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Toumaï 
reportaje.literatura
El 23 de abril se celebra el Día del Libro y con él la pasiónpor leer y escribir, una afición apta para todos los públicosy edades. Muchos crean poemas, cuentos o novelas y losdejan morir en el olvido porque no saben qué hacer conellos. Los talleres de escritura son una opción para quienesse animen a compartirlos y quieran aprender de la crítica.En esos espacios, la literatura es la excusa para estimularla imaginación, divertirse y conocerse mejor a uno mismo
Texto de
Rubén A. Arribas
Fotografías de
Eloy Salazar“No van a los talleres para serprofesionales de la escritura,aunque en el fondo lo desean;más bien buscan compartir unainquietud que los hace bichosraros en su entorno y que nopueden disfrutarla con otraspersonas”.
Para Julio Espinosa,poeta chileno y director de laEscuela de Escritores de Zaragoza,esa es la principal motivación quelleva a muchas personas a apuntar-se a un taller de escritura. Sean ar-gentinos, cubanos o españoles, susalumnos comparten una afición: Elgusto por la literatura.De manera similar se expresaLeonardo Valencia, quien dirige elprograma de Escritura Creativa de laUniversidad Autónoma de Barcelo-na. “Muchos entran en los talleresno porque quieran ser escritores,sino porque leen y quieren sabercómo se escribe aquello que leen...O, simplemente, para charlar sobrelibros”, destaca el autor de origenecuatoriano.Este tipo de talleres busca quelos estudiantes aprendan los meca-nismos y recursos narrativos conque trabajan los escritores. Para ellocombinan lecciones teóricas conejercicios prácticos. Entre las cues-tiones que se abordan están cómose construye un personaje, cómose maneja el punto de vista o quéposibilidades de corrección ofreceun texto.
de aprender
El placer
TALLERES CREATIVOS
 
LUIS BORGES.
28os
(Venezuela).-
Luis mantiene el blog
http://oboed.blogspot.com
y es venezolano como su profesor de escrituraen el Taller Arteduna, Juan Carlos Méndez Guédez. Vino a España para hacer un máster de guión cinematográfico,y por ahora trabaja vendiendo alarmas puerta a puerta. Todavía no encontró empleo en una productora de cine ode televisión. De su profesor lo que más valora es “su tono respetuoso con la persona y sus opiniones, que vie-nen de la experiencia: Se nota que ha recorrido un largo camino”.
Abril 2009
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Toumaï 
reportaje.literatura
Además de los contenidos teóri-cos, los alumnos reciben semanal-mente una consigna que funcionacomo un disparador para escribir.Clase tras clase leen en voz alta susejercicios y escuchan los comenta-rios del profesor y de los compañe-ros, quienes argumentan lo que lesha gustado y lo que no. Con lascríticas y sugerencias de mejorarecibidas, los alumnos reescriben eltexto y vuelven a presentarlo.Más que en los contenidos teóri-cos, el aprendizaje descansa engran medida en este diálogo entreel autor y sus lectores. De ahí queuno de los aspectos que más cuestea los alumnos al principio sea perderel miedo a expresarse y escribirsobre aquello que verdaderamentedesean. Quien más y quien menosdebe derribar algún tabú interno.“Cuando los alumnos me pregun-tan ‘¿sobre qué puedo escribir?’, lesdigo que no se trata de eso... Lo quepasa es que no te atreves a contaresa cosa que ni siquiera se la con-tarías a tu amigo más íntimo. Ahíempieza la escritura, ese es el puntode partida; una vez que asumes eso,aceptas el riesgo de estar escribien-do... Y nunca nadie dijo que escribirsea fácil”, subraya el ecuatorianoLeonardo Valencia.Recordar una infancia añorada,narrar los sentimientos alrededor dela inmigración, convertir en historiauna anécdota de un viaje reciente...Cada cual debe encontrar su temaen todo momento; en clase apren-derá los recursos que emplearonotros autores y que pueden servirlepara mejorar lo que ha escrito.Eso sí, a cambio de pasar algúnapuro a la hora de leer en voz alta.“Al principio me daba vergüenzacompartir cosas tan íntimas... Peroen el taller aprendí a relajarme, aromper con el miedo escénico, a notener miedo de lo que pienso o sien-to”, apunta la peruana ClaudiaTricerri, alumna del Taller Fuentetaja,en Madrid. Y añade: “Las clases teenseñan a abrirte a los demás:Circulan muchos sentimientos”.
METAS ALCANZABLES.-
Algunostalleres complementan su ofertaformativa con charlas de escritores,presentaciones de libros o semina-rios sobre literatura. Asimismo,muchos de ellos suelen impulsaruna revista, blog, lista de correo oforo donde los alumnos publican loque escriben, intercambian comen-tarios sobre libros o se pasan infor-mación literaria. En los talleres yaconsolidados y con cierta estructuraincluso publican anualmente unaantología con los mejores textospresentados por los alumnos.Los precios de los cursos varíanmucho según el formato y quién losimparte. En general, los centros cul-turales, bibliotecas municipales oespacios que dependen de asocia-ciones vecinales ofrecen talleresgratuitos o con un coste económico(alrededor de 30 euros por mes).En talleres o escuelas con másrenombre y mejor estructura docen-te, los precios rondan los 75 eurosmensuales para los cursos porInternet y los 90 para los presencia-les de una clase de dos horas a lasemana en grupos de hasta quincepersonas. Otra opción son los deno-minados «talleres de autor», oferta-dos por algunos escritores por cuen-ta propia. Los precios de estosúltimos son similares a los de lostalleres o escuelas.El coste puede ser un factor limi-tante; sin embargo, para algunos,como Luis Borges, supone un incen-tivo personal. “Soy una personapoco voluntariosa... Si pago, me veoobligado a ponerme una disciplina,a producir textos con más frecuen-cia”, argumenta este venezolano queprotagoniza la primera fotografía. Élha cursado talleres desde el bachi-llerato y asegura que le gustan por-que le sirven para “aprender de laspersonas que ya han pasado pordonde está uno”. Ahora tiene entremanos su primera novela, de ahíque asista a un taller en Artedunacon Juan Carlos Méndez Guédez, unescritor venezolano con una sólidatrayectoria literaria.La mayoría de las noches, Borgesse sienta a escribir a eso de las once,cuando llega de trabajar. Él estudiópara guionista de cine o de televi-sión, sin embargo, debe conformar-se por el momento con vender puer-ta a puerta. En cualquier caso, per-severa en lo suyo: “Intento escribiruna página de mi novela cada no-che”. Si persiste y sigue trabajando,en unos años le llegará ese momen-to que todo amateur en el fondo an-sía: Publicar. De hecho, puede tomarcomo referencia al peruano JoséLuis Torres Vitola, quien fue alumnode Méndez Guédez y que publicó elaño pasado con Algaida Editores su
Más que el contenidoteórico, el aprendizajedescansa en granmedida en el diálogoau
 
tor-lector. De ahí que uno de los aspectosque más cueste alprincipio sea perder elmiedo a expresarse
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