Así resaltaba el CV II la importancia de la Pascua, que es lo que nos disponemos a celebrar comoculminación de la Cuaresma y la Semana Santa. Por eso las celebraciones de estos días exigen unaespecial preparación, tanto de formas (cantos, ministros, lectores, ramos de olivo, monumento, cirio pascual...), como de fondo (oración, meditación, contemplación) si se quiere vivir una Semana Santaverdaderamente cristiana, y no sólo folclórica. Ni fieles ni ministros estamos acostumbrados a algunosritos de estos días, que no se vuelven a repetir en todo el año.Hay tres peligros que hemos de evitar a toda costa:a)
La
improvisación
: buscar lectores en el último minuto, no tener preparados los elementos propiosde cada celebración, que los ministros queden desorientados en plena celebración, sin saber muy bien"qué toca ahora" o preguntándose "esto cómo se hace"... b)
El
ritualismo vacío
: limitarse a seguir el guión de los ritos previstos, sin vivirlos como unacelebración de los misterios de nuestra fe.c)
No establecer la correcta jerarquía
entre las diferentes celebraciones y, dentro de cada una deellas, entre sus diferentes partes. Iglesias y capillas se llenan el Jueves Santo, mientras que permanecencasi vacías en la Vigilia Pascual: esto revela una corregible falta de conocimiento (y de vivencia) delverdadero sentido e importancia de las celebraciones de la Semana Santa.Comentaremos ahora brevemente algunos aspectos de las celebraciones, refiriéndonos a éstas por orden de importancia: Vigilia Pascual, Viernes Santo, Domingo de Ramos y Jueves Santo.
VIGILIA PASCUAL
- La
proclamación de la Palabra
de Dios (el recorrido por los momentos fundamentales de lahistoria de la salvación), con el anuncio de la resurrección del Señor, es lo central de esta noche,además, obviamente, del rito eucarístico.- La
liturgia bautismal
es de lo más significativo de esta noche, pues el Bautismo es laincorporación a Cristo Muerto y Resucitado. Debe procurarse que los bautizos de la Comunidad serealicen en esta noche. De no haberlos, el rito de la aspersión, recuerdo/renovación de nuestro bautismo, debe realizarse con todo solemnidad.- Remarcar el canto del
Aleluya
y del
Gloria
, que se han omitido durante toda la Cuaresma.- El
lucernario
y el
pregón pascual
, aunque son ritos introductorios calan hondo en los fieles y debeaprovecharse su "tirón" para ahondar en el sentido de fiesta.- El
cirio pascual
simboliza a Cristo resucitado: debe resaltar, por tanto, por su tamaño, su ornato,su colocación, su calidad (cera auténtica)...- Remarcar todo aquello que ponga de manifiesto que estamos celebrando la
fiesta
principal
denuestra fe: adornos, luz, cantos, manteles del altar... No es superficial ni secundario el ágape posterior a la celebración que tiene lugar en muchas comunidades.
VIERNES SANTO, CELEBRACION DE LA MUERTE DEL SEÑOR
- El paso previo a la Pascua fue la Muerte del Señor; por eso ésta es la segunda celebración enimportancia.- La muerte del Señor la vivimos en esta celebración de dos maneras: con la
lectura de la Pasión
ycon la
Adoración de la Cruz
. Son, por tanto, los dos momentos centrales.- La lectura de la Pasión no es una dramatización, sino una Proclamación de la Palabra de Dios.Debe hacerse con dignidad, con solemnidad, siguiendo cualquiera de las formas ya conocidas: lecturaseguida, por bloques, intercalando momentos musicales, por uno o por tres lectores...- Para la adoración de la Cruz se debe usar una Cruz de madera, que sea bien visible, facilitandoque todos participen en el rito, con cantos apropiados.- La Cruz es la paradoja de Dios: donde vemos muerte, Dios pone vida; donde hemos puesto odio,Dios pone amor. La celebración debe "mostrar" esta paradoja a la comunidad celebrante.- Hoy no es día eucarístico: no se celebra la Eucaristía, aunque se comulga con el Pan consagrado elJueves Santo y que ha permanecido en el Monumento.
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