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JOSÉ ANTONIOYLOS POETAS
AUTOR:
 
JOSÉ Mª GARCÍA DE TUÑÓN AZA
 
Año 2003
 
2 
I. PROYECTO POLÍTICO ENCONMENDADO A LOS POETAS
Aunque la poesía es algo que anda por las calles –dice García Lorca–, que se mueve, que pasaa nuestro lado porque todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio que tienentodas las cosas, es muy posible que sorprenda el título de este libro. Los adversarios de quienescreen conocer al fundador de la Falange, y los que no le conocen también, lo tildan de cualquier cosa, incluido lo de «fascista», menos de poeta; sin embargo Salvador de Madariaga dice de élen el prólogo que escribe a las
Memorias
de Dionisio Ridruejo que José Antonio fue un poeta.Y, efectivamente, lo fue porque él también escribió poesía como veremos más adelante.Tampoco hay que olvidar que a Falange Española se apuntan desde el primer momento poetascomo Dionisio Ridruejo, Agustín de Foxá, José Mª Alfaro, Rafael Sánchez Mazas, LuisBolarque, Jacinto Miquelarena, etc. «Cuando José Antonio hablaba en la Comedia –recuerdaStanley G. Payne– de ‘un movimiento poético’
 ,
no era simplemente para hacer una frase, sinoque estaba decidido a proporcionar a la Falange un estilo literario». Para José Antonio, nos diceAntonio Garrigues Díaz-Cañabate, «la poesía era un integrante esencial de la acción política»
.
 También el escritor Andrés Trapiello nos recuerda las aficiones literarias y poéticas delfundador de Falange y que esta afición, como decía el propio José Antonio y repite AndrésTrapiello, era un proyecto político encomendado a los poetas. «Basta asomarse a sus discursos – escribe Trapiello– para comprender que no sólo son los de un político, sino también los de quienquería haber sido considerado un intelectual, un literato, a lo Ortega, a lo Unamuno, incluso a loAzaña. Lo han afirmado los que le conocieron: José Antonio, marqués de Estella, sentíadebilidad por los intelectuales republicanos y de izquierda». El catedrático de Derecho Políticoel asturiano Rodrigo Fernández-Carbajal uno de los impulsores en 1947 de la revista
 Alferez 
ycatedrático emérito de la universidad de Murcia a quien a título póstumo, el 4 de junio de 1998,se le concedió la Medalla de Oro de la Región de Murcia, llegó a escribir, dado el amor que JoséAntonio sentía por la poesía, que de haber sobrevivido es seguro que sin despreciar los sonetosamaría el verso libre, y esto con todo su cortejo de repercusiones extrapoéticas. Y en Brasil el poeta Augusto Federico Schmidt, se ofreció a publicar en la lengua de Camoens el testamento – que reproduciremos más adelante– de José Antonio al que calificó de obra perfecta, segúnescribía Raimundo Fernández-Cuesta en el diario
 Arriba
el 20 de noviembre de 1941.
Y fueentre los poetas, el Poeta
,
 
llega incluso a manifestar el poeta valenciano Rafael Duyos quehabía dirigido antes de 1936 la revista poética
Murta
donde habían colaborado Max Aub y JuanGil-Albert, calificado también por Dionisio Ridruejo de «vate errante», por sus viajes por Hispanoamérica, y que dedica a José Antonio este soneto:
Y fue entre los poetas, el Poetael poeta de vivas realidades,no de falsas promesas,el poeta que amaba para Españauna España de todos riente y bella,el poeta que hablaba y que mirabaa un mismo tiempo con dulzura y fuerza, porque en sus ojos claros y en su voz 
 
3
-con juveniles dejos, siendo recia-
 
había un despertar de cosas justas y un dar la espalda a izquierdas y derechas para que todos fueran unos y uno sólo el camino y una su bandera
...
Dice el hispanista Ian Gibson que Antonio Machado fue un poeta admirado por José Antonio.Es cierto, esa admiración ya le venía al fundador de la Falange desde muy joven y por esoaceptó la invitación para asistir en el Hotel Ritz, de Madrid, el día 8 noviembre de 1929, alhomenaje a los hermanos Machado con motivo de festejar el éxito de la obra
 La Lola se va a los puertos
 protagonizada por Lola Membrives, para quien fue escrita expresamente la comedia
.
José Antonio, que años más tarde pondría en pie a muchos poetas, hizo la presentación delacto ante los numerosos invitados no sin cierta agitación pues era la primera vez que hablaba en público. Comenzaba diciendo que el homenaje estaba dedicado «a dos intelectuales henchidosde emoción humana, receptores y emisores de la gracia de la alegría y la tristeza populares.Sentido de intelectuales que contrastó con el intelectual inhospitalario y frío, encerrado en sutorre de marfil, insensible a las vibraciones del verdadero pueblo. No estaría de más subrayar que el homenaje es a los poetas, sí; pero también a los dramaturgos. Hay que acabar de una vezcon esa crítica miope –y tanto más convencional cuanto más libre de prejuicios quieren parecer– , que cada vez que estrenan los Machado sólo deduce el triunfo de los poetas. No. El públicoque ovaciona a los Machado es público de teatro, y les rinde el tributo de su admiración porqueson los dramaturgos, los constructores dramáticos quienes le emocionan y le encantan. Que sondos grandes poetas ya lo sabemos todos hace muchos años. Hay escritores a quienes sólo se puede admirar. A otros, como a Manuel y Antonio Machado, se les admira y se les ama».Antonio Machado, el mayor de los dos hermanos, y, según Ridruejo, el poeta más grande deEspaña desde el vencimiento del siglo
XVII
hasta la fecha, nace en Sevilla en 1875 y fallece enel exilio en la ciudad francesa de Colliure en 1939 abandonado y olvidado por todos: por los deun lado y de otro, por quienes tanto ruido y alharaca armaron en defensa de la cultura occidentaldemocrática. No supieron rodear la muerte de este hombre –decía Ridruejo– del consuelo y delhonor que merecía. Murió allí ignorado, en soledad y desatendido, después de estar en uncampo de concentración. Sobre esto, Francisco Umbral recuerda lo que le decía un falangistacuyo nombre no cita: «Sí, pobre don Antonio, pobre don Antonio, pero no hubo un republicanocon
 
 poder que, en su huida a Francia, metiese a Machado en su coche; tuvo que irse a pie». Y elmismo Umbral añade: «Y yo me callaba, porque el falangista tenía razón». Lo había presentidoel poeta hacía mucho tiempo:
Y cuando llegue el día del último viaje, / y esté al partir la naveque nunca ha de tornar, / me encontraréis a bordo ligero de equipaje, / casi desnudo, como loshijos de la mar.
Era la España del éxodo y del llanto que tan bien cantó León Felipe en losversos «mexicanos» del poema
 Hay dos Españas
: la del soldado y la del poeta. La de la espadafraticida y la de la canción vagabunda. Hay dos Españas y una sola
 
canción. Y ésta es la cancióndel poeta vagabundo:
Franco
,
tuya es la hacienda / la casa, / el caballo / y la pistola. / Mía es lavoz antigua de la tierra. / Tú te quedas con todo y me dejas
 
desnudo y errante
 
 por el mundo.../ Mas yo te dejo mudo...¡mudo! / y ¿cómo vas a coger el trigo / y a alimentar el fuego / si yo mellevo la canción?
Antonio Machado publica en el año 1901 su primeros poemas que aparecen enel número 3 de la revista
 Electra,
donde seguiría colaborando. En su primer poemario
Soledades
que aparece en 1903, se advierte la influencia de Rubén Darío. «Yo también admiraba al autor de
 Prosas profanas,
el maestro incomparable de la forma y de la sensación», dice Machado. Enel poeta andaluz el peso del modernismo cede ante un estilo propio que expresa emociones de lavida íntima o familiar. Su preocupación por el destino de España, el paisaje castellano, losrecuerdos de Sevilla son componentes esenciales en su poesía:
 Esta luz de Sevilla... Es el palacio
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