L
a distribución de las basílicas constantinianas, aun siendo subsidiaria en lo esencial de las ba-sílicas profanas, cuya estructura general reproduce, recibieron sin embargo su característica pe-culiar del nuevo uso a que se las destinó, a saber, las celebraciones del culto litúrgico.En el fondo del ábside, un trono de mármol blanco
(thronos
o
cathedra)
señalaba el lugar delobispo, presidente de la asamblea litúrgica. En derredor suyo se colocaban los sacerdotes for-mando el llamado
presbyterium
(asamblea de ancianos) y que los griegos denominan
synthro-non.
Los clérigos inferiores ocupaban el transepto, y allí cantaban y salmodiaban, alternando ados coros, de donde el nombre de
choros
dado a este lugar. En la parte superior de éste se coloca- ba el altar; y a derecha e izquierda se elevaban dos tribunas o
ambones
desde los que se leía laEpístola y el Evangelio. Las naves laterales estaban destinadas a los fieles: la derecha a los hom- bres y la izquierda a las mujeres. La nave central quedaba libre, con el fin de permitir los movi-mientos del clero. En el extremo de esta nave más cercano al coro, denominado
solea
o
liminar,
recibían la comunión aquellos a quienes la entrada en el coro les estaba prohibida. Esto explica elque dicho lugar estuviera más ricamente pavimentado que el resto de la nave. Las galerías supe-riores estaban destinadas a las vírgenes y viudas consagradas a Dios, y de ahí el nombre de
gine-ceo
con que se las designaba.El
nártex
o
pronaos,
especie de pórtico cerrado, daba acceso al templo por medio de tres puer-tas correspondientes a las tres naves. Era además el lugar destinado a los catecúmenos y a los pe-nitentes de segunda clase
(audientes)
hasta tanto fuesen admitidos al bautismo o a la reconcilia-ción, respectivamente No sin frecuencia, el nártex estaba precedido por un
atrio,
especie de patio abierto y bordeadode pórticos, en cuyo centro se colocaba una fuente
(cantharon, labron, nymphaion, phialla),
en laque los fieles lavaban sus manos y rostro en señal de purificación.En los pórticos de este atrio permanecían los penitentes de la primera clase
(plorantes)
hasta pasar al grado de
audientes.
Finalmente, un segundo pórtico
(exonartes),
especie de peristiloabierto, precedía, en algunos casos, al susodicho atrio. En este nártex exterior debían permanecer los pecadores públicos, separados de la comunión de los fieles.A todos estos diversos elementos del edificio basilical hay que añadir el
secretarium,
llamado por los griegos
diakonikón,
que. corresponde a las sacristías, y el
oblationarium
o
gazophyla-kión,
destinado a depositar las ofrendas de los fieles.Tal era, en general, la estructura de la basílica constantiniana. Muy pronto, sin embargo, la ar-quitectura cristiana vio ampliarse su horizonte. A las iglesias de plano basilical se añadieron en-seguida los edificios de planta central con
domo
o cúpula esférica, tales como San Vidal de Ráve-na, San Sergio de Constantinopla, etcétera. De la combinación de la planta central con la planta basilical surgió un nuevo género arquitectónico: la iglesia de cúpula
(tholos, trulos),
cuyo máxi-mo exponente fue Santa Sofía de Constantinopla. El desarrollo sucesivo y la adaptación funcio-nal de los diversos elementos condujo al tipo, clásico en Oriente, de la iglesia en forma de cruzgriega.
Características y disposición generalde las iglesias orientales
A
l hablar ahora de las iglesias orientales, queremos aclarar una vez más que tomamos comomodelo la basílica bizantina. A. ello nos mueven dos razones fundamentales: en primer lugar,
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