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Morelli 21

Morelli 21

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Poder Judicial de la Nación
“M., M. L. c/ L., J. H. s/ DIVORCIO”EXPTE. 33.468/2005 JUZG. 84LIBRE Nº 588.911
En la Ciudad de Buenos Aires, Capital de la RepúblicaArgentina, a los 12 días de Abril de Dos Mil Doce,reunidos en Acuerdo los Señores Jueces de la Cámara Nacional de Apelaciones en loCivil, para conocer en el recurso de apelación interpuesto en los autos caratulados:
“M., M. L. c/ L., J. H. s/ DIVORCIO”
,
respecto de la sentencia de fs. 1202/1215,el Tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver:
¿ES JUSTA LA SENTENCIA APELADA?
Practicado el sorteo resultó que la votación debía realizarse enel siguiente orden: Señores Jueces de Cámara Doctores CARLOS CARRANZACASARES-BEATRIZ AREÁN-CARLOS ALFREDO BELLUCCI.-A la cuestión planteada el Señor Juez de mara Doctor 
Carranza Casares
dijo:
I.-
La sentencia de fs. 1202/1215 decretó el divorcio de M. L.M. y J. H. L. por culpa de ambos, a quienes consideró incursos en la causal deinjurias graves; declaró disuelta la sociedad conyugal y rechazó el reclamo por dañomoral.Después de estimar no acreditadas las causales de adulterio yabandono voluntario y malicioso, sobre la base de la prueba de testigos, juzgó que sehabían demostrado las injurias alegadas por ambas partes.Desde otra perspectiva concluyó que no se habían acreditadolos presupuestos -que debían ser valorados con estrictez- para la configuración de undaño moral indemnizable, en especial teniendo en cuenta que el divorcio sedecretaba por culpa de ambos.
II.-
Solo la actora apeló el fallo y presentó a fs. 1268/1290 sumemorial, cuyo traslado fue respondido a fs. 1294/1302.
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Cuestiona que no se haya tenido por probado el adulterio de sucónyuge; que no se haya evaluado la conducta de su marido dirigida a burlar suderecho sobre los bienes gananciales; que se hayan considerado acreditadas lasinjurias alegadas en la reconvención con las declaraciones testificales que critica;que no se haya apreciado como configurado el abandono voluntario y malicioso, y por fin, que no se haya admitido su reclamo de daño moral.
III.-
Ante todo, y una vez más, he de recordar que, como lo hanseñalado reiteradamente los fallos judiciales, resulta sumamente difícil, sinoimposible, determinar cuál de los cónyuges es el responsable de la frustración del proyecto matrimonial que se concreta en unas causales legales de divorcio cuyademostración solo suele constituir alguno de los síntomas visibles del deterioromatrimonial. El conflicto conyugal no es un problema de uno de los cónyuges ysuele ser una reacción a la conducta del otro. Esta naturaleza circular de lainteracción hace extremadamente difícil establecer quién es el responsable delfracaso matrimonial. Las causales de divorcio constituyen el antecedente necesariode la sentencia, pero suelen quedar en la penumbra todas las concausas quecontribuyeron a dicho resultado. De allí que se ha llegado a sostener que no hay unacausalidad adecuada entre el hecho del autor y el daño, pues intervienen distintosfactores ya sean propios de los cónyuges o del entorno familiar o social, a lo que seha agregado que no se trata de eliminar la responsabilidad individual, sino de que enla interacción íntima conyugal existe la dificultad o imposibilidad de determinar cuáles la real responsabilidad que cupo a cada uno de los esposos en eldesencadenamiento de los hechos por los cuales se ha declarado el divorcio o laseparación personal (cf. Grosman, Cecilia, “La responsabilidad de los cónyugesentre sí y respecto de los hijos”, en Ghersi, Carlos (coord),
 Los nuevos daños.Soluciones modernas de reparación
, Ed. Hammurabi, 1995, p. 406).La experiencia enseña que los finales ruinosos de la vidaconyugal no solo no se deben a una sola de las partes, sino que las afeccionesresultan mutuas. No existe el caso de aquel que alegremente incurre en adulterio oen ofensas; ello siempre se da en medio de un espectro de zonas grises donde losdestinos e infidelidades rodean más la confusión de lo trágico que modos apolíneos,generadores de respuestas jurídicas (Sanz, Carlos R., “Los daños derivados deldivorcio. Precisiones metodogicas en torno a un plenario inevitable, con unepílogo para abogados”, en El Derecho, t. 146, p. 103).
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Poder Judicial de la Nación
“M., M. L. c/ L., J. H. s/ DIVORCIO”
Lo fundamental, de acuerdo con el desarrollo que las modernasciencias sociales han realizado coadyuvando al progreso del derecho a través de laobservación, es evitar que los vínculos familiares se desquicien por el mismo proceso de divorcio, por las imputaciones recíprocas que allí se hacen los cónyuges.El divorcio o la separación personal deben ser s bien enfocados desde la perspectiva del futuro que aguarda a los cónyuges, sobre todo cuando, habiendohijos, deben continuar asumiendo los deberes y derechos frente a ellos. Desde esta perspectiva, el divorcio, antes que servir para que los cónyuges, mirando hacia su pasado, traten de atribuirse las causas del fracaso de su unión, debe constituirse en elremedio para evitar que una convivencia imposible perdure cuando esta no estestimonio de unidad familiar (Bossert, Gustavo y Zannoni, Eduardo,
 Manual de Derecho de Familia
, Ed. Astrea, 2004, p. 332; C.N.Civ., esta sala, L. 480.999, del27/11/07).A la luz de lo expuesto, interpreto que no cabe admitir losagravios de la recurrente a quien la sentencia atribuye haber incurrido en injuriasgraves.El concepto de esta causal contemplada actualmente en el art.202, inc. 4
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del digo Civil, ha sido objeto, desde antaño, de una nutridaelaboración jurisprudencial y doctrinal. En este sentido merece destacarse, por suamplia aceptación, la caracterización dada por el juez Barraquero como toda especiede actos, intencionales o no, ejecutados de palabra, por escrito o por hechos, queconstituyan una ofensa para el esposo, ataquen su honor, su reputación o sudignidad, hiriendo sus justas susceptibilidades (cf. C.Civil 1ª de la Capital Federal,del 6/8/45, Jurisprudencia Argentina 1945-IV, 68; La Ley, t. 39, p. 748).Abarca todo hecho positivo o negativo imputable a un cónyugeque ofenda al otro en sus afecciones legítimas, en su dignidad o amor propio, en suhonor o decoro, apreciados esos hechos conforme a la educación, posición social yfamiliar de los esposos, así como a las demás circunstancias (cf. Spota, Alberto G,
Tratado de Derecho Civil. Derecho de Familia
, Ediciones Depalma, Buenos Aires,1968, v. II, p. 661; ver también Busso, Eduardo B.,
Código Civil Anotado
, Ediar,1945, t. II, p. 206; Borda, Guillermo,
Tratado de Derecho Civil. Familia
, Ed.Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1989, t. I, p. 387; Belluscio, Augusto,
 Derecho de familia
, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1981, t. III, p. 228 y ss.; Perrino, Jorge Oscar,
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