Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
1Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Rafael Pi - Los Gays vistos por un hétero . De la autocensura al delito

Rafael Pi - Los Gays vistos por un hétero . De la autocensura al delito

Ratings: (0)|Views: 186 |Likes:
Published by Libros_Condenados

Dice Rafael Pi en su libro "Los gays, vistos por un hetero" que los homosexuales, ilusos al cuadrado, por el tipo de ambiente pseudo-marginal en el que se mueven, necesitan ver, y de hecho ven, "señales" de homosexualidad en todos lados, razón por la cual les encanta la ambigüedad y los segundos sentidos. En el 99% de los casos, esas señales están sólo en sus cerebros. Es normal que quienes participen en desfiles y vayan a locales gays y tengan infinidad de parejas sexuales al año, acaben viendo señales de homosexualidad hasta en los enchufes de las paredes. Que si Sherlock y Watson, que si Batman y Robin… ¿Pero dónde está la homosexualidad? La respuesta más frecuente suele ser "Jo, es que se nota". No, no se nota. Está en su mente, y su mente está influenciada poderosamente por la variedad de experiencias sexuales que han mantenido con el mismo sexo, lo cual acaba haciéndoles creer que se trata de algo normal. Esto es lo que provoca que, cada año, un número importante de homosexuales (incluyendo "mariconazis" como un ex-delegado de CEDADE en Valencia) sea agredido, no gratuitamente, sino porque su predisposición a ver señales de homosexualidad donde no las hay los predispone también a verse envueltos en reacciones violentas.

Así, del mismo modo que necesitan creer en imaginarios "reductos gays" como según su mitología lo serían los barcos, los cuarteles, los internados, los monasterios o las cárceles, necesitan también saber que existió en algún sitio un paraíso marica, una tierra santa de la homosexualidad alocada, donde todo Cristo vivía fuera del siniestro y encajonado armario de la heterosexualidad y donde uno podía petarle el ojete al primer efebo que pasase sin que una turba espumeante lo linchase por pedófilo y por enfermo mental. ¿Y qué mejor tierra santa que Grecia, un respetado modelo de civilización y raíz de todo lo clásico en Occidente?

Otra de las claves psicológicas recurrentes en la mente del homogayer moderno es que persiste en creer que dentro de cada hombre hay una maricona redomada ansiosa por salir del armario, y es incapaz de aceptar que sencillamente la homosexualidad es algo que la gran mayoría de hombres rechaza de pleno y considera como antinatural, cuando no repugnante. Para estos individuos, Grecia sería supuestamente el ejemplo de que todo hombre debería ser homosexual y "salir del armario".

http://libros-prohibidos8.blogspot.com/

Dice Rafael Pi en su libro "Los gays, vistos por un hetero" que los homosexuales, ilusos al cuadrado, por el tipo de ambiente pseudo-marginal en el que se mueven, necesitan ver, y de hecho ven, "señales" de homosexualidad en todos lados, razón por la cual les encanta la ambigüedad y los segundos sentidos. En el 99% de los casos, esas señales están sólo en sus cerebros. Es normal que quienes participen en desfiles y vayan a locales gays y tengan infinidad de parejas sexuales al año, acaben viendo señales de homosexualidad hasta en los enchufes de las paredes. Que si Sherlock y Watson, que si Batman y Robin… ¿Pero dónde está la homosexualidad? La respuesta más frecuente suele ser "Jo, es que se nota". No, no se nota. Está en su mente, y su mente está influenciada poderosamente por la variedad de experiencias sexuales que han mantenido con el mismo sexo, lo cual acaba haciéndoles creer que se trata de algo normal. Esto es lo que provoca que, cada año, un número importante de homosexuales (incluyendo "mariconazis" como un ex-delegado de CEDADE en Valencia) sea agredido, no gratuitamente, sino porque su predisposición a ver señales de homosexualidad donde no las hay los predispone también a verse envueltos en reacciones violentas.

Así, del mismo modo que necesitan creer en imaginarios "reductos gays" como según su mitología lo serían los barcos, los cuarteles, los internados, los monasterios o las cárceles, necesitan también saber que existió en algún sitio un paraíso marica, una tierra santa de la homosexualidad alocada, donde todo Cristo vivía fuera del siniestro y encajonado armario de la heterosexualidad y donde uno podía petarle el ojete al primer efebo que pasase sin que una turba espumeante lo linchase por pedófilo y por enfermo mental. ¿Y qué mejor tierra santa que Grecia, un respetado modelo de civilización y raíz de todo lo clásico en Occidente?

Otra de las claves psicológicas recurrentes en la mente del homogayer moderno es que persiste en creer que dentro de cada hombre hay una maricona redomada ansiosa por salir del armario, y es incapaz de aceptar que sencillamente la homosexualidad es algo que la gran mayoría de hombres rechaza de pleno y considera como antinatural, cuando no repugnante. Para estos individuos, Grecia sería supuestamente el ejemplo de que todo hombre debería ser homosexual y "salir del armario".

http://libros-prohibidos8.blogspot.com/

More info:

Published by: Libros_Condenados on May 16, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

04/13/2014

pdf

text

original

 
Los Gays vistos por un hétero. De la autocensuraal delito
Infokrisis
.- 
En 2005 publicamos con el seudónimo de "Rafael Pi" esta pequeñaobra en Editorial PYRE, con una tirada de 2.500 ejemplares que nos valióalgunos encontronazos con el mundo gay organizado, pero no con nuestrosconocidos gays que conocían desde hacía tiempo esa posición y que la sabíandesprovista completamente de prejuicios. Agotada absolutamente y sin quequede ejemplar alguno en almacén, aprovechamos para publicarla en seisentregas, una por cada capítulo.
El 30.12.04, el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de Ley de MatrimoniosHomosexuales. Así que, bruscamente, hemos tenido que considerar, en elámbito de esta obra, el nuevo marco legal al que el gobierno tiende. De lasadopciones de nos por parejas gays, mejor ni hablemos. Vamos,voluntariamente, a eludirlo en el contexto de esta obra. La enormidad es tal queapenas merecería comentarse sino fuera para exclusivo desdoro de quien lo hapropuesto. Vayan unas líneas a ese fin.El principio según el cuál se han realizado las adopciones, hasta la fecha, no esla satisfacción de los padres, sino el bienestar de los hijos. Veremos, a partir deahora, cuál es el patrón para juzgar lo apropiado o no de una adopción. La leysiempre ha situado el derecho del niño a la adopción y a un marco normal yfavorable para su desarrollo, como superior al deseo de los padres a adoptar aun hijo. La voluntad del padre y de la madre y su mejor intención, no bastaban
1
 
para acceder a la adopción; veremos, a partir de ahora, cuál es el patrón queaconsejará o no una adopción: ¿acaso un examen psicológico?, puede ser considerado como discriminatorio y homófobo si es desfavorable; ¿el tiempode vida en común?, entonces, habrá que bajar el listón a la vista del tiempomedio de las uniones gays (como todos los gays saben de puertas paraadentro, pero niegan de puertas para afuera); sólo queda entonces, malhage,la capacidad económica... y si este es el único patrón aceptable, menudamonstruosidad.Se ha dicho sobre este tema que la "sociedad no está lista para las adopcionesgays". Falta saber si la sociedad debería estar "preparada" para algo que sóloafecta a la felicidad a la estabilidad y a la normalidad de los adoptados, no de lasociedad, ni de los adoptantes. De todas formas, el gobierno ZP estimó el 30de diciembre de 2004 (dos días después del "Día de los Inocentes", con lo quede masacre devota evoca para unos y de broma descojonante sugiere a otros)que nuestra sociedad estaba madura para uniones y adopciones gays, yaprobó la legislación pertinente. En realidad, en los 9 primeros meses degestión, el gobierno ZP, ha dado muestras más que suficientes de que apenasdistingue entre lo que está maduro, lo que está verde y lo que está pocho.Quizás mejoren. O no. A decir verdad, esta ley es posible que sea la única forma de saber,estadísticamente -dentro de 20 años, eso sí- qué tal les ha ido a los adoptados,y poder contabilizar si el número de divorcios es igual, superior o inferior al deparejas héteros, sacando las conclusiones pertinentes, inapelables a la luz delcálculo estadístico. Dentro de 20 años, también, sabremos, si hay víctimas de"violencia doméstica" entre las parejas gays y, como se contabilizan, a la luz dela ley previamente aprobada por el gobierno, que creaba un climaexcepcionalmente proteccionista sobre la mujer, mucho más que sobre niños,ancianos o varones. Del "experimentos en casa y con gaseosa", hemos pasadoal "experimentemos para confirmar lo previsible". Hay cosas sobre las que tododebate resulta inútil, hasta que no se prueban, aún a pesar de que estamosconvencidos de que dentro de 20 años, algunos podremos decir, ciertamentesin satisfacción: "Ya lo habíamos advertido".Desde las entidades gays, las cosas, naturalmente, se ven de otra manera.Entusiasmados, llegaron a calificar el proyecto de ley, de "histórico". Veremossi el patinazo no va a ser menos histórico. El presidente de honor de laCoordinadora Gay-Lesbiana, Jordi Petit, aseguró que esta normativa "no va encontra de nadie" (faltaría más) y se basa "en la separación entre el Estado y lasdiversas confesiones religiosas que conviven en la sociedad"… que es comomezclar la velocidad con el tocino. Petit, lleva, que yo recuerde, treinta y tantosaños, reivindicando "lo gay". Poco le va a quedar por reivindicar, a partir deahora; pero, a fuerza de reivindicar lo propio y de rodearse de gentes quehabitualmente están de acuerdo con él y leer los titulares de prensa, hacometido el error de creer que esa es la única opinión que bulle en la sociedad.Ciertamente, la Conferencia Episcopal española ha sido la institución que se hamostrado más beligerante en la oposición a los matrimonios gays. La Iglesia noprecisa votantes y puede permitirse decir a las claras lo que piensa. Con los
2
 
partidos políticos ya es otra cosa: están allí donde hay votos y un 3-5% devotos gays son una tajada suculenta que otorga o quita una mayoría absoluta.De ahí que los partidos callen o no saquen toda la artillería de sus arsenales;pero no nos engañemos, dentro de todos ellos -incluso de los de la izquierdamás marcada- la opinión no es unánime: esclavos que sirven con fidelidadperruna a lo políticamente correcto, los partidos no van a chistar más de lacuenta ante los matrimonios gays. Voces discordantes las hay, y no sólo en elámbito eclesial y celestial: también en la sociedad civil; si es que esta historiade las adopciones gays, nos da yuyu a muchos.Lo "normal", puestos a regular, hubiera sido establecer un tipo de unnparticular, diferente al matrimonio hétero que no considerara la posibilidad deadopción; con derechos diferenciados, porque diferente es el matrimonio concapacidad de procrear o de crear un marco familiar igual en esencia, con hijosadoptados por que algo ha fallado en su mecanismo biológico de procreación,que aquella otra pareja que nunca ha tenido ni tendla posibilidad deprocrear. Que Petit y su parroquia no se confundan: no sólo la Iglesia estácontra las adopciones gays, muchos ciudadanos, sin adscripción política, niideológica concreta, pero buenos observadores de la naturaleza humana y deldía a día, gentes de mundo que hemos visto y vivido, sin prejuicios, pero sinservidumbres a lo políticamente correcto, muchos, con legislación o sin ella,para nosotros, un matrimonio gay seguirá pareciendo algo completa, absoluta yradicalmente diferente a un matrimonio hétero. No basta una ley para modificar la naturaleza, la biología ni la sensatez.Por llamarlo, lo podríamos haber dejado en "pareja", "unión homosexual", ocualquier otra expresn diferente. Pero "matrimonio", lo que se dicematrimonio, pues francamente, como que no…
De la autocensura al delito
 A la hora de iniciar un libro es fundamental que el autor defina exactamentecuál es su posición. Máxime cuando se la juega; y hoy hablar sobre el mundogay sin aceptar hasta la última reivindicación que presentan los sectores másradicales del mismo, implica cierto riesgo. Existe una innegable presión quedisuade, al menos en este tema, de decir lo que verdaderamente se cree, si nocoincide con las exigencias del movimiento de liberación gay. Uno corre elriesgo de verse colocado en la picota, y ofrecer su pellejo al linchamientomoral.Hemos pasado de la hostilidad desmesurada al silencio vergonzante. Seentiende que, en este tema como en ningún otro, parezca existir una especiede autocensura. No es bueno esto de la autocensura, pero haberla, hayla. Yeso genera la falsa ilusión de que todo el mundo está de acuerdo en latotalidad de reivindicaciones gay. Y no. Por ejemplo, una mayoa deencuestados por el CIS, están contra las adopciones de niños por parejashomosexuales. Sin ir más lejos o sea que unanimidad, haberla, no hayla.Silencio vergonzante, en cambio, si.
3

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->