus archivos y documentos eincluso mantener entrevistas por videoconferencia. “Tenemos una sede enMadrid, donde disponemos de unas salaspara celebrar reuniones de departamentos ocon clientes. Si no tengo reunión, no necesitomoverme de casa”, explica Isabel Lama,responsable de prensa de esta compañíamultinacional.La experiencia de los empleados de Intel noes una novedad. Hay muchas empresas enEspaña cuyas comunicaciones internas sehacen a través de tecnología Wi-Fi, sin hilos a un coste muy bajo. Hay muchos comercialeso ejecutivos que ya no tienen necesidad de volver a su despacho para cerrar un contrato,acceder a sus archivos o leer su correoelectrónico. Lo hacen a distancia, desde suhotel, desde una cafetería, en el aeropuertomientras esperan en la sala de embarque o enel mismo avión, como es el caso de lacompañía Lufthansa en su vuelo Washington-Francfort. “Hemos instalado ya el sistemainalámbrico en 300 empresas con más de 40empleados y lo que observamos es que laproductividad se ha mejorado en un 20%.Cada empleado está 75 minutos más al díaconectado”, explica José Manuel Petisco,director de empresas de la multinacionalCisco Systems en España. “La tecnologíainalámbrica abre verdaderas posibilidades ala empresa. Los empleados, ¿necesitan irtodos al trabajo a la misma hora? Latecnología te quita horas de atasco, porejemplo, y eso significa ser más productivo y aumentar tu calidad de vida. La empresa seahorra espacio, se ahorra costes en elcableado y se ahorra dinero con unatecnología más barata en sus comunicacionesinternas”. Naturalmente, a cambio de esalibertad de movimientos, la tecnologíapermite también al empresario evaluar larentabilidad del trabajador, a través deltiempo de conexión, el número medio dellamadas y el uso del correo, entre otrosfactores.El Internet móvil estaba destinado a ser unaevolución de la telefonía móvil. Tras el éxitode la telefonía GSM o de segunda generación,se presumía que el siguiente peldaño sería la
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