La censura de prensa coartó en todo momento la legítima libertad deexpresión de quienes no comulgaban con el régimen republicano osimplemente con los gobiernos republicanos de izquierda.Republicanos de izquierda supuestamente moderados como Azañatrataron de anular las elecciones que dieron el triunfo al centro y a la derecha ennoviembre de 1933, demostrando que su particular concepción de democraciase limitaba a respetar la concurrencia política de las opciones políticas deizquierda, pero negando la posibilidad de alternancia política a las derechas.Los socialistas del PSOE y la UGT, liderados por Francisco LargoCaballero no aceptaron tampoco la victoria centro-derechista, dieron porsuperada la república que ellos llamaban burguesa, creyeron necesaria laimposición inmediata de la dictadura del proletariado, y prepararon una guerracivil que estalló, de hecho, en octubre de 1934.Los comunistas del PCE, partidarios también de la dictadura delproletariado, actuaron en todo momento a las órdenes del tiránico dictadorStalin, aun cuando adoptaron el disfraz de defensores de la democracia.Tanto unos como otros (socialistas y comunistas) reivindicaron lafracasada revolución de octubre durante las elecciones de 1936, mientras LargoCaballero amenazaba con ir de nuevo a la guerra civil en el caso de que laderecha volviese a ganar en las urnas.Socialistas fueron quienes asesinaron al jefe de la oposición José CalvoSotelo el 13 de julio de 1936.Socialistas, comunistas y anarquistas, principalmente, quienes en zonarepublicana, durante la guerra, detenían ilegalmente, torturaban salvajemente yasesinaban arbitrariamente a miles de españoles por el mero hecho de creer enDios o no ser de izquierda, en ocasiones con la complicidad de las autoridadesrepublicanas y las más de las veces ante la dejadez de funciones de las mismas.Hasta tal punto degeneró la II República en un régimen totalitario,sectario y persecutorio, que muchos de los militares, intelectuales y políticos
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