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El Templo ySu Estructura
Contenido
L
as iglesias orientales, de modo especial las de rito bizantino conservan en su plan estructural elmodelo de las basílicas constantinianas. Construidas éstas, a su vez, según el delineamiento ge-neral de las basílicas profanas, bueno será remontarse a
 
ellas para comprender la disposición ydistribución de sus diversas partes.Eran las basílicas profanas amplios edificios públicos, rodeados de pórticos, donde el puebloencontraba abrigo para tratar sus asuntos comerciales o judiciales, e incluso para distraer susocios.Su planta, de forma rectangular, se dividía en tres naves por medio de dos hileras de colum-nas. Dentro de este plano, tres secciones aparecían bien característicamente determinadas: las
naves,
el
transepto
 —así llamado por hallarse emplazado más allá de la barrera (trans septum)que separaba esta parte de la nave principal de las otras naves y de las dos extremidades de lamisma principal— que
 
era el lugar destinado a los juristas, y, finalmente, el
ábside,
donde se co-locaban el tribunal y los asientos para los jueces.La nave central, más elevada que las laterales, permitía, a causa de su misma elevación, la so-lución de un doble problema capital: la iluminación del edificio y la visualidad de las galeríaserigidas sobre las naves laterales y destinadas a los ociosos y los espectadores. Todo esto por loque respecta al interior del edificio; en cuanto a su exterior, las basílicas profanas se caracteriza- ban por su extrema sencillez. Puede decirse que todo adorno quedaba reducido a una simple ven-tana de forma circular 
(óculus)
abierta en el frontispicio, correspondiente al encuadramiento delas vertientes de la. techumbre, y al
 pórtico,
levantado delante de la fachada, que daba una notade solemnidad al lugar de acceso.Tal era, en esquema, el plan estructural de la basílica, conforme al cual se erigieron las anti-guas basílicas cristianas, comúnmente llamadas
constantinianas,
y cuyo delineamiento, en loesencial, es fácil descubrir en las iglesias orientales antiguas y modernas.
Plan generalde las basílicas constantinianas
 
L
a distribución de las basílicas constantinianas, aun siendo subsidiaria en lo esencial de las ba-sílicas profanas, cuya estructura general reproduce, recibieron sin embargo su característica pe-culiar del nuevo uso a que se las destinó, a saber, las celebraciones del culto litúrgico.En el fondo del ábside, un trono de mármol blanco
(thronos
o
cathedra)
señalaba el lugar delobispo, presidente de la asamblea litúrgica. En derredor suyo se colocaban los sacerdotes for-mando el llamado
 presbyterium
(asamblea de ancianos) y que los griegos denominan
 synthro-non.
Los clérigos inferiores ocupaban el transepto, y allí cantaban y salmodiaban, alternando ados coros, de donde el nombre de
choros
dado a este lugar. En la parte superior de éste se coloca- ba el altar; y a derecha e izquierda se elevaban dos tribunas o
ambones
desde los que se leía laEpístola y el Evangelio. Las naves laterales estaban destinadas a los fieles: la derecha a los hom- bres y la izquierda a las mujeres. La nave central quedaba libre, con el fin de permitir los movi-mientos del clero. En el extremo de esta nave más cercano al coro, denominado
 solea
o
liminar,
recibían la comunión aquellos a quienes la entrada en el coro les estaba prohibida. Esto explica elque dicho lugar estuviera más ricamente pavimentado que el resto de la nave. Las galerías supe-riores estaban destinadas a las vírgenes y viudas consagradas a Dios, y de ahí el nombre de
 gine-ceo
con que se las designaba.El
nártex
o
 pronaos,
especie de pórtico cerrado, daba acceso al templo por medio de tres puer-tas correspondientes a las tres naves. Era además el lugar destinado a los catecúmenos y a los pe-nitentes de segunda clase
(audientes)
hasta tanto fuesen admitidos al bautismo o a la reconcilia-ción, respectivamente No sin frecuencia, el nártex estaba precedido por un
atrio,
especie de patio abierto y bordeadode pórticos, en cuyo centro se colocaba una fuente
(cantharon, labron, nymphaion, phialla),
en laque los fieles lavaban sus manos y rostro en señal de purificación.En los pórticos de este atrio permanecían los penitentes de la primera clase
(plorantes)
hasta pasar al grado de
audientes.
Finalmente, un segundo pórtico
(exonartes),
especie de peristiloabierto, precedía, en algunos casos, al susodicho atrio. En este nártex exterior debían permanecer los pecadores públicos, separados de la comunión de los fieles.A todos estos diversos elementos del edificio basilical hay que añadir el
 secretarium,
llamado por los griegos
diakonikón,
que. corresponde a las sacristías, y el
oblationarium
o
 gazophyla-kión,
destinado a depositar las ofrendas de los fieles.Tal era, en general, la estructura de la basílica constantiniana. Muy pronto, sin embargo, la ar-quitectura cristiana vio ampliarse su horizonte. A las iglesias de plano basilical se añadieron en-seguida los edificios de planta central con
domo
o cúpula esférica, tales como San Vidal de Ráve-na, San Sergio de Constantinopla, etcétera. De la combinación de la planta central con la planta basilical surgió un nuevo género arquitectónico: la iglesia de cúpula
(tholos, trulos),
cuyo máxi-mo exponente fue Santa Sofía de Constantinopla. El desarrollo sucesivo y la adaptación funcio-nal de los diversos elementos condujo al tipo, clásico en Oriente, de la iglesia en forma de cruzgriega.
Características y disposición generalde las iglesias orientales
A
l hablar ahora de las iglesias orientales, queremos aclarar una vez más que tomamos comomodelo la basílica bizantina. A. ello nos mueven dos razones fundamentales: en primer lugar,
 
que, las iglesias de los otros ritos guardan, en general, su misma distribución y estructura; y ensegundo término, que sólo las iglesias mayores, de tipo basilical, y no las menores, pueden dar-nos una, idea clara y completa de esa misma distribución y estructura.La basílica bizantina ofrece, al que la observa desde el exterior, la forma de un rectángulo conun anexo de forma absidal. Este anexo, colocado siempre en el lado opuesto a la entrada, está di-rigido preferentemente, dada la orientación del edificio, hacia el Oriente, quedando, por tanto, laentrada al Occidente. El simbolismo de esta orientación es palmario, como tendremos ocasión dever.En cuanto al interior, la semejanza con el tipo basilical común es grande. Dos columnatas ylos cuatro grandes pilares que sostienen la cúpula dividen la basílica en sus diversos comparti-mientos. El área del ábside, casi siempre sobreelevada con relación a la planta del edificio, se ex-tiende en forma de hemiciclo, formando, propiamente, el santuario en el que se colocan el altar yel trono del obispo. Este carácter sagrado del ábside está bien señalado por los diversos nombrescon que se lo designa:
hagion bema
(santo bema),
hierateion
(sagrario),
hagia ton hagion
(Santode los Santos).
El iconostasio
Y
a hemos dicho más arriba que el ábside aparece al exterior como un anexo o apéndice del edi-ficio. Pues bien: por dentro se encuentra también aislado del resto del edificio por una especie demampara fija de madera o mármol, ricamente decorada con imágenes sagradas. Es el común-mente llamado
iconostasio (eikonostasis).
Debemos advertir, sin embargo, que este término no esoriginal, ni tampoco hasta punto oficial que haya desplazado otras denominaciones. Así, por ejemplo, se le da a veces el nombre de
katapésmata,
indicando que, en su origen, consistía enuna gran cortina, recuerdo, a su vez, del velo existente en el templo de Jerusalén. Esta cortinasubsiste todavía entre los armenios. El término de
cancela (kinklides)
con que también se lo de-signa, pudo ser exacto en otro tiempo en que estaba constituido por una especie de reja, peroahora resulta del todo inadecuado, ya que más que una reja de separación es un verdadero murocerrado. Otro tanto cabe decirse de los términos
dryphakta
y
diástyla.
El primero indica una ba-rrera de madera y el segundo es una palabra clásica para significar una construcción con colum-nas espaciadas por una distancia de seis módulos. Es evidente que al denominar 
diástyla
al ele-mento de que venimos hablando se amplía el significado clásico para designar, simplemente, una barrera construida entre columnas.En cuanto al nombre
iconostasio (eikonóstasis, eikonostasion),
su empleo es de fecha más re-ciente. Es cierto que el término se encuentra ya en Codinus
(De officiis aulae byzantinae,
c. VI,
 P. G.,
t. CLVII, col. 61 D.), pero en sentido bastante diferente. Se trata allí de un pedestal coloca-do en una sala del palacio para poner sobre él, en la vigilia de Navidad, la imagen del Salvador yotras imágenes. Según H. Brockhaus, el empleo definitivo del término
iconostasio
 para designar conjuntamente el muro que separa el ábside del resto del templo y las imágenes en él colocadas,es de origen ruso. Entre los griegos, según dicho autor,
iconostasio
correspondería a cada una delas tres partes en que se divide dicho muro, con sus respectivas imágenes; y
templon
seria el tér-mino para designar todo el conjunto.Conviene advertir que los modernos iconostasios, fruto de una progresiva evolución, estánmuy lejos de su sencillo delineamiento originario y de evocar la idea exacta de lo que fue en un principio. Parece ser que la excesiva acumulación de iconos fue causa, primero en Rusia y luego
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