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también tendríamos infartos de la nariz, la oreja, las rodillas, los codos, los dedos ycualquier otro órgano del cuerpo. Y es evidente que ese no es el caso.Después descubrí que las enfermedades cardiovasculares son prácticamente desconocidas en elmundo animal mientras que entre los seres humanos es la principal causa de muerte. Fue ungran avance para la salud natural en todo el mundo. Los animales producen su propia vitaminaC, necesaria para producir las moléculas de refuerzo de nuestro cuerpo y de su sistemacirculatorio, llamadas colágeno. Cuanta más vitamina C, más colágeno, más estabilidad paralas paredes de nuestros vasos sanguíneos, menos infartos. Los animales raramente tieneninfartos porque producen cantidades suficientes de vitamina C en sus cuerpos. Los sereshumanos no podemos producir ni una sola molécula de esta vitamina y normalmente obtenemos muypocas vitaminas de nuestra dieta con el consiguiente riesgo de que nuestro sistemacirculatorio se debilite. Esta serie de descubrimientos fue tan convincente que no sóloexplicaba por qué los animales no sufren infartos y las personas sí, sino también por quésufrimos ataques al corazón y no de nariz. Posteriores investigaciones y estudios clínicosconfirmarían más allá de toda duda tan impresionante hallazgo.
-Y fue cuando usted denunció lo que sucedía en su libro
Por qué los animales no sufreninfartos y las personas sí
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-Exacto. En él enumeraba, por primera vez, las "leyes de la industria farmacéutica". Unasleyes que identifican el negocio farmacéutico de la enfermedad como una industria deinversión y no como una industria para la salud. Desenmascaré el principio de patentabilidadcon el que se rigen porque sustituía el objetivo de investigar para solucionar problemas desalud por el de investigar para ganar dinero. Y responsabilicé abiertamente a la industriafarmacéutica de la muerte prematura de cientos de millones de personas de todo el mundo enlas últimas décadas y de la ruina económica de naciones y personas a consecuencia delgigantesco gasto en medicamentos.
-Extraña que la industria farmacéutica no reaccionara contra usted...
-La única razón por la que la industria farmacéutica no tomó represalias contra mí es porquevinculé ese "negocio de la enfermedad" sin escrúpulos con los mayores crímenes cometidoscontra la humanidad en el siglo XX: el asesinato masivo durante la Segunda Guerra Mundial. Esun hecho histórico que el mayor cártel europeo petroquímico y farmacéutico financió la tomade poder de Hitler hace 70 años. La Segunda Guerra Mundial fue primordialmente una guerra porla conquista de los recursos naturales de Europa del este y Asia. El Tribunal de Guerra deNüremberg (1946/47) declaró que la Segunda Guerra Mundial no hubiera sido posible sin esecártel petroquímico llamado I. G. Farben. Como resultado de ese tribunal I. G. Farben fuedividido en Bayer, BASF y Hoechst, y algunos de sus directivos fueron sentenciados porcomenzar una guerra en contra del Derecho Internacional, por el asesinato masivo y laexplotación y saqueo de la propiedad pública y privada en países extranjeros y otros crímenescontra la humanidad. La historia de la actuación empresarial que había detrás de la SegundaGuerra Mundial está documentada en un libro de Joseph Borkin, El crimen y el castigo de I. G.Farben" (The Crime and Punishment of I.G. Farben), que se encuentra documentado en la páginaweb de nuestra fundación. Por eso desde el comienzo mismo de mi estrategia dedesenmascaramiento la industria farmacéutica ha estado a la defensiva. Por eso no es ningunasorpresa que nunca se hayan atrevido a tomar represalias o a comenzar un pleito por injuriasy calumnias. No puede aceptarse que unos cuantos inversionistas que apoyan a políticos sinescrúpulos, incluidas las administraciones actuales de Estados Unidos y Gran Bretaña,sacrifiquen la salud de millones de personas y la economía de los países del mundo con elpropósito principal de seguir manteniendo este multimillonario fraude en nuestro planeta.
-Viviríamos entonces la culminación de un proceso que nace con la propia industria. ¿Sonopuestos los términos negocio y salud, al menos tal y como han sido interpretados hastaahora?
-La industria farmacéutica no es una industria que haya crecido de forma natural. Fue creadaartificialmente por inversionistas que, para poder ganar dinero con las enfermedades,tuvieron que bloquear los tratamientos médicos naturales y no patentables de forma que noestuvieran disponibles en ninguna parte del mundo. Al comienzo del siglo XX el grupoRockefeller ya controlaba la mayor parte del negocio petrolero de Estados Unidos y muchosotros países. Y con la ayuda de esos billones de dólares en ingresos ese grupo de inversióndecidió convertir la salud en un nuevo mercado. Sólo que el beneficio o rendimiento de esainversión dependía de las patentes comerciales de los medicamentos farmacéuticos inventados.Así que los beneficios de la nueva industria se usaron sistemáticamente para convertir lamedicina en un negocio manejado sólo por las farmacéuticas. Y en sólo unas décadas lamedicina pasó a estar controlada por estos grupos de interés a través de la influencia queejercían en las escuelas o facultades de Medicina, en los medios de comunicación y en elruedo político.Obviamente, uno de los principales problemas a los que esa industria tenía que hacer frenteera la competencia de los productos naturales para la salud. Ya entre 1920 y 1935 sedescubrieron la mayor parte de las vitaminas y de los nutrientes esenciales que erannecesarios para el metabolismo básico de las células. Para el mundo científico estaba claroque, sin esas moléculas esenciales en su metabolismo, las células no funcionarían
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