KENNETH TYNAN4
drama. Por ejemplo, los personajes que gritan cuan-do se les hacen cosquillas en la nariz, o que se suici-dan al día siguiente de haberse enamorado, soncasos patentes de desesperación inadecuadamentemotivada. Estas reglas amplias son aplicables, nosolamente a todo drama de éxito, desde Aristófanesa Beckett, sino también a las otras artes narrativasde la novela y el cinematógrafo.El teatro varía de época a época -en nuestrostiempos casi de semana a semana- porque todas lasépocas tienen un nuevo umbral de desesperación,una nueva definición de las presiones que la causan.En la antigüedad, un mal presagio del adivino habríasido suficiente. Más recientemente, una mirada agriadel monarca, y más recientemente todavía, la excomunión. Y en nuestros días se escriben obras enlas cuales el ostracismo social, el rechazo por "ElEstablecimiento" es presentado como razón ade-cuada para provocar la desesperación humana. To-dos esos motivos están tan muertos como lassociedades que los crearon. No obstante, en el tea-tro británico, por lo menos, no se convencen y porello se continúan escribiendo obras teatrales, a basede la suposición de que todavía hay personas que viven atemorizadas por la Corona, el Imperio, la
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