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cine
106/El Viejo
Topo
Soñadores, de Bertolucci
 
 
cine
El Viejo
Topo
/107
“(...) nadanada quedó de abril siquiera el derechoa su añoranza”
M
 ANUEL
 V 
 ÁZQUEZ
M
ONTALBÁN
,
 Memoria y Deseo
Tiempos revueltos
Una formidable oleada de revoluciones y movimientossociales hizo temblar todo el planeta a finales de los años60. Los movimientos de liberación nacional en el tercermundo, la revolución cultural china, la primavera dePraga, el “otoño caliente” italiano, las protestas pacifistasen los EEUU... fueron algunas de las crestas más impor-tantes de un tsunami revolucionario que se prolongóhasta bien entrados los 70. Un maremoto que tuvo en elmayo del 68 francés sino su momento más álgido, al me-nos sí su principal icono. Y es que desde la revuelta pa-risina quedaba claro que los países ricos tampoco iban apermanecer al margen de la marea revolucionaria, comode hecho se confirmó en 1974 cuando una insurrecciónestalló en Portugal, un país periférico dentro del contex-to europeo, pero perteneciente al fin y al cabo a lo quellamaríamos “primer mundo”. Un fenómeno de seme- jante calado y amplitud no podía quedarse sin trata-miento cinematográfico, especialmente teniendo encuenta que muchos de los cineastas que han tratado el 68 yel post 68 fueron testigos de aquellos acontecimientos, eincluso en más de un caso, protagonistas de los mismos.Llegados a los 70 el movimiento de masas empieza sureflujo con el final de la guerra de Vietnam, el derroca-miento de Allende en Chile, la caída de las últimas dicta-duras europeas en Portugal, Grecia y España, y sobre to-do con la crisis mundial del capitalismo, que obliga almovimiento obrero a pasar a la defensiva tras una déca-da jugando al ataque. En la década de los 80 la hegemo-nía no sólo económica, sino también política y culturaldel neoliberalismo, unida a los efectos desmoralizantesde la caída del muro de Berlín y el fracaso del “socialismoreal”, liquidarán los últimos rescoldos del espíritu “sen-sentayochista”. Comienza entonces una larga travesíapor el desierto para la izquierda, tiempo para la reflexión
Los desastres del 68
La agitación del 68vista en el cine actual
texto de
Diego Díaz Alonso
na amplia producción de películas que se mueven entre la nostalgia y el ajuste de cuentascon el pasado han abordado en los últimos tiempos las cuestiones del 68 y el post 68. Mi-radas dispares, por ejemplo, las de Bertolucci, Bellochio y Moretti. Pero también las deGreen y Moodysson. Otras son más próximas: las de Joaquín Jordá y Adolfo Aristarain. Otras demo-ledoras, como las de Roger Gual o Xavier Villaverde
.
U
 
 
108/El Viejo
Topo
 y la lamentación. Una amplia producción de películasque se mueven entre la nostalgia y el ajuste de cuentascon el pasado han abordado en los últimos tiempos lascuestiones del 68 y el post 68, aquí vamos a analizardesde que punto de vista construyen su mirada títulostan variados como
Together 
,
Soñadores 
,
 A la revoluciónen un 2 Caballos 
,
Las invasiones bárbaras 
o
Un lugar en el mundo
.
La mirada nostálgica 
La nostalgia, ese sentimiento tan postmoderno y tanantihistórico, es el punto de vista que asumen algunas delas películas más recientes sobre el 68. Pienso en
Together 
de Lukas Moodysson,
 A la revolución en un 2 Caballos 
deMaurizio Sciarra o
Soñadores 
de Bernardo Bertolucci.Una mirada que subraya el romanticismo e idealismo (eincluso ingenuidad) de las revueltas de los años 60, peroque muestra muy poco interés (casi oculta) las reivindi-caciones y las condiciones históricas de las mismas
1
.En
Together 
, la espléndida comedia de Lukas Moo-dysson, nos encontramos ante ungrupo de jóvenes suecos que convi-ven en una comuna allá por el año 75.Hay de todo, hippies, feministas, ho-mosexuales y maoístas, una buenamuestra del variopinto ambiente iz-quierdista de la época. Moodysson seacerca a los personajes con una mez-cla de nostalgia e ironía sumamentepostmodernas. Su admiración porunos personajes que se proponen vi-vir a contracorriente no le impidereírse de los excesos dogmáticos de lapareja de hippies que prohíbe a sushijos ver en la televisión a la “burgue-sa” Pipi Calzaslargas, o de los deses-perados intentos de un joven maoístade buena familia por proletarizarse.La llegada a la casa de Elisabeth, unamujer de clase obrera maltratada porsu marido, permite el encuentro delos miembros de la comuna con ese mundo real que pre-tenden cambiar, pero del que tan lejos están ellos. El con-flicto entre los dos mundos permite al cineasta escandi-navo presentar uno de los principales problemas de laizquierda radical, su aislamiento con respecto a una claseobrera sumergida en el consumismo, muy conservadoraen sus opiniones políticas y en sus formas de vida
2
.Moodysson resuelve el conflicto mediante una positivasíntesis en la que se integran los aspectos liberadores quelos jóvenes radicales enseñan a Elisabeth (el socialismo,la liberación de la mujer o la tolerancia sexual) con elpragmatismo que ella les muestra a estos anacoretas lai-cos (la sociedad de consumo también tiene sus cosasbuenas, como la serie de Pipi Calzaslargas o las cancio-nes de ABBA).Moodysson mira hacia atrás con nostalgia. No le in-teresa tanto hacer un filme realista como una comediafresca y agradable ambientada en una comuna izquier-dista. El izquierdismo es un telón de fondo para contar lahistoria de unos chicos y chicas que quieren pasárselobien y de paso cambiar el mundo. Pero aún moviéndoseen un tono más nostálgico que histórico o realista,
To- gether 
se presenta como una película bastante más po-lítica que
 A la revolución en un 2 Caballos 
o sobre todo
Soñadores 
, donde el 68 no pasa de fetiche cultural, deguiño histórico, para dos cineastas de tan buen gustoestético como escasa profundidad ideológica.Los sucesos del mayo francés,cuando una protesta estudiantil decarácter radical desencadenó un po-tentísimo movimiento huelguísticoque puso en jaque a la república delgeneral De Gaulle, alimentaron enlos revolucionarios europeos la espe-ranza de que la revolución podía serposible también aquí, en Occidente, y no sólo en lugares lejanos comoCuba o Vietnam. La revolución por-tuguesa de 1974, que puso fin a ladictadura más larga de Europa, vinoa confirmar esa esperanza, que sibien no se cumplió más que en esepaís (y por poco tiempo), sirvió paraalimentar los sueños de una gene-ración de revolucionarios.
Soñadores 
de Bertolucci y 
 A la revolución en un 2 Caballos 
de Maurizio Sciarra hanilustrado ambos acontecimientos, el
cine
Bertolucci y Sciarra están máspreocupados por retratar la  vitalidad juvenilde losprotagonistasque los conflictospolíticos en los que están envueltos.
Together 
, Lukas Moodysson
 
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