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¡55N:
0210-4547
 Anales
de
Li/era/ura
Hispanoamericana
¡999,
28:
75-86
 Raíces populares
 y
cultura
de
masas
en la
nueva narrativa
hispanoamericana
FERNANDO
AíNSA
UNESCO
En
el momento
de
abordar la narrativa
latinoamericana
de
las
últimasdécadas,
una
comprobación
que puede parecer obvia
se
impone.
Los
años
no
han
pasado envano.
En efecto, a
partir
de
fines
de
los
años
setenta
se
han
ido
atenuando
los
extremos
inaugurados
por
las
vanguardias
experimentales
en
lo estético y losradicalismos revolucionaríos en
lo
político y
se
ha
abandonado
la vocación
t o t a l i z a n t e
y
t o t a l i z a d o r a
que
c a r a c t e r i z ó
l a s
grandes
«empresas
f i c c i o n a l e s »
de los años
sesenta.
A diferencia
de
las
novelas
que
pretendían
ser
verdade
-ras
summas
en
lo
existencial
y
fenomenológico,
la
ficción
reciente
tiene
aspi
-
raciones en apariencia
más
modestas, lejos
de la
«gran
novela
neo-románti
-
ca-fenomenológica,
con
algo
de
poema metafisico»
de
que hablaba,
no
sincierta presunción, Ernesto Sábato y en la cual debían
reconocerse
los
atribu
-tos de la narración, de la epopeya y
de
la poesia.
El
proceso
es
ahora
más
sutil
y
se
caracteriza
por la
irónica
desconfianza
con
la que
se
recapitulan
las
proclamas inauguradas
con
entusiasmo
y
rotundidad
en
los
años
sesenta.
Muchos mitos
se
han
d e s a c r a l i z a d o ,
l a
s i m p l i f i c a c i ó n
maniquea
y
el
maximalismo
v o l u n t a r i s t a
han
cedido
auna
mayor
ambigúedad
y a
un
revi
-
sionismo
de
posiciones
y
actitudes
propias
y
ajenas.
Se
anuncia
así la
emergen
-
cia
de
una
nuevaficción
en
abierta
ruptura
con
los
esquemas
de
«héroes
y
vícti
-
mas»
de
décadas
anteriores,
cuando
no
declarando
un
abierto
parricidio
con
las
armas
de
la
irrisión,
el
humor,
la
ironía,
la
parodia
y el
grotesco.
El
intenso
revi
-
sionismo
anuncia,
al
mismo
tiempo,
una
desprejuiciada apertura
al
mundo.
En la mayoria
de
los
casos,
ha sido a
través
de
la
desenvoltura
lúdica,
la
capacidad
de
auto-denigración, la conciencia
de
la
relatividad
histórica
desde
75
 
Fernando Ainsa Raíces
populares
y
cultura de masas en
la
nueva narro/iva
hispanoamericana
la
cual
se
proyecta
un
destino auténtico
y en la
distancia
con que
se
miran
los
propios reflejos
en un
espejo deformante que la
nueva
ficción aborda la
rea
-lidad.
En
esas
obras
se
adivina el rumbo
de
una
narrativacuyas
reivindica
-ciones
tradicionales
parecen haber
sido
desmentidas
por la
historia
a la
que
se
aborda
desde
una
perspectiva
más
modesta,
en
todo caso aceptando
su
intrínseca complejidad
y
preconizando
una
vorazintegraciónantropológica
del
rico
acervo cultural
del
continente.
Así 
se
decantan
formalismos y
recu
-peran expresiones culturales marginadas u
olvidadas;
se
reactualizan
géneros
y
modalidades
de
sub-géneros que estuvieron en el
origen
de
las
formas
«modernas»
de la
narrativa,
como
parábolas,
crónicas,
baladas,
apólogos,
romances,
folletines
y
hasta«novelas
por entregas»
donde
no
siempre
se
dis
-
tingue con
claridad
lo
que
es
literatura
popular,
cuando
no
comercial,
de la
llamada
literatura
((literaria».
lE n
general, el
estilo
de esta nueva
ficción
es
más
clásico
y menos
barroco,
s
atenido
a la
narratividad
que
%J&experimentación
formal
donde
las
estructuras
internas
son
menos visibles
y
se
privilegia
el
argu
-mento, la «historia» con
minúscula
y el
testimonio
vital
más
entrañable.
Buena
parte
de esta
producción
elige como
estilo
un
realismo
descriptivo,
cuando
no
testimonial,
en el que
pueden
reconocerse
sin
dificultad
los
lec
-
t o r e s .
A
nuevas
r e a l i d a d e s s o c i o - c u l t u r a l e s
s e
responde
con nuevos
realis
-
mos
literarios.La nuevaficción
no
ofrece
«catálogos»
de
técnicas narrativas,
al
modo
d e l
ostentoso
andami aje de
Mario
Vargas
Ll osa
en
La
casa verde
o
de
Carlos
Fuentes
en
Cambio de
piel,
o
no
p r a c t i c a
l a
experi ment aci ón
l i n g i i i s t i c a
en
que
se
han
solazado
Néstor
Sánchezensus elaboradas ficciones
«novo-roma
-
nescas»,
Salvador Elizondo
en
sus
frias
«construcciones ficcionale
y el
pri
-
mer
man
José
Saer
en
El
limonero
real
(1974);
Nadie
nada
nunca
(1980),
La
 Mayor 
(1982)
y
La ocasión
(1988).
Y
silo
hacen,
como
Guillermo
Cabrera
Infante
o
Héctor
Libertella
(des
-de
El
camino de los
hiperbóreos,
1968,
basta
Elpaseo
internacional del
 per 
-verso,
1986)
e s
para
incorporar
a la
fiesta
de
la
lengua,
giros
y
expresiones
populares
presentes
en
diálogos callejeros, referencias intertextuales
y
frag
-
mentarias
de
todo
tipo,
slogans
publicitarios
y
letras decanciones,
citas
lite
-
raria~
y
filmográficas.
Ello
explica
la
recuperación,
a
través de
nuevas
for
-
mulaciones
estéticas,
de
la
oralidad, del imaginario
popular
y
colectivo
presente
en
mitos
y
tradiciones,
pero
también
en la
integración
de
expresio
-
nes
de la
cultura
popular
y
de
la
cultura
de
masas
con
las
cuales
mantiene
un
abierto
diálogo
intertextual.
76
 Anales
de
Li/era/uraHispanoamericana
1999,
28:
75-86
 
Fernando A
lasa
Razces
populares
y
cultura
de
masas en la
nueva
narrativa
hispanoamericana
Novelas
al
ritmo
del
chA-chi-chi
El
cine,
el
teatro,
el
teleteatro, incluso
el
circo
(Los
dos
payasos
(1995)
de
César
Aira), la música de
corridos,
tangos y boleros, salsa y chá-chá-chá,
deportes
como
el
fútbol,
el
ciclismo
y
hasta
el
tenis, proveen detemas
a
una
narrativa,
buena
parte
de
cuyoscódigos
y
referentes provienen
de
estos
reper
-
torios
culturales,
cuyos«lenguajes»
han sido
incorporados
con
naturalidad
a
cuentos
y
novelas.
Noescapa
a
esta
integración antropológica
el
propio
arte
c u l i n a r i o ,
cuyos
s e c r e t o s
y
recetas
no
sólo
demuestransernovelescas
en
Como agua
para
chocolate
de la
mexicana
Laura
Esquivel, sino
también
bue
-
nas
«recetas comerciales»como
lo
prueba
el
éxito
de
ventas
de
Afrodita
de
Isabel
Allende.
Nos
interesa
en
estas
páginas
subrayan
justamente,
esta
incorporación
de
tópicos,
temas,
preocupaciones
y
argumentos
de la
culturapopular
a un
patri
-
monio
literario
que
se
enriquece
día a día
gracias
a
los variados
componen
-
tes
que
animan
este
nuevo
paisaje.
Los
mitos
en
que
se
condensa
—cine,
tele
-
visión,
fútbol,
música, etc.—
y
loshéroes
que
la
representan —ídolos,
actores, cantantes y
compositores—
son
materia
para
una
ficción
que
los
con
-
sagra
o
los degrada,
en
todo
caso,
que
los
tiene
en
cuenta.Esta
es
empresa
de
más
de
una
generación.
Ya
lo
había
adelantado
Gusta
-
yo
Sainz en su
novel a
Gazapo
( 1 9 6 5 ) ,
donde
e l
ritmo
si ncopado
de
l a
músi ca
y
e l
lenguaje de
l o s
jóvenes
s u s t i t u y ó
e l
cost umbri smo
r e a l i s t a
de
n o t a s
soci o
-
logizantes
de
décadas
anteriores,
y lo
han ratificado
otros,
como
es el
caso
reciente
del
chileno
AlbertoFuguet
en
Sobredosis
(1989)
y
Mala
onda,
con la
incorporación
de
la cultura del
zapping
de
imágenes
televisivas,
realidades
vir
-tuales, video-clipsy
otros
fragmentos y residuos de la post-modenidad.
De
igual
modo,
el
desenfadado
realismourbano
del
mexicanoGuillermoSamperio,
gracias
al
cual
se
denuncian
las
características de
la
cultura
coti
-
diana
construida
con
fragmentos de
publicidad,
música,
cine
y
periodismo,
se
explicita
en la
desenvoltura
y el
humor
de
Miedo
ambiente
y
otros
miedos
(1977)
y
Gente
de
la
ciudad 
(1986). Mordaz,
irónico, burlón, exorcizando losriesgos
del
realismo a
partir
de una conjuración
de
sus
peores
estereotipos,
estas obras —y
esta
noes
su
única
paradoja— desacralizan mitos a
través
desu integración a la literatura,
justificando
nuevos
sueños y
esperanzas.
Sátira
de la publicidad que
reitera
el
colombiano
Héctor Sánchez en
Entre
ruinas
( 1 9 8 4 ) .
En
todo
caso,
se
trata, como
propone
el
portorriqueño Luis
Rafael
Sán
-
chez,
a
modo
de advertencia
sobre
«el
método del discurso»
que guía
su
77 
Anales
de
 Literatura
Hispanoamericana
¡999,
28:
75-86
of 00

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