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LA AVENTURA DEL CELIBATO EVANGÉLICOSublimación o represión. Narcisismo o alteridad.
Carlos Domínguez Morano
A Cira Morano,con quien desde el vínculo de la familiallegué al vínculo de la amistad
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
1.
 No todos pueden con eso
...2. Un concepto problemático.Taller de reflexión y diálogo 1.
CAPÍTULO 1: REVISANDO LA IDEA DE SEXUALIDAD.
1.1. ¿Qué es lo que sublimamos?Taller de reflexión y diálogo 1.1.1.2. La sexualidad ignorada.Taller de reflexión y diálogo 1.2.1.3. Ese oscuro objeto del deseo.Taller de reflexión y diálogo 1.3.
CAPÍTULO 2: LA SUBLIMACIÓN COMO PROCESO PSÍQUICO.
2.1. ¿Qué valores permiten sublimar?Taller de reflexión y diálogo 2.1.2.2. Sublimar es de humanos.Taller de reflexión y diálogo 2.2.2.3. La sublimación y los modelos educacionales.Taller de reflexión y diálogo. 2.3.2.4. Sublimación y narcisismo.Taller de reflexión y diálogo 2.4.2.5. Ni toda la sexualidad es sublimable.Taller de reflexión y diálogo 2.5.2.6. No toda sublimación es “sublime”.Taller de reflexión y diálogo.2.6. La devaluación del celibato.Taller de reflexión y diálogo 2.6.2.7. Y sin embargo, la sublimación es viable.Taller de reflexión y diálogo 2.7.
CAPÍTULO 3: CÉLIBES POR EL REINO DE LOS CIELOS.
1
 
3.1. Jesús, modelo de identificación y objeto de amor.Taller de reflexión y diálogo 3.1.3.2. Jesús, hombre célibe.Taller de reflexión y diálogo 3.2.3.3. El Reino de Dios tiene rostro humano.Taller de reflexión y diálogo 3.3.3.4. Célibes, no por Dios, sino con Dios, por su Reino.Taller de reflexión y diálogo 3.4.3.5. Habla la historia personal.Taller de reflexión y diálogo 3.5.3.6. La ineludible renuncia.Taller de reflexión y diálogo 3.6.3.7. La irrenunciable satisfacción.Taller de reflexión y diálogo 3.7.3.8. Dios es bello.
CAPÍTULO
 
4: EQUÍVOCOS Y DESLIZAMIENTOS
.4.1. La represión camuflada.Taller de reflexión y diálogo 4.1.4.2. Represión o liberación del deseo.Taller de reflexión y diálogo 4.2.4.3. Célibes por equivocación.Taller de reflexión y diálogo 4.3.4.4. Entre la misoginia y la idealización de lo femenino.Taller de reflexión y diálogo 4.4.4.5. Entre la homofilia y la homofobia.Taller de reflexión y diálogo 4.5.4.6. Entre el narcisismo y el orgullo religioso.Taller de reflexión y diálogo 4.6.4. 7. La ambigüedad del recurso a la psicología.Taller de reflexión y diálogo 4.7.4. 8. El culto de la autoestima.Taller de reflexión y diálogo 4.8.
CAPÍTULO 5: DONDE ESTÁ TU TESORO, ALLÍ ESTÁ TU CORAZÓN
5.1. Ser casto no equivale a ser célibe.Taller de reflexión y diálogo 5.1.5.2. Trabajar la sublimación.Taller de reflexión y diálogo 5.2.5.3. Mantener encendido el fuego en el vínculo con Dios.Taller de reflexión y diálogo 5.3.5.4. Los apoyos del afecto: comunidad, amigos y amigas.Taller de reflexión y diálogo 5.4.5.5. El final de la aventura.
LA AVENTURA DEL CELIBATO EVANGÉLICOSublimación o represión. Narcisismo o alteridad.
2
 
Introducción1.
 
 No todos pueden con eso
...Sería muy conveniente comenzar por sorprendese un tanto. Por no dar por como algoevidente y absolutamente natural una opción tan especial como es la del celibato. Tendríamosque reconocer, en efecto, que es un fenómeno, hasta cierto punto, extraño. Por más queacertemos a vivir con él desde la más completa normalidad y la casi irrelevancia. Tanto queno estaría mal el comenzar esta reflexión ejercitándose una sabia y “metodológica” extrañeza.Un dejar de sentir como algo “normal” lo que, bajo ciertos aspectos, habría que considerar casi como una extravagancia.Bastaría por un momento detenerse a tomar conciencia del propio cuerpo, de ladimensión biológica que sustenta nuestro ser hombre o mujer, de lo que nuestro mismocuerpo dice como fuente de impulso a completarse en la diferencia del otro sexo. Bastaríatomar conciencia de la animalidad que soporta nuestra humanidad y que, tantas veces,tendemos a diluir orgullosamente haciendo marcar las diferencias entre nuestra especie y lasque nos antecedieron. Para empezar, nuestra biología está ahí con sus tendencias y susaspiraciones básicas. Y sobre ella, nuestro deseo pulsional, ya convertido en una aspiración psíquica al encuentro, a la comunión y participación de la vida, al acompañamiento íntimodel gozo y del sufrimiento.Es para asombrarse, pues, que determinados hombres y mujeres pretenda dejar delado esas dimensiones básicas de su ser cuerpo y de su ser aspiración a un tipo radical eíntimo de encuentro, que pretendan poner entre paréntesis una de las dimensiones másdeterminantes de su ser. Una dimensión, por lo demás que, como todos sabemos, determinade un modo muy decisivo al conjunto de la personalidad y que puede afectar notablemente suequilibrio o desequilibrio.Con razón Pedro y el resto de los discípulos se extrañaron y casi escandalizaron de las propuestas de Jesús al respecto. Una vez más, éste les desconcertaba. El no poder separarsede la propia mujer ya era un asunto duro de pelar. Permanecer sin unirse a ninguna, sinembargo, parea suponer llevar las cosas casi hasta lo insostenible. Jes pareciócomprenderles en su perplejidad: “no todos pueden con eso... sólo los que han recibido eldon... hay quienes se hacen eunucos por el reinado de Dios. El que pueda con eso, que lohaga” (Mt 19,12). No es cosa para muchos, evidentemente. Tan sólo para los que puedan. Yhay que saber medir bien las fuerzas en este terreno, porque efectivamente, “más vale casarseque quemarse” (I Cor 7, 9).
2. Un concepto problemático.
Sólo los que recibieron el don. Don especial, sin duda. Los psicoanalistas lo llamaronsublimación, aunque todavía a estas alturas se las ven y se las desean para explicarse bien enqué consiste el proceso. El mismo Freud, a pesar de que a lo largo de toda su obra no dejó dereferirse a este concepto, nunca llegó a encontrar una explicación satisfactoria que diera3

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