carbón, ha permitido una apropiación novedosa de la naturaleza al hacer posible una movilidad sinrestricciones. Esta movilidad hizo posible que las industrias de transformación pudiesen disponerse deforma heterogénea con respecto a las fuentes de materias primas, que el comercio mundial y lascomunicaciones lograsen una integración impensable en épocas anteriores, que se expandieran sinlímites las áreas de inversión y recuperación del capital, que el radio de actividad diaria de un sóloindividuo se ampliase a la escala del planeta”. (6)“Los derivados del petróleo han modelado la vida económica de occidente: su mundo material estálevantado sobre la movilidad y la mecanización, sobre los materiales de sustitución y las industrias petroquímicas, sobre la especulación del oro negro y el culto del automóvil. Ha sido la condiciónmaterial por la cual se ha podido constituir la economía global de servicios, con las grandes urbes comonodos donde se concentra el poder y desde donde se gestionan las inversiones y la alocación de losrecursos. En las áreas urbanas de occidente ha podido crecer este tipo de empleo subsidiario, de gestióny de dirección, y de los servicios técnicos que les son imprescindibles, creándose sectores de la actividadcompletamente aislados de la producción de alimentos y de recursos primarios como el agua y loscombustibles. Todo ello, sobre la base de las enormes redes de transporte, la agricultura industrialmotorizada y la proliferación de materiales de síntesis. Obviamente, sostenido mediante el control policiaco y militar de la energía y las materias primas del planeta, donde el conocido despilfarroenergético no es su mero efecto perverso, sino la condición indispensable para que este sistema pueda perdurar”. (6)“La dependencia a este recurso energético ha seguido una escala inquietante desde el fin de la PrimeraGuerra Mundial, moviendo los hilos de la llamada geoestrategia y provocando tensiones inéditas. Por lodemás, su aplicación masiva al transporte, la agricultura y las industrias de transformación, han puestoestas actividades fuera de toda racionalidad ecológica, lo que convertirá el siglo XXI en un pasoangosto, tal vez infranqueable, para la especie humana”. (6)“Empero, la preocupación por el presente y futuro proviene, también, de las instancias mismas del poder constituido, con un buen número de profesionales bien remunerados ocupados en lograr que la consignadel momento, la sostenibilidad, cale en todo el cuerpo social, así como en hacer creíble toda su panopliade remedios, pretendidamente infalibles, para las nocividades en curso”. (7)“Tal compleja situación, con todo, tiende a entrar en contradicción con el modo de existencia propio delrégimen mundial vigente, constituido por países y alianzas de países en lucha permanente por lahegemonía, lo que ocasiona una situación de atroz y permanente rebatiña, en general, más o menos pacífica pero a veces armada, lo que fuerza a cada potencia a extraer el máximo de los recursosnaturales, para no retroceder en la despiadada lucha competitiva y, si es posible, adelantar algo, omucho, en ella. Ello obliga a cada núcleo de poder estatal a mantener en todo momento un equilibrio,muy difícil y delicado, entre lo máximo expoliable ahora y lo mínimo que ha de preservarse paracontinuar la perversa brega en el futuro, por lo que, a largo plazo, la naturaleza, igual que los humanossometidos, acaba padeciendo daños descomunales y acaso irreversibles, los observables ya y los másaún graves que se manifestarán en un futuro no lejano”. (7)“El actual modelo económico y productivo experimenta una constante necesidad de crecimientocuantitativo, pues en este crecimiento está la clave del beneficio y por consiguiente de la acumulación decapital; en definitiva de la concentración de riqueza. En este sentido, los sistemas capitalistas y burocráticos sólo pueden sobrevivir creciendo. Este crecimiento continuo está legitimadoideológicamente en la veneración de los conceptos de progreso y desarrollo”. (1)
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