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Colegio Público Antonio Machado Gijón, 2008
IN MEMORIAN
Para que yo me llame Ángel González,para que mi ser pese sobre el suelo,fue necesario un ancho espacioy un largo tiempo. ..
XXVII PREMIO DE POESÍA ANTONIO MACHADO
 
 Editorial.
Hace ya bastantes lustros que don José Miguel Caso González, el padre de la escritoraÁngeles Caso, a la cual tuvimos el placer de recibir en el Colegio hace unos años, me descubrió lafigura de Antonio Machado. Estaba yo en el cuarto curso de un bachillerato con múltiples filtros:examen de ingreso, reválida de cuarto, reválida de sexto y curso preuniversitario. Era Caso elcatedrático de Literatura y era otra época. Había unos poetas «oficiales», como Pemán, DámasoAlonso y Gerardo Diego, o el propio hermano Manuel Machado, y otros «malditos», como GarcíaLorca, Miguel Hernández o Antonio Machado. Leí «Campos de Castilla» en las «Poesíascompletas», editadas por la mítica Colección Austral, y desde ese momento el poeta andaluz desobria y recia expresión castellana pasó a ser, para mí, el mayor de los poetas españoles de todoslos tiempos.Luego vino el descubrimiento de otros vates de los que se hablaba en círculos restringidos,como el caso de Rafael Alberti o el de nuestro paisano Alfonso Camín, Éstos vivían en el exilio. LaGuerra Civil estaba muy reciente y en ella estaba la llave para entenderlo. Por causa de lacontienda, Lorca había sido fusilado en su Granada; Miguel Hernández había muerto en la cárcel yel anciano y enfermo Antonio Machado estaba enterrado en tierras francesas.Esa Guerra Civil que se cruzó con el final de unos marcó también los albores de otros.Porque, como en toda guerra, hubo vencedores y vencidos. Y ya lo sabían muy bien los romanos:«¡Vae victis!». En su día, como invitado al acto de una entrega de premios nos hizo el favor deacompañarnos Ángel González, otro enorme poeta. Era un niño de once años cuando estalló lalucha, pero por sus vínculos familiares perteneció al bando de los perdedores. Con otro estilo, conun lenguaje más juguetón, Ángel González trata temas de Machado, poeta al que admira y con elque se siente unido por ese lazo invisible que ató a tantos españoles de aquellos años: la guerra. Lodijo en sus libros y nos lo contó aquí en persona. A Ángel González lo perdimos el doce de enero deeste dos mil ocho.En esta entrega de premios queremos rendir homenaje a los dos poetas, al que ha dadoorigen al nombre del Centro y al que nos honró con su presencia años atrás.Por eso, porque el ahora siempre está marcado por el ayer, hemos invitado este año a unescritor al que, sobre todo, le encanta recordar y contar historias de nuestro ayer más cercano, quealgunas veces explican nuestro hoy y hasta nuestro mañana. Si decimos que se trata de JuanManuel Cuesta Fernández, algunos no lo reconocerán, pero seguro que sí si lo citamos como JanelCuesta. Y es que son ya una veintena los libros relacionados con Gijón que ha publicado y más dequinientos los artículos que sobre el mismo tema han ido apareciendo en el diario «El Comercio».¡Bienvenido y muchas gracias!
 
 
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