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Judith Anodea - Chakras

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08/16/2013

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Nueva guía de los chakrasNueva guía de los chakrasLas ruedas de la energía vital Anadea JudithTraducción de J. A. BravoROBINBoOKA mi hijo AlexAgradecimientosEn el decurso de los largos años que vengo ocupándome de los chakras mi camino se hacruzado con el de nume¬rosas personas memorables que han compartido su sabiduría conmigo. En primer lugar, los alumnos y los clien¬tes que tuvieron la audacia de emprender la obra de la sanación y del crecimiento personal. Vuestras luchas y vues¬tros triunfos, vuestras preguntas y vuestros comentarios, han sido para mi trabajofuerzas orientadoras. En justa correspondencia, deseo que las palabras de este libro os sirvan de guía.Están luego las personas que forman parte estable de mi entorno y que han creído enmí, que trabajan a mi lado y me apoyan de mil maneras diferentes. El primero en esa lista, mi esposo, por amarme e infundirme ánimos, co¬rregir mi trabajo y controlarla exactitud de mi aportación científica. Quedo agradecida a mi hijo Alex Wayne porsu contribución en forma de gráficos de ordenador y por hacerme reír. Y también a mi amiga de toda la vida y com¬pañera de estudios, Se lene Vega, la primera persona que me sugirió la idea de escribir un libro sobre los chakras, me ayudó a dar forma a losmateriales recogidos en nuestros grupos de trabajo y ha sido coautora de mi segundo libro, The Sel'enfold Journey (Guía práctica de los chakras, Robinbook).Quedo en deuda con Carl Weschcke, el editor de la primera versión de este libro, publicado antes de que mu¬chos supieran qué cosa eran los chakras, y con la buena gente de Llewellyn que ha participado en esta re-Visión: Jim Garrison, Christine Snow, Kimberly Nightingale y Lynne Menturweck. Deseo manifestar mi agradecimiento también a Mary Ann Zapalac, por los dibujos, y la aportación de su experiencia profesional a Carlisle Holland, Robert Lamb y Michael Gandy.Por encima de todo quedo agradecida al espíritu indeleble que nos mantiene y al mismo Sistema de los Cha¬kras en tanto que puerta de acceso a los profundos misterios de la vida. Es un gran honor estar al servicio de todos vosotros.Prefacio a la segunda ediciónHan pasado ya veinticinco años desde que descubrí por primera vez el significado dela palabra chakra. En la épo¬ca era difícil hallarla en ningún índice ni catálogo. Ahora, encambio, abundan las referencias y se han publicado cientos de libros de Nueva Era sobre el asunto, por no mencionar los diapasones, las \lelas mágicas, los inciensos, las camisetas estampadas y demás parafernalia que suele adornar hoy día cualquier tema arquetípico que haya emergido a la conciencia colectiva. Y aunque no dejade halagarme que algunos atribuyan a la primera edición de este libro un papel deadelantada, creo que sería más justo describirlo como parte de una tendencia cultural más amplia, la que anhela modelos integradores y explicaciones holísticas. O pordecirlo de otro modo, el Sistema de los Chakras era una idea cuyo tiempo ha madurado.Conforme vamos entrando en el tercer milenio de la era presente, nos enfrentamosa una época de desarrollo humano sin precedentes. Los manuales de Historia nos demuestran que los sistemas que ponemos en pie para or¬ganizar la vida común tienen una influencia enorme sobre la realidad colectiva. Sabiendo esto, es inexcusable la innovación de los sistemas, de manera que éstos nos sirvan inteligentemente. Y mientras pasamos por este punto crucial concreto de la Historia, debemos lanzar puentes entre el pasado y el futuro, no sólo para crear modelos que reflejen las nuevas realidades, sino para actualizar además permanentemente los modelos antiguos, atin de que no pierdan viabilidad frente al rápido cambio cultural. En lo tocanteal Sistema de los Chakras, si queremos que con¬serve un sentido en este siglo XXIque empieza, debe reflejar la estructura fundamental que siempre ha existido, si
 
n que pierda la flexibilidad necesaria para preservar su relevancia frente a lasdemandas de la vida moderna. Los ancestros crearon un sistema profundo; a nosotros nos toca maridar aquella sabiduría con las informaciones mo¬dernas que aportan las ciencias naturales, con el conocimiento del organismo y de la psiquis, a finde crear un sis¬tema todavía más eficaz.Cuando introduje en la teoría de los chakras la noción de grounding o toma de fundamento, o cuando propuse la noción de una corriente descendente de la conciencia, algunos reaccionaron con escepticismo. Ya que la mayo¬ría de las interpretaciones se centraban entonces en trascender nuestra realidad física, concebida como inferior odegenerada. Vivimos para sufrir, nos contaban, y los planos trascendentes son el antídoto. Pero si la vida es sufri¬miento y la trascendencia es el antídoto, lógicamente se deduce que la trascendencia es lo contrario de la misma vida. Opinión que pienso cuestionar seriamente en este libro.No creo que sea necesario sacrificar nuestro afán de vivir ni las alegrías de la vida para progresar espiritual¬mente. Ni veo que la espiritualidad sea antitética con el existir en el mundo, ni me parece que el progreso espiri¬tual demande el ejercicio de una represión intensa y un control sobre nuestra naturaleza biológica innata,lo que viene a ser como decir sobre la vida. Opino que esas nociones forman parte de un paradigma de dominación anti¬guo, tal vez útil en otras épocas pero inadecuado para las exigencias actuales de nuestro tiempo. Hacen falta, aho¬ra, modelos de integración, no de dominación.Desde comienzos de los años ochenta, cuando escribí la primera versión de este libro,el paradigma colectivoha cambiado y no poco. La reivindicación del cuerpo y el reconocimiento de que laTierra es sagrada han crecidoexponencialmente, lo cual equivale a admitir que la materia tiene un valor espiritual intrínseco. Hemos aprendido que la represión de las fuerzas naturales crea efectbs secundarios desagradables y energías tenebrosas. Si no ha¬cemos caso de nuestrocuerpo, enfermaremos. Si profanamos la Tierra, crearemos crisis ecológicas. Si reprimimos la sexualidad, abrimos la puerta a la violación y al incesto.Va siendo hora de reclamar lo que habíamos perdido e integrarlo dentro de nuevas fronteras. Es imperativo per¬sonal y cultural el volver a entretejer lo oriental con lo occidental, lo espiritual con lo material, lo mental y lo cor¬poral. Como dijo Marion Woodman: «La materia sin el espíritu, un cadáver; el espíritu sin la materia, un fantas¬ma»: Lo uno y lo otro son descripcions de cosas muertas. .La's filosofías tántricas de donde los chakras derivan son, en efecto, filosofías de urdimbre y trama. Numerosos hilos se entrecruzan tejiendo una tapiz de la realidad complejo y elegante al mismo tiempo. Como filosofía Tan¬tra está a favor de la viday también a favor de lo espiritual. Entreteje el espíritu y la materia para devolversu uni¬dad originaria, pero todo ello se mueve, al mismo tiempo, en la espiral desu evolución.La época que vivimos nos ha proporcionado al fin el privilegio de entretejer los conocimientos de las civiliza¬ciones antiguas y lo moderno para trazar un mapa elegante del recorrido evolutivo de la conciencia. Este libro pue¬de representar un mapa de dicho recorrido. Considerémoslo como un manual de manejo de los chakras, y sospe¬cho que habrá muchas más versiones en el futuro, debidas a otros muchos autores yautoras. Pero ésta es para mí la más actualizada, desde mi perspectiva.Entonces, ¿qué hay de diferente en esta edición? Abundan más las referencias a las enseñanzas tántricas, por¬que ahora he tenido más tiempo para estudiarlas. No obstante, procuro expresarme con palabras occidentales y no esotéricas, en la medida de lo posible. También he modificado y sobre todo abreviado algunas cosas, porque mu¬chas personas me han dicho que el tamaño del libro en su primera edición era demasiado formidable. También he suprimido gran parte de la retórica política entonces corriente, a la que fui muy propensa cuando tenía veinte años. Ahora que voy para quincuagenaria y aunque espiritualmente sigo pensando igual, prefiero que cada sistema se recomiende a sí mismo. Por otra parte, he puesto al día algunos argumentos científicos, porqueincluso nuestros modelos teóricos de la materia están cambiando a toda velocidad.He procurado mantener la tónica metafísica general de este libro para diferenciarlode los posteriores. Guía práctica de los chakras (1993), escrito en colaboración con Selene Vega, es el manual de trabajo que contiene <da práctica» correspondiente a <<l
 
a teoría» del presente volumen. Detalla los ejercicios cotidianos, tanto mentales como físicos, que favorecen el progreso individual a través del Sistema de los Chakras. En mi tercero libro Eastern Body, Western Mind: Psychology and the Chakra System as a Path to the Selj, he contemplado el aspecto psicológico de los chakras, suevolución y desarrollo, los traumas y ofensas que recibimos en cada nivel chákrico,y cómo sa¬narlos. Aquí se trataba de entretejer la psicología y los tratamientos somáticos occidentales con el sistema orien¬tal de los chakras.El libro que ahora tenéis entre las manos describe el fundamento metafísico de dichosistema. Se pone de ma¬nifiesto que los chakras son algo más que un haz o conjuntode centros de energía localizados en el organismo. Constituyen una topografía profunda de ciertos principios universales englobados de manera inextricable los unosdentro de los otros, de modo que configuran planos sucesivamente trascendentes de la realidad. Los niv de con¬ciencia ue representan los chakras son uertas de acceso a esos distintos lanos. Todos ellos e tán como encaja¬n os los unos dentro e osotros, de manera que no es posible descartar ning . stema sin sacrificio de la consistencia teórica y experimental. No creo yo que tengamos un sistema de iete chakras ara intentar la opera¬ción de excluir los tres inferiores.En este libro complamos t;;ro la realidad exterior como la interior. Consideramos el Sistema de los Chakras como una guía pa¡:a.el pmgreso.espi{i!ual, y también, al mismo tiempo, como un diagrama de la arquitectura sa¬cra en que estamos englobados,y que es la estructura más amplia que nos sustenta. Si es cierto que estamos he¬chos «a imagen y semejanza de Dios», a mi entender la arquitectura sacra que hallamos en la naturaleza es, al mis¬mo tiempo, el diagrama de nuestras estructuras internasen lo corporal y en lo psíquico. Establecido el puente entre nuestro mundo interior y el exterior, éstos se unifican sin solución de continuidad y el progreso interior deja de ser'Conferencia pronunciada en la convención «La tela de la que está tejido el futuro», celebrada el 7 de noviembre de 1998, Palo Alto (California).PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓNantitético respecto al trabajo externo. De ahí que citemos con tanta frecuencia losmodelos científicos de la natu¬raleza; es una manera de ilustrar la sabiduría antiguacon una metáfora moderna.Los estudiosos del tantrismo y los gurus de la Kundalini suelen trazar una distinción entre los chakras tal como se vivencian en los experimentos de Kundalini y el modelo occidentalizado de los chakras como un «sistema de progreso persona!». Al modo de ver de algunos parece que esa distinción sea tan grande que no pudiese darse nin¬guna relación coherente entre lo uno y lo otro. De manera que el aceptar una de las interpretaciones implicaría ne¬gar la validez de la otra. Sin duda alguna, hayuna gran diferencia, por ejemplo, entre tener una revelación o una visión (que se asocian al sexto chakra) y experimentar la abrumadora luminiscencia interior queva asociada con el despertar de la Kundalini. Pero yo no veo que esas experiencias estén aisladas entre sí; ambas forman parte de un continuum.Creo firmemente que el despejar los chakras mediante el entendimiento de su naturaleza, la práctica de los ¡;jer¬cicios relacionados y el rfl1Pleo d.@s visualizaciones y la meditación orepara el camino de una apertura espiri¬tual. aunque ésta quizá no sea tan tumultuosa como sucede a menudo con los despertares de la Kundalini. Y opi¬no que esta occidentalización es indispensable para dnuogar con la mente occidentalde una manera acorde con las circunstancias en que vivimos, en vez de tratar decontradecirlas. Eso nos proporciona un contexto dentro del cual pueden producirse esas experiencias.De manera similar, algunos sostienen que los chakras, considerados como vórtices del cuerpo sutil, no tienen nada que ver con el organismo físico, por ejemplo con los ,ganglios del sistema nervioso central que derivan de la médula espinal. Y queun despertar espiritual no es una experiencia somatlca. Ahora bien, el que una experiencia no sea únicamente somática no significa que debamos negar su aspecto somático. Quien haya presenciado o ex¬perimentado en persona las sensaciones físicas y losmovimientos espontáneos (kriyas) típicos de un despertar de la Kundalini, no negará que tienen su componente somática. A mí me parece que éstas opiniones son una mani¬festación más del divorcio entre lo espiritual y lo corporal, que para mí es la ilusión primaria de la que conviene vayamos desengañándonos ya.

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