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ORIENTACION ANALITICA EN LA INSTITUCION PSIQUIATRICAAlfredo Zenoni
Les agradezco el haberme invitado hasta aquí 
1
para trabajar con ustedes unaproblemática clínica y práctica que ahora se ha convertido, desde hace algunos años, menosmarginal en el Campo Freudiano, de lo que lo era hace diez o veinte años. Sin duda, en elentre tiempo, una cierta idea del analista solitario, borrado, especialista de la des-identificación, que no tiene ningún ideal y que no cree en nada ha dejado el lugar a otraidea que es la que Eric Laurent evocaba durante una conferencia, la del analista ciudadano
2
 Los analistas han comenzado a captar, o deberían comenzar a captar, que su deberno es solamente escuchar, encerrados en su reserva, sino saber transmitir en lo queconcierne a la condición humana, eso que de la particularidad de un sujeto, del caso porcaso, puede ser útil para un mayor número, para parafrasear lo que dice Lacan a propósitode la salida del discurso capitalista, "que no constituirá un progreso, si es sólo paraalgunos"
3
.Hubo un tiempo en donde se pensaba que el analista se tenía que manifestarprincipalmente en el campo de la cultura. Nosotros creemos que tenemos que intervenirtambién en puntos mas precisos de nuestra sociedad y en particular en las redes de ayuda,en las prácticas institucionales y sociales, en la política de la salud mental, a fin que elrespeto de los "derechos del hombre" no sea cortado de la dimensión del sujeto de laclínica, en un momento en que el discurso de la ciencia está en tren de fagocitarse toda lapráctica psiquiátrica.
La antinomia psicoanálisis / institución
Lo que ha podido alejar a los practicantes del análisis, de su intervención en elcampo de la salud mental ha sido, entre otros, una formulación del problema en términos derelaciones de antinomia (o de compromiso) entre dos prácticas, la práctica del análisis y lapráctica institucional.Se ha podido oponer, casi término a término, los objetivos de la institución de saludmental y los de la cura analítica, para remarcar lo inconciliable y concluir enseguida en lanecesidad para el analista de una posición extra o anti-institucional (eventualmente yparadojalmente en el interior de la institución misma). Recordemos algunos de lo términosde esta oposición. La institución apunta a reducir la pregnanacia del síntoma, mientras queel análisis apunta a hacer emerger los significantes inconscientes y su ligazón pulsional. Lainstitución quiere el bien y la salud del individuo, lo protege y lo ayuda, mientras que elanálisis no apunta a ningún bien, sino solamente a la emergencia del deseo, que no excluyeni el malestar ni la angustia. La institución responde a la demanda, mientras que el analistapor su escucha radical apunta a la raíz misma de la demanda. La institución en fin trata dereconstruir la unidad del sujeto, mientras que el análisis apunta a su división.
1
 
Orientation analytique dans l'institution psiquiatrique,
Re-escritura de una conferencia dada en el InstitutoRaul Suarez, Belo Horizonte, octubre 1998. Texto cedido amablamente por Alfredo Zenoni, traducción librede Marcela Errecondo, autorizada pero no revisada por el autor.
2
Eric Laurent,
El analista ciudadano
, en Psicoanálisis y Salud Mental. Ed. Tres Haches.
3
J. Lacan,
Televisión
, 1975, pg 50.
 
La conclusión práctica que se deduce de esta confrontación puede llevar así a ciertosanalistas a oscilar entre una actitud de rechazo o de crítica de la institución en tanto quelugar inapropiado al tratamiento psicoanalítico y una actitud de intervención, pero acondición de no ser parte del dispositivo institucional. Plantear el problema en estostérminos comporta un doble inconveniente: ya sea dejar al mentado analista en suexterioridad absoluta, o incluirlo en la institución de un modo problemático, porque alquerer diferenciarse de todo criterio de funcionamiento institucional, termina por suscitaruna aversión hacia el psicoanálisis que lleva a su eyección. En los dos casos el psicoanálisistermina por no tener más ninguna incidencia ni en la clínica, ni en la práctica institucional.Si la cuestión de la relación entre el psicoanálisis y las instituciones se agota en lacontroversia alrededor de la posibilidad de practicar la cura analítica en instituciones,creemos que esto tiene que ver con el hecho de haber identificado rápidamente el discurso yla ética del psicoanálisis a su aplicación a la terapéutica individual, en particular delneurótico - como es sensible en la enumeración de las oposiciones mencionadas más arriba.Ahora bien esta identificación desconoce que las instituciones y las redes de ayuda no sóloreciben otras categorías sociales que las que habitualmente se dirigen al psicoanalista -como Freud decía en
 Las nuevas vías de la terapia analítica
, en 1918- pero son sobre tododestinadas a recibir, alojar y ayudar, en prioridad, otras posiciones subjetivas que laneurosis y responder a una clínica que está más bien constituida por el pasaje al acto, el
acting out 
, el fenómeno psicosomático, la epilepsia, por ejemplo. Por otro lado, estaidentificación corre el riesgo de ignorar lo que la consideración del "malestar en la cultura"ha podido tener como incidencia en la teoría de las pulsiones y en la práctica del análisis enFreud mismo.El impasse de esta formulación se debe a la transposición pura y simple del trayectode un analizante al esquema de la institución, lo que de un golpe reduce la definición de laorientación analítica de una institución al hecho de incluir en su seno un consultorio deanalista.sujeto______________ consultorio(en la vida social)
 
del analistaAhora bien, lo que esta transposición desconoce, es
la razón misma de laexistencia
de la institución. Criticar las instituciones de atención y asistencia porque sumarco sería desfavorable al discurso analítico, o no tolerar trabajar ahí más que a condiciónque sirvan de marco al consultorio analítico, simplemente es no tener en cuenta la clínicaque ahí se recibe. Ya que, antes mismo de apuntar a "tratar" al sujeto, la institución existepara recibirlos, ponerlos al abrigo o la distancia, ayudarlo o asistirlo: antes de tener unobjetivo terapéutico es una necesidad social. Es la necesidad de una respuesta a losfenómenos clínicos, tales como ciertos estados de la psicosis, ciertos pasajes al acto, ciertosestados de deterioro psíquico que pueden llevar al sujeto hacia la exclusión social absolutao hacia la muerte, que motiva la creación de una institución. Es un "deber de humanidad"
4
.No se trata entonces de comparar la institución de atención a la consultapsicoanalítica -para decir que la primera no puede llenar la función de la segunda o que sóloes compatible si se convierte en la sala de espera de un consultorio de psicoanalista. Se tratade reconocer
la diferencia entre dos aplicaciones posibles del psicoanálisis.
 
4
Según una formulación de J.-A. Miller, en una carta a D. Beregovoy,
 Nuncius
, boletín de la EEP.
 
La clínica puede permitir o motivar la entrada en la cura psicoanalítica, es unacondición necesaria, pero no suficiente
5
. Algunas veces la clínica exige tambien larespuesta de una práctica social e institucional. No sólo por los fenómenos de delirio, sinoque una respuesta tal es exigida por lo que, del goce retorne
en el cuerpo y en el actuar
:pasaje al acto suicida o peligroso, automutilación, agresión, y tambien: errancia,inmovilidad catatónica, estupor melancólico, pérdida de todo interés, ausencia de todoproyecto, uso desbastador de las drogas o el alcohol. Ahora bien, no es por el hecho de queuna respuesta tal se inscriba en el discurso del amo que por eso no pueda ser orientada oesclarecida por el psicoanálisis, ni porque está orientada por el psicoanálisis que deba tenerla presencia de la sesión analítica. Porque ésta exige condiciones precisas, como lorecordaba recientemente Antonio Di Ciaccia, que son deducibles del matema del discursodel analista.Cuando nosotros ubicamos en la base de la existencia de la institución sumotivación clínica, podemos entonces proponer una tercera vía, otra manera de plantear elproblema que el del eterno debate sobre la compatibilidad del psicoanálisis y de lainstitución. Ya que la psicoterapia no existe y cuando las condiciones de la sesión analíticano se dan, podemos elegir una aplicación del discurso analítico a la práctica institucionalcomo tal -que es una práctica colectiva "entre varios" - sin por eso excluir que se puedaaplicar en otra parte, por ejemplo en la entrevista individual. Nuestra opción no es tanto lade la integración del psicoanálisis a un conjunto, "interdisciplinario" de prácticas, sino la deuna práctica fundamentalmente una, incluso si está ejercida entre varios, orientada por elpsicoanálisis.
Psicoanálisis aplicado. .. .. . Institución consulta
Entonces, la cuestión no es saber si, y en qué medida, la terapia analítica puede serpracticada en medio de otras prácticas, sino si, y en qué medida el psicoanálisis puede seraplicado a una práctica institucional: cuestión que concierne menos la intervención de unapersona "con el título de psicoanalista", que la política del psicoanálisis, "el deber que lecorresponde en nuestro mundo".
Clínica e institución
En primer lugar, es
a causa
de un insoportable clínico que la práctica colectiva de lainstitución se instala y no
en vistas
de un objetivo terapéutico. Una práctica de alojamiento,de atención, de asistencia - y en la ocasión de internación- es necesaria cuando lasmodalidades desbastadoras del "retorno en lo real" de la pulsión amenazan lasobrevivencia o simplemente la vida social de la persona que sufre. Falta de lo que, ellamisma o su entorno corren el riesgo de estar expuestos a consecuencias dramáticas. Una joven mujer, que vimos en una presentación de enfermos, y cuya posición subjetiva setraducía por la certeza de una fealdad y una monstruosidad tales que no se podía soportarsin la presencia de alguien que la ame a su lado, nos decía por ejemplo: "Fuera de acá, voy
5
J. Lacan,
Conferencias y entrevistas
, Scilicet, n° 6/7, Seuil, París, 1976, pg. 32-33

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