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http://www.scribd.com/people/view/3502992-jorge
ORTEGA Y GASSET
EL HOMBRE Y LA GENTE
http://www.scribd.com/people/view/3502992-jorge
 
 
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NOTA PRELIMINAR
 En su estudio Historia como sistema (publicado inicialmente por la Oxford University Press en1935), y en reiteradas ocasiones posteriores, venía anunciando Ortega la aparición de un libro suyoque, bajo el título de El
 
hombre y la gente, albergaría su doctrina sociológica. Aparte de sus cursosuniversitarios -especialmente, un reducido seminario sobre «Estructura de la vida histórica y social»-, fue en una conferencia dada en Valladolid con ese título y en 1934, cuando, por primera vez, expuso públicamente su idea de los «USOS» como realidad constitutiva del hecho social. Conferencia cuyotexto, hasta ahora inédito, incluyo como apéndice III 
 
a esta nueva edición de El hombre y la gente, en laque el texto se ha revisado y cotejado conforme a los originales. En fechas ulteriores a las antes mencionadas, el tema fue uno de los que más ocuparon la labor  pública de Ortega: entre sus papeles han aparecido borradores y copias de sus actuaciones en Buenos Aires, Madrid, Alemania -Munich y Hamburgo- y Suiza, siempre bajo ese mismo título. Y la muerte lesorprendió cuando laboraba en la preparación del texto, ya en forma de libro, con vistas a su versión yedición simultánea en Alemania, Holanda y Estados U nidos. Se trata, pues, de la única entre sus obras póstumas en la que he podido tener en cuenta sus propias correcciones y previsiones. En líneas generales, Ortega conserva el texto que preparó para el curso profesado en el Instituto de Humanidades, en Madrid y
1949-50,
introduciendo cierto número de enmiendas y anexiones, pero sinultimar el trabajo ni llegar al desarrollo de la totalidad del índice previsto, que abarcaba no doce sinoveinte lecciones y reproduzco como apéndice II. Antepongo al libro, a modo de introducción, el texto de un folleto dirigido a los asistentes al cursosobre «El hombre y la gente», dado en Buenos Aires, pues la novedad y complejidad de los asuntosintegrados en el
hecho social,
sumada a la engañosa facilidad frecuente en la forma de exposiciónusada por Ortega, aconseja hacerse bien cargo de las precisiones que ahí se dan en abreviatura, antesde engolfarse en las varias y actualísimas cuestiones que se abordan en estas páginas magistrales.Pues, una vez más, esta obra de Ortega no limita su aspiración a situarse en los anaqueles de loscreadores de filosofía, sino a servir a los habitantes del siglo
XX
 para luchar con los críticos sucesos denuestro tiempo, y ello mediante el máximo señorío que el hombre puede lograr sobre su destinohistórico: mediante la reflexión crítica y la lucidez de la teoría. Pese a su inacabamiento, las cuestiones fundamentales se hallan tratadas en este volumen, el cual, ciertamente, sitúa el urgente y avasallador  problema que hoy plantean los temas sociológicos en un nivel de esclarecedor radicalismo noalcanzado por ninguna otra filosofía.PAULINO GARAGORRI 
[INTRODUCCION]
l
 Al reanudar ahora las «Lecciones sobre el hombre y la gente», dadas la primavera pasada, se haceimprescindible tener claro y presente lo que en aquéllas se logró. A fin de descargar las cuatro leccionesque el ciclo de este año comporta del resumen inevitable en que los conceptos obtenidos y aclarados enla serie anterior renovasen su presencia en la mente de los que van a escucharme, y poder desde luegoproceder a nuevos temas de mi doctrina sociológica, he creído que fuera bueno concentrar en estaspáginas lo más inexcusable.
 
 
31 [A titulo de introducción, reproduzco las páginas que el autor publicó en la Argentina, en el otoño de 1939 y en forma defolleto, para uso de los asistentes al segundo ciclo de su curso sobre
 El hombre y la gente
.]
 
Partí de afirmar que buena parte de las angustias históricas actuales procede de la falta de claridadsobre problemas que sólo la sociología puede aclarar, y que esta falta de claridad en la conciencia delhombre medio se origina, a su vez, en el estado deplorable de la teoría sociológica. La insuficiencia deldoctrinal sociológico que hoy está a disposición de quien busque, con buena fe, orientarse sobre lo quees la política, el Estado, el derecho, la colectividad y su relación con el individuo, la nación, larevolución, la guerra, la justicia, etc. -es decir, las cosas de que más se habla desde hace cuarenta años-,estriba en que los sociólogos mismos no han analizado suficientemente en serio, radicalmente, esto es,yendo a la raíz, los fenómenos sociales elementales. De aquí que todo ese repertorio de conceptos seaimpreciso y contradictorio.Se hace urgente poner, de verdad, en claro lo que es sociedad, sin lo cual ninguna de las nocionesantedichas puede poseer clara sustancia. Pero no es posible obtener una visión luminosa, evidente de loque es sociedad si previamente no se está en claro sobre sus síntomas, es decir, sobre cuáles son loshechos sociales en que la sociedad se manifiesta y en que consiste. De aquí la forzosidad de precisar elcarácter general de lo social.Pero no está dicho que lo social sea una realidad peculiar. Podría acaecer que fuese sólo unacombinación o resultado de otras realidades, como los cuerpos no son «en realidad» más quecombinaciones de moléculas y éstas de átomos. Si, como se ha creído casi siempre -y con consecuenciasprácticamente más graves en el siglo XVIII-, la sociedad es sólo una creación de los individuos que, envirtud de una voluntad deliberada, «se reúnen en sociedad»; por tanto, si la sociedad no es más que una«asociación», la sociedad no tiene propia y auténtica realidad y no hace falta una sociología. Bastará conestudiar al individuo. Ahora bien, la cuestión de si algo es o no, propia y últimamente, realidad sólopuede resolverse con loS medios radicales del an41isis y la técnica filosóficos. Se trata, pues, deaveriguar si en el repertorio de las realidades auténticas -esto es, de cuanto no es ya reductible a algunaotra realidad- hay algo que corresponda a eso que vagamente llamamos «hechos sociales».Para eso tenemos que partir de la realidad fundamental en que todas las demás, de uno u otro modo,tienen que aparecer. Esa realidad fundamental es nuestra vida, la de cada cual, y es cada cual quien tieneque analizar si en el ámbito que constituye su vida aparece lo social como algo distinto de e irreductiblea todo lo demás.En el área de nuestra vida -prescindiendo del problema trascendente que es Dios- hallamos minerales,vegetales, animales y los otros hombres, realidades irreductibles entre sí y, por tanto, auténticas. Losocial nos aparece adscrito sólo a los hombres. Se habla también de sociedades animales -la colmena, elhormiguero, la termitera, el rebaño-, pero sin entrar en más consideraciones basta la de que el hombre,como realidad, no ha podido ser reducido a la realidad animal para que no podamos, por lo pronto almenos, considerar como sinónima la palabra sociedad cuando hablamos de «sociedad humana» y de«sociedad animal». Por tanto:1. Lo social consiste en acciones o comportamientos humanos; es un hecho de la vida humana. Pero lavida humana es siempre la de cada cual, es la vida individual o personal y consiste en que el yo que cadacual es se encuentra teniendo que existir en una circunstancia -lo que solemos llamar mundo- sinseguridad de existir en el instante inmediato, teniendo siempre que estar haciendo algo -material omentalmente- para asegurar esa existencia. El conjunto de esos haceres, acciones o comportamientos esnuestra vida. Sólo es, pues, humano en sentido estricto y primario lo que hago yo por mí mismo y envista de mis propios fines, o lo que es igual, que el hecho humano es un hecho siempre personal. Estoquiere decir:
a)
que sólo es propiamente humano en mí lo que pienso, quiero, siento y ejecuto con mi cuerpo siendoyo el
sujeto creador de ello,
o lo que a mí mismo, como tal mí mismo, le pasa;
b)
por tanto, sólo es humano mi pensar si pienso algo por mi propia cuenta, percatándome de lo quesignifica.
Sólo es humano lo que al hacerlo lo hago porque tiene para mí un sentido, es decir, lo queentiendo;
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